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Periodistas en el punto de mira: cuando contar la realidad cuesta la vida

  • Por primera vez, más de la mitad de los países están en situación "difícil" o "muy grave" para el ejercicio del periodismo
  • Solo en Gaza han muerto más de 220 periodistas desde octubre de 2023, según Reporteros Sin Fronteras
Reporteros de guerra regresan a casa después de terminar una filmación.
La libertad de prensa sufre diversas amenazas de gravedad en muchos países del mundo. GETTY
MIGUEL ÁNGEL BAUSET*

En pleno siglo XXI, la práctica del periodismo en el mundo se ejerce en unas condiciones cada vez más asfixiantes, por una combinación de presión política, fragilidad económica, indefensión legal y el aumento de asesinatos a los periodistas que informan desde el terreno.

Es el panorama que arroja el último informe sobre la libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que evalúa la situación global durante el año natural anterior. RSF advierte de que, por primera vez, en más de la mitad de los países del mundo el ejercicio libre del periodismo se encuentra en una situación "difícil" o "muy grave", y que el promedio global de los 180 países y territorios analizados nunca había sido tan bajo en estos 25 años de medición.

Siguen produciéndose asesinatos y encarcelamientos de periodistas en un gran número de países, y además los mecanismos para restringir el derecho a la información se han diversificado y sofisticado hasta el punto de que la hostilidad hacia los reporteros, el debilitamiento del mercado de los medios de comunicación y la guerra legal mediante tácticas de acoso judicial son usadas como una de las principales armas contra los periodistas, de forma específica en las democracias occidentales.

De hecho, el indicador sobre la libertad de prensa que más cae en 2025 es el legal, una señal de la criminalización creciente del oficio de informar, con un retroceso que se sitúa en más del 60% de los Estados. RSF subraya también que los responsables directos de la erosión no solo proceden de gobiernos autoritarios, sino de poderes políticos “cómplices o incompetentes”, actores económicos depredadores y plataformas digitales insuficientemente reguladas.

Una indefensión profesional que se agrava en el caso de los periodistas freelance, que trabajan de forma autónoma. Lo subraya Floriana Bulfon, periodista de investigación especializada en las mafias italianas y transnacionales, quien describe una escalada de intimidación y litigación que convierte el ejercicio profesional en una "guerra asimétrica" entre la redacción y los adversarios cada vez más organizados y con más recursos. También vincula el retroceso a que afecta a la mayor parte de Europa en el aumento de la vigilancia y espionaje digital y herramientas estatales de intrusión.

Bulfon señala que ella misma "vive bajo protección policial", como más periodistas italianos que se dedican a investigar a las mafias del país y reciben amenazas de muerte constantemente. "Cada vez que una investigación no es publicada por miedo, todos pagamos por ello porque sin información no hay democracia".

Región a región, estos son los peligros que amenazan a la libertad de prensa en el mundo.

Europa y Balcanes

Pese a que, en conjunto, el continente europeo es el que se encuentra en mejor situación, hay una tendencia a la erosión interna y a la divergencia entre países. Más allá de casos aislados, hay un conflicto entre leyes formalmente garantistas y prácticas políticas o administrativas que degradan el trabajo real de los periodistas. La fragilidad económica ha pasado a ser el principal acelerador del riesgo, por la crisis del modelo de negocio de los medios.

Marta Moreno Guerrero, freelance con más de cinco años de experiencia en los Balcanes desde Kosovo, explica a RTVE Noticias que su situación laboral la expone más, ya que "no es lo mismo estar sola que tener una redacción que te cubra las espaldas". Desde su punto de vista, en los Balcanes el nacionalismo y la propaganda son las mayores dificultades que hay a la hora de trabajar, aunque también destaca las protestas serbias encabezadas por la generación Z, en las que demandan "libertad de los medios, independencia y el fin de la propaganda". 

Europa Oriental y Asia Central

En 2005, RSF ya describía a Asia Central como uno de los entornos más duros para el trabajo periodístico, donde la represión gubernamental y la presencia de grupos armados o conflictos impedían operar libremente a los medios. 

En torno a 2020, RSF advertía "signos inquietantes" ligados al creciente control y modernización tecnológica de regímenes autoritarios o inestables, con riesgo de más censura, y señalaba a los grandes polos regionales como malos ejemplos.

El control informativo también se ejerce en internet, con estrategias de control de la red y del acceso a información, incluyendo ensayos de desconexiones y marcos normativos para centralizar el tráfico. En 2025, la oenegé sitúa a Europa Oriental-Asia Central como el bloque con el declive regional más pronunciado del mundo.

África

La tendencia africana en 2005 aparecía con un contraste significativo, ya que mientras algunos países africanos obtenían buenas posiciones, otras zonas concentraban los “agujeros negros” informativos. En 2025, el país donde hay una menor libertad de prensa es Eritrea.

Con el paso del tiempo, la amenaza no se reduce a la censura o la violencia, sino que se ha ampliado debido a la debilidad estructural de los medios, la presión política y la degradación del espacio cívico. 

RSF subraya que en el África subsahariana la libertad de prensa vive un "declive preocupante", con dinámicas típicas de zonas en conflicto en las que las redacciones se ven empujadas a autocensurarse, cerrar o exiliarse.

Asia-Pacífico

Hace dos décadas, Asia oriental ya se encontraba entre las regiones del mundo donde la represión gubernamental y los conflictos restringían más severamente la libertad de información. Más tarde, se ha añadido una tendencia de endurecimiento institucional y expansión de técnicas de control que, además, se proyectan hacia el exterior. 

Si en 2010 todavía se podía albergar esperanza para Asia y Oceanía, la década siguiente trajo un declive pronunciado asociado a prácticas "antidemocráticas y totalitarias".

En 2025, el panorama apunta a un control sistémico de los medios en regímenes autoritarios junto con presiones económicas crecientes, o incluso en democracias consolidadas como Japón o Corea del Sur, donde recientes disposiciones legales sobre secretos de Estado o 'noticias falsas', respectivamente, “debilitan la libertad de prensa”, apunta RSF. Esto reduce la capacidad real de resistir interferencias y empuja hacia la autocensura o el debilitamiento de la investigación.

Oriente Medio y Norte de África

En 2005, RSF ya situaba Oriente Medio entre las regiones donde "los periodistas lo tienen más difícil", y destacaba el caso de Irak como un entorno especialmente mortal para el trabajo periodístico en aquel año, subrayando cómo el conflicto convertía la seguridad en el cuello de botella absoluto para la libertad de informar.

Diez años después, en 2015, RSF describía la región del Norte de África y Oriente Medio como la última del mundo en libertad de información y volvía a hablar de "agujeros negros" informativos, haciendo referencia a áreas enteras controladas por grupos no estatales donde la información independiente "simplemente no existe".

A partir de 2024–2025, la región concentra de forma extrema la convergencia entre violencia, censura y colapso del entorno informativo. La oenegé señalaba en 2024 que la guerra en Gaza estuvo marcada por un número récord de violaciones contra periodistas y medios desde octubre de 2023 y por la muerte de al menos 220 periodistas.

Más allá del caso de Gaza, la prensa en esta parte del globo queda atrapada entre la represión de regímenes autoritarios y la precariedad económica persistente.

América

En la primera década de este siglo, algunos países latinoamericanos empezaban a repuntar, sugiriendo que, en ciertos contextos, reformas institucionales y aperturas podían traducirse en mejoras perceptibles. Sin embargo, la evolución del periodo muestra que esas medidas no inmunizan frente a ciclos de violencia y hostilidad política.

Han aumentado el acoso, la violencia y la intimidación contra periodistas, y proliferan campañas de descrédito contra los medios. En 2025, la gran mayoría de países de América vio caer su indicador económico, y esa caída enlaza con un patrón en el que la estigmatización de periodistas, el desmontaje o debilitamiento de medios públicos, la propaganda y los ataques a medios críticos conviven con el hecho de que en algunos países el ejercicio del periodismo sigue siendo especialmente peligroso por la violencia, mientras que en otros la asfixia proviene de presiones institucionales y del mercado.

Créditos

*Miguel Ángel Bauset es alumno del Máster de Reporterismo Internacional de la Universidad de Alcalá y RTVE. Este artículo ha sido supervisado por el editor José Ángel Carpio.