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Agresores machistas: no hay un perfil único, pero sí comportamientos reconocibles

  • Expertas coinciden en que pueden ser de cualquier edad, origen, formación o perfil socioeconómico
  • Proponen intentar reducir la violencia de los agresores con espacios de escucha y de expresión de las emociones
No existe un perfil del agresor de violencia de género
No existe un perfil del agresor de violencia de género. Foto: Getty/kieferpix NATHANAEL KIEFER NATHANAEL KIEFER

Objetivo igualdad, domingos 16:30h en Canal 24 horas y en RTVE Play

¿Cómo describir a un agresor machista? Las expertas en violencia de género entrevistadas por Objetivo igualdad coinciden: no hay un perfil único del agresor. Puede ser de cualquier edad, origen, formación o perfil socioeconómico. Los hombres que ejercen violencia machista sí tienen en común “un compendio de características de origen psicológico", apunta la inspectora de Policía Nacional de la Unidad de Familias y Atención a la Mujer (UFAM), Celia Sánchez Orellana, que sentencia que esos hombres suelen recibir un conjunto de valores desde desde su infancia y que les hace “llevar a cabo conductas violentas sobre las mujeres”.

Los rasgos que definen al agresor

“Es una problemática estructural”, asegura la responsable de Políticas públicas e Investigación del Instituto de Masculinidades e Igualdad Equals, Sofía Duarte. Explica que la sociedad tiene una serie de expectativas respecto a hombres y mujeres. “En el caso de los hombres, se espera que sean proveedores, protectores, una emocionalidad fuerte, que tengan cierta fortaleza. Cuando ese mandato de masculinidad se ve cuestionado, es cuando puede darse la violencia de género".

Los hombres agresores no tienen referentes de cómo debe ser una relación de pareja sana

La inspectora Sánchez Orellana señala que son hombres que “sienten una necesidad de control, de poder y de dominar a las mujeres”. “Junto a una ausencia de referentes de cómo debe ser una relación de pareja sana, les lleva a normalizar que las relaciones basadas en el dominio sobre la mujer son las normales”, subraya.

La jueza de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid de la plaza número 14, Cira García Domínguez, aclara que ve casos de todo tipo: agresores que consumen alcohol y drogas y otros que nunca han consumido; hombres que maltratan física y psicológicamente y otros que “nunca han puesto la mano a sus víctimas”; agresores cada vez más jóvenes y hasta octogenarios, que lo son porque arrastran “una educación machista desde hace muchísimos años”.

En España, hay 102.112 casos activos de mujeres víctimas de violencia de género que viven con protección policial —a fecha 31 de marzo— según recoge Efeminista. Supone un 1,4 % más de casos que hace un año. De esas mujeres, el 1,3% (1.270) son menores de edad y el 2,1% (2.489) son mayores de 65 años. Por otro lado, en enero de 2025, el Ministerio del Interior difundía que había 75.090 hombres registrados en el sistema VioGén que habían maltratado a más de una mujer.

Comportamientos reconocibles: el ciclo de la violencia

Algo que tienen en común los maltratadores, según las expertas, son los comportamientos en los que ejercen violencias como la simbólica, psicológica o económica, entre otras. Se trata de “agresiones que pasan de manera imperceptible” en las relaciones de pareja, afirma Duarte, quien cree que esa circunstancia dificulta que las personas del entorno o la propia víctima identifiquen el maltrato.

Se normalizan ciertas situaciones y van escalando hasta una posible manifestación de violencia física”, remata, haciendo referencia al “ciclo de la violencia” que acuñó la psicóloga Lenore Walker en el libro El síndrome de la mujer maltratada.

La jueza Cira García explica que la violencia empieza con una devaluación inicial, como cuestionar la forma de vestir de la mujer y con quién se relaciona. Después el agresor empieza a aislar a la víctima, avanza con insultos y a veces amenazas, afirma.

“Cuando hay alguna situación de discusión puede desembocar en agresiones físicas o sexuales”. Sin embargo, apunta, también hay casos en los que no ha habido indicadores de violencia en la relación. Sin embargo, ante la decisión de la mujer de separarse o divorciarse, “empieza una violencia psicológica a través de amenazas, insultos y en la que se utiliza e instrumentaliza a los hijos e hijas”. 

Los agresores prometen cambiar, pero con la reconciliación empieza de nuevo la escalada de violencia

La titular de la plaza 14 manifiesta que el agresor usa la situación de la víctima, que ha normalizado la violencia, para “entrar y salir constantemente”, lo que se conoce como la “etapa de la reconciliación”. “Dicen que van a cambiar, que prometen cambiar. Regalan flores, hacen viajes, y cuando la víctima está bajo su control y dominio, empieza de nuevo la escalada de violencia”, explica.

“Por supuesto que los maltratadores son conscientes”

¿Es consciente el hombre que ejerce violencia de lo que está haciendo? “Hay casos en los cuales el agresor es plenamente consciente, pero también hay muchos casos, y son la mayoría, en los que no lo es”, opina Duarte. Por su parte, la inspectora de la UFAM comenta que hay agresores que justifican determinadas conductas violentas como “formas de amor, ‘me preocupo por ti, esto es lo normal’. Y eso no es así”. 

En los casos de hombres que pasan por procedimientos judiciales, relata la jueza Cira García: “En muy pocas ocasiones reconocen haber maltratado a sus parejas”. “Hay agresores que culpabilizan a la víctima automáticamente, que niegan esa responsabilidad, incluso con sentencias de condena anteriores. Dicen que todo se lo ha inventado la víctima, que les han hecho perder los nervios o justifican sus acciones bajo un historial de consumo, ‘es que cuando bebo o tomo cocaína no controlo'. Por supuesto que son conscientes. Otra cosa es que asuman la responsabilidad de sus actos y entiendan a veces la gravedad de su conducta”, apostilla.

Espacios de escucha y de emociones contra la violencia machista

Ante la pregunta de si es posible que este tipo de hombres cambie, la jueza pone como ejemplo que bastantes de los agresores que han asesinado a parejas o exparejas este 2026 tenían medidas de alejamiento. En su opinión, se debe analizar y tomar medidas ante la reincidencia: “Una orden de alejamiento, desgraciadamente, no siempre es suficiente para proteger a una víctima. Creo que habría que desarrollar otros mecanismos, porque está claro que las leyes y las sentencias no siempre solucionan el problema”, remata.

Por su parte, la portavoz de Equals cree en que se puede impulsar el cambio, “a través de dispositivos que permitan una escucha activa y dar espacio a las emociones de esos hombres”. En ese sentido, opina que muchas situaciones de violencia se dan “por emociones reprimidas o por circunstancias que nada tienen que ver con la pareja”. Así, considera que es necesario poder trabajar “de manera directa con hombres y de manera progresiva”.

Sofía Duarte intervino en Argentina con varones de las fuerzas policiales que habían ejercido violencia contra sus parejas o exparejas. “Nos encontramos a hombres a los que se les había retirado el arma y que no entendían el porqué”, narra. Asistían a un proceso de restitución del armamento en el que trabajaban con un equipo de psicólogos especializados. “Una vez entendían que la violencia de género había existido, reflexionaban sobre la dificultad de involucrarse emocionalmente con su familia, para poder expresar sus emociones y ser escuchados sin ser juzgados. Había una falta muy fuerte de espacios de escucha activa y para trabajar los sentimientos y las emociones”.

Los hombres deben saber cómo es una relación sana

La inspectora de la UFAM Celia Sánchez sugiere que para contribuir a acabar con la violencia de género, hay que dejar de descargar el peso de acción sobre la víctima —instarla a que denuncie— y empezar a señalar a los hombres, “para que ellos sepan cómo debe ser una relación sana, evitando esos estereotipos de dominación y control. Que entre todos podamos construir una sociedad con relaciones de pareja sanas y alejadas de la violencia”.