David Attenborough: el gran divulgador de la naturaleza cumple 100 años
- El naturalista y divulgador cumple un siglo de vida "abrumado" por las muestras de cariño de sus seguidores
- Su carrera está íntimamente ligada a la de la BBC británica, con la que produjo documentales de gran éxito
El naturalista y divulgador británico David Attenborough cumple este viernes 100 años convertido en una figura global, con un rostro y una voz asociados a los documentales de naturaleza, un género en el que se inició hace siete décadas y del que se ha convertido en su principal exponente. Su centenario ha servido como excusa para reconocer una vez más la labor de este pionero de la divulgación de la vida salvaje, "abrumado" por las muestras de cariño recibidas.
"Pensé que celebraría mi 100 cumpleaños tranquilamente, pero parece que muchos de ustedes tenían otras ideas”, ha bromeado Attenborough en un mensaje de audio difundido por la BBC, en el que ha agradecido las felicitaciones “desde grupos de preescolar hasta residencias de ancianos".
Su nombre está íntimamente ligado al de la cadena pública británica, con la que produjo programas de gran éxito como Life on Earth, The private life of plants y The blue planet. En Reino Unido, donde es uno de los rostros más queridos y populares, el centenario de Attenborough se celebra con una semana de programas especiales en la BBC, un concierto en directo en el Royal Albert Hall, eventos en museos, caminatas por la naturaleza y plantación de árboles.
Entre sus admiradores destacan celebridades como el expresidente de EE.UU. Barack Obama, la cantante Billie Eilish o la difunta reina de Inglaterra Isabel II, que en 1985 le nombró caballero. "Tu capacidad para transmitir la belleza y la vulnerabilidad de nuestro entorno natural sigue siendo inigualable", dijo de él la reina en 2019, resumiendo sus logos.
Fascinado por la naturaleza desde niño
Nacido en Isleworth (Londres) el 8 de mayo de 1926, Attenborough creció en el entorno académico del University College de Leicester, donde su padre era rector. Mediano de tres varones, su hermano mayor era el actor y director Richard Attenborough, fallecido en 2014, mientras que el menor, John, que murió en 2012, fue directivo de la empresa Alfa Romeo.
Desde niño mostró una gran fascinación por la naturaleza, creando un pequeño “museo” personal con fósiles, insectos y objetos naturales. Una curiosidad temprana que le llevó a estudiar Ciencias Naturales en Cambridge y Antropología en la London School of Economics, antes de realizar el servicio militar en la Armada británica.
En 1950 se casó con Jane Ebsworth Oriel, con quien estuvo hasta la muerte de ella en 1997 y con la que tuvo dos hijos, Robert, profesor de Bioantropología en Australia, y Susan.
David Attenborough frente a un canguro durante su visita al zoológico de Taronga, en Sídney (Australia), en 2003. Dan Peled Foto AP/Dan Peled
Símbolo de la BBC
En 1952 entró en la BBC, donde comenzó como productor hasta convertirse en presentador y, más tarde, en el rostro más reconocible de los documentales de naturaleza. Su carrera está íntimamente ligada a la evolución de la televisión.
En los años sesenta, tras el éxito de programas como Zoo quest, fue nombrado director de programas de BBC2, cargo que compaginó con sus viajes para hacer documentales y desde el que impulsó una variada programación con espacios tan memorables como Monty Python's Flying Circus.
Pero su verdadera vocación era la divulgación y en 1979 logró un éxito enorme con Life on Earth, un proyecto monumental de 13 episodios que narraba la evolución de la vida desde los organismos más simples hasta los humanos. Attenborough escribió el guion completo y recorrió el mundo durante tres años para su realización, convirtiéndose en un fenómeno internacional.
Una de sus imágenes más recordadas es su encuentro con dos jóvenes gorilas de montaña en Ruanda que se subieron a su espalda, una escena que definió su capacidad única para generar cercanía con la vida salvaje. "Solo me gustaría que el mundo fuera el doble de grande y que todavía quedara la mitad por explorar", aseguraba entonces el naturalista.
El príncipe Guillermo de Inglaterra y sir David Attenboroughm, durante el estreno de la serie 'Our planet' Markus Schreiber AP Photo/Markus Schreiber
Referente de la divulgación científica
A partir de ahí llegaron numerosas producciones que se convirtieron en referentes de la divulgación científica, como The blue planet, Frozen planet y Dynasties, todas ellas centradas en la complejidad y diversidad de los ecosistemas del planeta.
Con el paso de las décadas, su trabajo evolucionó desde la observación naturalista hacia un discurso cada vez más comprometido con la crisis ambiental. Attenborough ha sido testigo directo del deterioro de muchos de los ecosistemas que filmó. Esa transformación dio un giro a su narrativa: ya no solo mostraba la belleza del mundo natural, sino también su fragilidad.
En uno de sus planteamientos más citados, se preguntó: “¿Cómo podría mirar a mis nietos a los ojos y decirles que sabía lo que estaba ocurriendo en el mundo y no hice nada?”.
La serie Blue planet II marcó un antes y un después en este enfoque: las imágenes de aves marinas alimentando a sus crías con plástico impactaron profundamente en la opinión pública y contribuyeron a cambios políticos y empresariales para reducir el uso de plásticos.
Otro de sus momentos más recordados fue su relato en 2012 de la historia de 'Lonesome George', la última tortuga gigante superviviente de la isla Pinta. "Tiene unos 80 años y sus articulaciones empiezan a resentirse, igual que las mías", dijo entonces Attenborough, con 86 años. La muerte de George, dos semanas después de ser filmado, marcó la extinción de su especie.
Premiado y reconocido en España
En España, su influencia ha sido muy notable: en 2009 fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias y sus documentales cuenta con una amplia difusión y seguimiento.
Su nombre incluso ha trascendido la cultura para entrar en la biología: numerosas especies han sido bautizadas en su honor, desde insectos hasta plantas y dinosaurios. Es el caso de una diminuta araña australiana (Prethopalpus attenboroughi) o una planta carnívora gigante de Palawan, en Filipinas (Nepenthes attenboroughii).
"Introdujo la naturaleza en nuestros salones. Nos llevó a lugares a los que nunca habríamos ido de otro modo; es un regalo inmenso", afirma a AFP Sandra Knapp, botánica y directora de investigación del Museo de Historia Natural de Londres, quien define a Attenborough como "una auténtica inspiración".
"Creo que todas las personas que han visto algo de lo que ha hecho sir David se han sentido inspiradas para preocuparse por la naturaleza", asegura a Reuters Doug Gurr, director del Museo de Historia Natural de Londres.
Lejos de retirarse, Attenborough sigue vinculado a nuevos proyectos, incluyendo documentales recientes sobre océanos y vida urbana en Londres. Quienes han trabajado con él destacan su energía constante y su curiosidad intacta. A sus 100 años, sigue entendiendo la divulgación como una forma de servicio público: no solo contar el mundo, sino ayudar a que otros lo comprendan.