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OPINIÓN: Apuntes de la semana

Andalucía vota este domingo con el PP buscando revalidar su mayoría absoluta y el PSOE, evitar un nuevo revés

  • Moreno pelea por la mayoría absoluta y Montero, salvo sorpresa, por resistir
  • Los viajeros del crucero con hantavirus ya están en casa
  • El Congreso suspende a dos pseudoperiodistas de ultraderecha
Alberto Núñez Feijóo y Junama Moreno
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el candidato popular a las elecciones de Andalucía y actual presidente de la Junta, Juanma Moreno, durante un acto de campaña. EFE/JORGE ZAPATA

A veces, cuando vamos a votar, no pensamos en la gran responsabilidad que tenemos al depositar cada una de nuestras papeletas en las urnas. Nos decidimos sin pensarlo mucho, sin analizar cómo nos afectan como individuos y como sociedad unas propuestas u otras.

Las campañas, lamentablemente, se limitan a reproches de unos contra otros, a echarse en cara los errores sin profundizar en sus programas. Los candidatos se dejan llevar por planificadas broncas viscerales que arrastran también a los ciudadanos. De hecho, ¿quién conoce el programa del partido al que va a votar? ¿Quién ha leído aunque sea un panfleto con el resumen de las medidas que se plantean? Ni los propios militantes suelen hacerlo.

Así las cosas, los andaluces, como en todas las demás elecciones, votan más por lo que les llega en las redes o por runrunes tendenciosos que por la información.

En el tablero electoral de hoy, lo que está en juego es, básicamente, si Moreno Bonilla mantiene o no la mayoría absoluta o si necesitará de Vox de nuevo, como ya le ocurrió la primera vez que gobernó. Las encuestas le sitúan en el alero.

"Está muy difícil", nos decían fuentes socialistas muy implicadas en la campaña ante el 17M. Los socialistas luchan por llevar a votar al más de medio millón de ciudadanos que les apoyan en las elecciones generales, pero se quedan en casa en las autonómicas. Y hoy se someten al examen para comprobar si resisten o se hunden.

De confirmarse los sondeos, no sería solo el fracaso de Montero; se trataría del segundo revés para la estrategia de Pedro Sánchez de colocar a ministros como cabeza de lista en las autonomías. El primero fue Aragón. Esta noche veremos.

Este 17M también tendrá lectura nacional

Según los resultados, los politólogos harán análisis sobre si es viable o no un futuro Gobierno de Feijóo en solitario o con Vox, como ya ocurre en Aragón, Extremadura y Castilla y León. Una evaluación que tendrá que tener en cuenta también el desconocido motivo por el que Moreno Bonilla solo ha compartido un mitin, en Málaga, con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Una decisión que, según algunos politólogos, podría deberse a la posibilidad de que el líder de los populares suponga un lastre para sus resultados en Andalucía.

Los mismos expertos hablarán sobre si, con malos resultados en Andalucía, el Gobierno de coalición en Moncloa puede continuar hasta 2027. Aunque Pedro Sánchez, sabiendo lo que puede pasar hoy, ya aseguraba que aún queda trabajo por hacer y auguraba, para desesperación del PP, ocho años más de Gobierno del PSOE.

La OMS alaba "el liderazgo de España" en la crisis sanitaria

"Misión cumplida". Así daba por cerrada la ministra de Sanidad la complicada y rápida gestión para repatriar con garantías sanitarias a los 87 cruceristas del Hondius hacia sus 23 países de origen. En total eran 147 personas en el buque. A los pasajeros se sumaban 60 miembros de la tripulación.

Ha sido, subrayaba el presidente del Gobierno, un trabajo de colaboración con la OMS —incluso con su director general presente en Tenerife—, con la UE y con los países de procedencia de los afectados.

Tedros Adhanom agradeció una y otra vez el "liderazgo del Gobierno de España" y también "su amabilidad y compasión" con los viajeros. "Estoy muy orgulloso de ver la respuesta de España". Y es que, en su opinión, haber obligado a los cruceristas a hacer la cuarentena en el barco, como algunos sugerían, "era una crueldad" para resolver una situación que calificó de "grave", aunque añadía que tenía "bajo riesgo" de contagio.

Según Adhanom, Cabo Verde no tenía capacidad para hacer frente a la emergencia sanitaria, aunque fuera el país más próximo al Hondius cuando empezó la crisis, y por eso pidieron auxilio a España, que respondió inmediatamente.

Declaraciones con las que el director general de la OMS quería responder a muchas de las preguntas y críticas que la oposición lanzaba contra la acogida por parte de nuestro país.

Una emergencia sanitaria a la que, según el presidente Sánchez, España tenía que responder "por obligación legal y moral". Todos los pasos, aseguraba, se habían dado "con rigor científico, técnico y transparencia".

Y añadía que España "siempre cumple con los suyos y con los demás".

El PP, tras haber hablado en las primeras horas de "caos absoluto" en la gestión, guardaba después silencio tras el respaldo que Moncloa recibía no solo de la OMS, sino también de la Unión Europea, del Papa León XIV y de los 23 países a los que pertenecían los viajeros.

La prudencia finalmente adoptada por Feijóo no fue el camino elegido por el presidente de Canarias —socio de coalición con el PP—. Clavijo, desde el primer día de la crisis hasta el momento de escribir esta crónica, no ha dejado de buscar el cuerpo a cuerpo con Moncloa en una batalla construida a base de supuestos, como el de las ratas nadadoras. Los informes científicos y técnicos descartan esas hipótesis lanzadas por el presidente autonómico.

Pedro Sánchez se mantuvo en segundo plano coordinando las actuaciones para finalmente comparecer ante los medios de comunicación junto al director general de la OMS. El presidente evitaba polemizar con Clavijo: le bastaban, vino a decir, los respaldos públicos y científicos para desmentir las acusaciones del presidente autonómico.

En defensa del Derecho Constitucional de los ciudadanos a una información veraz

La Constitución defiende en su artículo 20 el derecho "a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión". La palabra clave es "veraz". Más adelante, el mismo artículo añade que "estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título [...] y el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen".

Los dos pseudoperiodistas de ultraderecha —de cuyos nombres no quiero acordarme para no darles la publicidad que buscan— no parece que cumplan ese artículo de la Constitución. Lo que solemos ver y padecer quienes sí somos periodistas es que buscan broncas y provocan tensión en todo acto convocado por grupos parlamentarios de izquierda. Nada que ver con la alfombra roja que les ponen PP y Vox.

De momento, el Congreso de los Diputados les retira la acreditación temporalmente. Y ya van tarde.

Se les aplica la Ley de Procedimiento Común de las Administraciones Públicas por la suma de altercados que han provocado.

Estos agitadores no son periodistas. No tienen título de Periodismo, no buscan información, solo enfrentamientos; no toman ni una sola nota de los actos a los que asisten y no se comportan con un mínimo de educación o cortesía, como exige el Reglamento del Congreso. Pues bien, esos agitadores tienen 12 expedientes abiertos en su contra en la Cámara Baja.

Según fuentes de la Mesa del Congreso, tantas causas acumuladas podrían suponer su expulsión definitiva de la Cámara. Ojalá.

El PP no aprobó la medida y, por ese motivo, abandonó la reunión de la Mesa del Congreso en la que se adoptaban estas decisiones. Lástima.

Por cierto, un dato a tener en cuenta: uno de esos dos pseudoperiodistas fue candidato en las listas electorales de la ultraderechista Se Acabó La Fiesta y, en otras elecciones recientes, actuó como telonero en un mitin del PP. Sin comentarios.