El kraken existió: pulpos gigantes de hasta 19 metros dominaron los mares en el Cretácico
- Un estudio internacional revela que ocuparon la cima de la cadena alimentaria hace entre 72 y 100 millones de años
- El hallazgo se basa en el análisis de 27 mandíbulas fósiles, la única parte dura del cuerpo que suele conservarse
Los mares del Cretácico Superior, hace entre 72 y 100 millones de años, no estuvieron dominados únicamente por reptiles marinos y tiburones. Un nuevo estudio internacional revela que gigantescos pulpos, comparables al mítico kraken de la tradición nórdica, ocuparon la cima de la cadena alimentaria como depredadores dominantes.
La investigación, publicada en la revista Science y liderada por el paleontólogo Yasuhiro Iba, describe a estas criaturas como lo más cercano a un "kraken real": pulpos colosales que surcaban los océanos del periodo Cretácico con cuerpos enormes, largos brazos y mandíbulas extremadamente potentes.
El hallazgo se basa en el análisis de 27 mandíbulas fósiles (picos), la única parte dura del cuerpo de los pulpos que suele conservarse. Gracias a técnicas avanzadas de prospección digital, los científicos pudieron estimar el tamaño de estos animales, que alcanzaban entre 7 y 19 metros de longitud en el caso de la especie Nanaimoteuthis haggarti, convirtiéndose en algunos de los invertebrados más grandes jamás descritos.
Hasta ahora, se pensaba que los grandes depredadores marinos de la época eran exclusivamente vertebrados, como reptiles gigantes —incluidos los mosasaurios y plesiosaurios— o tiburones de gran tamaño. Sin embargo, este estudio cambia esa visión al demostrar que ciertos invertebrados también ocuparon la cúspide de la red trófica.
El kraken es una enorme y colosal criatura marina de la mitología nórdica. GETTY IMAGES
Evolución singular y gran inteligencia
A diferencia de otros invertebrados con caparazón, los pulpos siguieron una evolución singular: desarrollaron cuerpos blandos, altamente flexibles, con gran movilidad, visión avanzada y un notable nivel de inteligencia. Estas características les permitieron crecer hasta tamaños gigantescos y convertirse en cazadores altamente eficaces, aunque su papel había permanecido oculto debido a la escasez de fósiles.
Para llenar ese vacío, los investigadores analizaron el desgaste de 15 mandíbulas fósiles previamente conocidas y descubrieron otras 12 adicionales en sedimentos del Cretácico Superior, procedentes de Japón y la isla de Vancouver (Canadá). El estudio identificó dos especies principales: Nanaimoteuthis haggarti y Nanaimoteuthis jeletzkyi, esta última de menor tamaño pero también depredadora activa.
El análisis del desgaste fue clave. Las mandíbulas presentan daños intensos compatibles con la trituración repetida de estructuras duras como huesos y conchas, lo que indica que estos pulpos se alimentaban de presas grandes: peces, moluscos e incluso otros cefalópodos. En los ejemplares más grandes, hasta un 10% de la longitud de la mandíbula se había perdido por el uso, un nivel de desgaste superior al observado en pulpos actuales.
Además, la forma de los picos sugiere que estos animales poseían aletas, como algunos pulpos de aguas profundas modernos, lo que les habría permitido desplazarse con mayor eficiencia. Los científicos también detectaron patrones de desgaste asimétricos, indicio de un comportamiento lateralizado —similar a la "preferencia manual" en humanos—, lo que apunta a una conducta compleja y flexible. "Estos animales eran extraordinarios. Con sus grandes cuerpos, largos brazos y mandíbulas poderosas, representan lo que podría describirse como un auténtico ‘kraken del Cretácico’", señala Yasuhiro Iba.
El estudio concluye que estos pulpos gigantes no eran simples presas, sino actores clave en los ecosistemas marinos, compitiendo directamente con reptiles y tiburones por los mismos recursos. Su existencia obliga a replantear la imagen tradicional de los océanos prehistóricos: ya no como dominios exclusivos de vertebrados, sino como entornos donde también los invertebrados gigantes podían reinar en lo más alto de la cadena alimentaria.