Una extraña "guerra civil" entre chimpancés muestra el peligro de las divisiones sociales también para los humanos
- El mayor grupo de estos primates se escindió sin las razones que explican las guerras humanas, como la ideología
- Se trata de un fenómeno inusual -se da cada 500 años- y que arroja luz sobre las raíces de la guerra en la evolución
La guerra no es solo cosa de humanos. En un mundo azotado por el conflicto, un estudio llevado a cabo durante más de 30 años sobre el mayor grupo conocido de chimpancés ha hallado un fenómeno muy inusual, una "guerra civil" entre estos primates, nuestros parientes más cercanos junto a los bonobos.
El que era antes un conjunto unido, con unos 200 miembros que vivían, comían y se reproducían juntos, comenzó a separarse irremediablemente hacia 2015, dando lugar a dos "grupos polarizados", que terminaron agrediéndose y matándose entre sí.
Se trata de un fenómeno que solo ocurre cada 500 años y que nunca se había documentado científicamente hasta ahora -salvo un análisis que llevó a cabo Jane Goodall en 1970, aunque entonces los animales fueron alimentados por el ser humano-. El estudio que se publica este jueves en la revista Science recoge años de investigación del llamado grupo Ngogo, que vive en el Parque Nacional Kibale, en Uganda. Muestra que, tres años después de las primeras divisiones, en 2018, los dos grupos ya eran irreconciliables.
Los chimpancés de la comunidad de Ngogo, en Uganda, se dividieron en dos grupos que se enfrentaron de forma agresiva entre sí A. A. SANDEL ET AL.
A partir de entonces uno de estos dos conjuntos comenzó a lanzar "ataques coordinados y sostenidos" contra el otro, resultando en la muerte de varios machos adultos, y a partir de 2021 el conflicto derivó en un "infanticidio frecuente". El balance mortal: siete machos y 17 crías, aunque los investigadores creen que el número podría ser significativamente mayor.
¿Cómo se llega a esta polarización sin elementos culturales?
Este conflicto plantea reflexiones sobre las raíces de la guerra y la paz en la evolución. En humanos, donde vivimos en sistemas sociales complejos, las guerras se suelen explicar por razones culturales y políticas, rivalidades locales y cambios en las relaciones sociales.
Pero en las chimpancés, que no disponen de sistemas culturales como el lenguaje o la ideología, este raro fenómeno de agresiones organizadas y letales entre antiguos compañeros tiene una explicación más difícil. Los autores apuntan a factores que podrían haber desestabilizado los lazos sociales como un tamaño inusualmente grande del grupo, la competencia por el alimento y la reproducción, la muerte de individuos clave, los cambios en el liderazgo o las enfermedades.
"Una escisión hostil entre chimpancés salvajes nos recuerda el peligro que las divisiones grupales pueden suponer para las sociedades humanas", señala en un artículo publicado en paralelo en la misma revista James Brooks, científico del Centro Alemán de Primates.
En la misma línea se pronuncia el investigador de la facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, Andreu Sánchez Megías, quien recuerda que, "puesto que los chimpancés no exhiben elementos culturales humanos", este estudio "demuestra que cambios sociales son suficientes para establecer una polarización dentro de un mismo grupo".
"Esto sugiere que detrás de los conflictos dentro de un grupo humano puede haber mecanismos básicos similares que provoquen un cambio social, lo que otorga una nueva perspectiva para entender el conflicto en nuestra especie", asegura en declaraciones al Science Media Centre España (SMC).
Ojo con caer en el "antropoformismo"
Pero otros expertos son más escépticos y alertan sobre el peligro de humanizar a estos animales y sacar lecciones simplistas para nuestra especie. Miquel Llorente, director del departamento de Psicología de la Universidad de Girona, advierte del riesgo de "antroporfismo" al usar términos como "guerra civil" en el caso de estos animales.
"La guerra humana implica estructuras ideológicas, identidades simbólicas y objetivos políticos compartidos que no existen de igual manera en los chimpancés. Etiquetar su violencia como tal puede llevarnos a error, ignorando que sus conflictos suelen estar anclados en mecanismos biológicos mucho más directos", señala también a SMC, y cita "la competencia por el éxito reproductivo o el control territorial físico por el acceso a los recursos ecológicos".
De hecho, a las explicaciones que plantean los autores del estudio añade otra posibilidad: "El colapso de un equilibrio ecológico". "Quizás el coste energético y social de mantener un grupo tan grande superó los beneficios de la cooperación, forzando una segregación por pura presión de recursos, más que por una ‘decisión’ social", expone.
Y aunque reconoce un paralelismo "innegable" en lo biológico entre humanos y chimpancés, recalca que "la verdadera relevancia de este trabajo no debería ser ‘humanizar’ a los chimpancés, sino ayudarnos a entender qué mecanismos ecológicos y cognitivos compartimos asociados a los graves conflictos en estas especies"
"Lo que Ngogo nos enseña es que la violencia intragrupal puede escalar de forma letal cuando se rompen los mecanismos de reconciliación individuales, un hallazgo que subraya que la cohesión social es un proceso frágil que requiere un mantenimiento constante, tanto en su especie como en la nuestra", resalta.