El Ejido, la ciudad del mar de plástico donde conviven la inmigración y la mezcla de culturas
- En el año 2000 hubo graves enfrentamientos tras la muerte de tres españoles a manos de temporeros marroquíes
- En esta localidad almeriense de 90.000 habitantes Vox consiguió su primer gran triunfo en las autonómicas de 2018
Entre el mar de plásticos que es el litoral almeriense se hace un hueco El Ejido. Por unos pocos kilómetros a la redonda deja de haber invernaderos y se abren paso unas calles que dan cobijo, según las cifras oficiales, a más de 90.000 personas, más de un tercio de ellas de ellas inmigrantes que trabajan como temporeros recogiendo las frutas y verduras que de esta cálida y tropical zona emergen.
Basta con dar unos pocos pasos por la ciudad para darse cuenta de que es una de las localidades más multiculturales de España y donde más nacionalidades se entremezclan en sus calles. El Ejido está marcado por la gran cantidad de inmigrantes que conviven en sus calles y por los sucesos del año 2000, unos fuertes y graves altercados que se desencadenaron a raíz del asesinato de tres vecinos españoles de la localidad a manos de diferentes inmigrantes que trabajaban en los invernaderos. Una cicatriz que actualmente siguen en la memoria del día a día de esta ciudad almeriense que vive del sector hortofructícula.
"Aquí hay más de 90 nacionalidades diferentes censadas y todos convivimos en paz y armonía. Esos hechos se distorsionaron, la realidad es que no es así en el día a día. Es un pueblo que todos somos emigrantes en mayor o menor medida porque aquí antes había cuatro familias. Todos venimos de fuera", resalta Agustín, nombre fictio, que no quiere ser grabado en cámara ni dar su nombre. "Siempre que sea a trabajar y colaborar aquí todo el mundo es bien recibido", añade al tiempo que recuerda con recelo los sucesos y el tratamiento mediático que se hizo de la tragedia.
Vecinos de El Ejido pasean por la calle principal de la localidad almeriense el 7 de mayo de 2026 JUANMA CUELLAR / RTVE
Una ciudad que no olvida su pasado y que vive de los invernaderos
En la ciudad reina una calma extraña. Abiertamente cuesta encontrar a vecinos, ya sean extranjeros o no, que quieran hablar de la realidad que impregna la ciudad, del elefante en la habitación, que es que el 32% de su población es de origen extranjero. "Aquello nos hizo mucho daño y no se olvida, prefiero no hablar", recuerda otro vecino. "Uf, no, lo siento", responde otro viandante al preguntarle por cómo es vivir en una ciudad como la suya. Sus calles están llenas de personas al mediodía. Muchos de ellos población inmigrante llegada de lejos, principalmente de África. Ellos también prefieren no hablar. La desconfianza es plausible, pero todos los inmigrantes coinciden en decir al ser preguntados fuera de cámaras que están "bien" y que "no tienen problemas". "Yo bien", es la frase más repetida por las personas subsaharianas.
Sara tenía dos años cuando los disturbios. "Yo tengo bastante normalizado la inmigración, es algo normal para mí porque me he criado con gente de todas las etnias y nacionalidades", añade esta joven profesora de 24 años que reconoce estar encantada con vivir en El Ejido.
"Es verdad que hay bastante choque cultural por la riqueza de nacionalidades que hay aquí y a veces es complicado por las diferentes opiniones de las personas. De mi edad casi todas las personas suelen haber nacido aquí y realmente son de aquí. Lo mismo su entorno de sus familiares han nacido fuera y piensan que ellos no son de aquí, pero yo no pienso de esa manera", añade Sara desde una céntrica calle de la localidad. "Gracias a los inmigrantes el pueblo funciona y puede seguir adelante, sobre todo en tema de invernadores y almacenes, gracias a eso tenemos esa evolución", resume. "¿La parte menos buena? Creo que el choque cultural y pues que tienen otros valores o modo de vida que a veces choca", añade.
Una familia cruza una calle en El Ejido (Almería) JUANMA CUELLAR / RTVE Noticias
"La convivencia es buena. Es verdad que la gente más joven se adapta más a convivir con los emigrantes, la gente más mayor le cuesta un poco más porque son pensamientos diferentes. Aunque ya hay mucha gente joven hijos de emigrantes que ha nacido aquí y se han adaptado bastante bien", opina Francisco Valero, vecino de 60 años de la localidad que también se abre a hablar con RTVE Noticias. "La emigración nos hace falta porque se necesita mano de obra, pero es verdad que ahora mismo nos sobra", añade.
El Ejido, una ciudad, infinidad de realidades diferentes
El Ejido es una dualidad en sí misma. Tiene dos caras, no opuestas pero sí diferentes en todos los sentidos. Desde el origen de la población hasta los datos económicos. Es una de las ciudades con menos paro de toda Andalucía, a penas el 8% de las personas que residen legalmente en el municipio se encuentran sin trabajo. Una cifra que es casi cinco puntos inferior a la media de la región. Sin embargo, según datos de Fedea, es la población de más de 50.000 habitantes que tiene menos renta per cápita de todo el país con apenas 13.066 euros. Guadalajara, con un número de habitantes similar, tiene una renta media de 31.804 euros por cabeza, por poner en situación.
En este contexto fue donde Vox consiguió su primera gran victoria en 2018, justo cuando estaba empezando a andar a nivel nacional. Aquí, en El Ejido, fue el primer y único ayuntamiento que ganó en las elecciones autonómicas de Andalucía ese año. Su primer bastión. Ahora, ocho años después, el partido de ultraderecha abandera el concepto de "prioridad nacional", que justo pone en el foco a la población inmigrante, de la que vive esta ciudad tan peculiar. Todo ello después de que en Extremadura y Aragón lo hayan pactado con el PP.
La "prioridad nacional" en la ciudad en la que Vox consiguió su primera gran victoria
Desde la población migrante se mira con extrañeza el posible acuerdo de "prioridad nacional", no llegan a comprenderlo muy bien. "Es injusto, nosotros somos personas iguales tú y yo, iguales", señala al ser preguntado por este medio de comunicación Abdelouahed, un argelino que llegó a España hace medio año y está intentando regularizar su situación.
"Nosotros no tenemos ningún problema, no es justo pero no creo que realmente pase nada ni se note", responde Yasmin, una marroquí que lleva cuatro años en España y ha venido acompañada por su marido y su hija pequeña de dos meses a hacer unos trámites en la oficina de la seguridad social de la localidad.
A Sekou, un joven maliense que llegó a España en 2022 tras una travesía de 11 días y con 41 personas más en patera, le suena raro, pero tiene clara la respuesta. "Lo único que digo es que cuando la gente viene es muy importante que aprendan español para aprender la cultura", señala desde el centro de la Convive Fundación Cepaim, que lleva más de 30 años en el municipio. Ahora compagina su trabajo en un almacén hortofrutícola y su colaboración en la fundación que un día le ayudó dentro del programa de protección internacional.
Sekou en la sede de la Fundación Cepaim Convive en El Ejido JUANMA CUELLAR / RTVE Noticias
Las ONG, también en el foco
Las ONG también están en el foco de los pactos recientes y quién sabe si futuros entre PP y Vox. De hecho, los ya firmados establecían la eliminación de subvenciones públicas a ONG que, según su criterio colaboren con la "inmigración ilegal" o irregular. Sin embargo, desde Cepaim se muestran tranquilos. "No entramos a valorarlo en concreto porque son sus estrategias electorales, lo que nosotros tenemos que hacer es luchar dentro del ordenamiento jurídico actual y nos avala la Constitución que establece valores como la igualdad", señala el subdirector de Desarrollo Territorial y Áreas de Intervención de Convive Fundación Cepaim, Javier Pérez.
"Nosotros seguiremos trabajando por lograr que todo el mundo conviva, que de eso se trata, no que cada uno vaya por su parte", zanja Javier. Y en esa convivencia, de dos caras complementarias, sigue El Ejido, la ciudad del mar de plástico andaluz que es un nido de culturas y tradiciones diferentes.