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'Podemos ser héroes': thriller psicológico, violencia familiar, superhéroes y segundas oportunidades

  • Una novela del escritor y cineasta Manuel H. Martín, en la que un padre y un hijo se enfrentan a sus fantasmas
  • "Crecer en un ambiente de dolor, miedo e inestabilidad deja huellas y heridas", asegura el escritor
La portada de un libro muestra a un personaje con capa, con el título "Podemos ser héroes" y el nombre del autor. El fondo es una calle oscura con farolas.
'Podemos ser héroes' es la nueva novela de Manuel H. Martín

El escritor, guionista de cómics y cineasta Manuel H. Martín (Rojo sangre, 30 años de oscuridad, Bella) publica su nueva novela: Podemos ser héroes (Almuzara), la historia de un joven de 16 años (Iván), que, tras ser víctima de la violencia familiar y escolar, se ha endurecido y, ataviado casi como un superhéroe, busca venganza contra el padre que los maltrató a él y a su madre y contra el resto del mundo. Mientras ese padre, Juan, lleva tiempo reprimiendo sus instintos más oscuros y violentos y solo le quedan su fe y los recuerdos de sus días como costalero en una cofradía sevillana. Un apasionante thriller psicológico, con mucho de tragedia shakesperiana, sobre la violencia familiar, los superhéroes y las segundas oportunidades.

"El origen de la novela -nos comenta Manuel-, se encuentra en un proyecto audiovisual previo que, al no prosperar, me impulsó a contarlo después de terminar Rojo sangre. Creo que lo esencial es contar tus historias, sin importar el formato".

Un libro que, como contamos, es una apasionante amalgama de géneros: "La fusión de géneros y conceptos es algo natural para mí, está en mi ADN como hijo de la cultura pop -nos confiesa Manuel-. Siempre me han atraído las obras que mezclan sin tapujos géneros populares, como demuestran cómics magníficos como God Country (Geoff Shaw, Donny Cates), Scalped (Jason Aaron y R.M. Guera) y Pulp (Ed Brubaker y Sean Phillips), la serie de novelas Blackwater de Michael McDowell o Los pecadores de Ryan Coogler o ET de Steven Spielberg. Todas ellas parten del género, son tremendamente disfrutables y, además, integran una importante visión social. En el ámbito de los superhéroes ejemplos como Watchmen de Alan Moore o El regreso del caballero oscuro de Frank Miller ilustran perfectamente esta capacidad de la mezcla para generar grandes historias".

Una denuncia del acoso escolar y la violencia de género

EL libro también denuncia el acoso escolar y la violencia familiar y de género, un tema que Manuel ya trató en la reciente Bella (2025), que fue nominada al Goya a la mejor película de animación. ¿Podía ser este Iván uno de los hijos de Bella? "Bella y Podemos ser héroes son dos proyectos narrativos muy distintos -nos explica Manuel-. Si bien ambos emplean la violencia de género como "motor" de la trama y comparten elementos formales, como la mezcla de géneros, sus enfoques son diferentes. Es posible que atraigan a públicos similares (me sorprendió leer una reseña que catalogaba la novela como "juvenil"), pero considero que Podemos ser héroes posee una perspectiva más amplia y profunda al contextualizar las amplias repercusiones de la violencia en los hijos. Por esta razón, me resulta difícil imaginar que Iván, el protagonista de la novela, pudiera ser hijo de Ponce, el antagonista de la película Bella".

La novela también remarca que las víctimas de malos tratos suelen perpetuar la violencia. Por eso preguntamos a Manuel si cree que se puede romper esa cadena: "He conocido a una persona cercana que experimentó una situación familiar parecida, de violencia psicológica ejercida por el padre hacia la madre y los hijos. A este chico le ha llevado muchísimo tiempo superar la tremenda carga de cuestionarse constantemente si terminaría siendo como su padre. Crecer en un ambiente de dolor, miedo e inestabilidad continua es, sin duda, complejo. Deja huellas y heridas. Sin embargo, creo que estos patrones pueden romperse. Los hijos tienen la capacidad de sobrevivir a sus padres. La clave está en permitirse recibir ayuda profesional y rodearse de un entorno de amor del bueno".

 Alberto Díaz

"Iván ha adoptado el miedo como máscara y disfraz"

En esa espiral de violencia a la que parece abocado, Iván recorre las calles buscando venganza. "Iván ha adoptado el miedo como máscara y disfraz -nos explica Manuel-, un recurso que recuerda a la transformación de vigilantes justicieros como Bruce Wayne, que, tras la muerte trágica de sus padres, convirtió su fobia infantil a los murciélagos en el símbolo de Batman. Al igual que Wayne usa a Batman para canalizar su rabia y buscar justicia, Iván es un joven herido, reservado y desorientado. Es un adolescente convencido de que para dejar de ser una víctima debe convertirse en un violento justiciero, un niño perdido que ha pasado de temer a infundir terror. Esta dinámica lleva a Iván a obsesionarse con asesinar a su padre".

"Los cómics son otra de sus obsesiones -añade el autor-, una justificación para trasladar un código de conducta violenta de la ficción a la realidad. Su visión de los cómics, como su percepción del mundo y del amor, es radical: o blanco o negro, amor puro frente a odio oscuro".

En cuanto al padre de Iván, que también fue víctima de malos tratos en su infancia, Manuel nos comenta: "Juan busca rehacer su vida y romper con un patrón de violencia que, como se sugiere, es de origen generacional. A diferencia de Iván, quien tiene una oportunidad real de cambio, su padre parece condenado al fracaso. Elegí representarlo como taxista, un homenaje al personaje de Travis en Taxi Driver de Scorsese, para simbolizar, más allá de su pasado turbulento, la soledad y la alienación social en la que está sumergido".

"Padre e hijo comparten la tendencia a confundir las pasiones con las obsesiones: los cómics en el caso de Iván y la Semana Santa en el de Juan. Como escritor, me esforcé en trazar una línea clara entre las obsesiones y los gustos o pasiones. Mi objetivo fue tratar ambos mundos con respeto, evitando caer en interpretaciones simplificadas de los cómics o la Semana Santa. Las aficiones y devociones, como todo en la vida, dependen de la óptica desde la que se miren y pueden ser en muchos casos una salvación, una fuente importante de consuelo e inspiración", concluye Juan.  

Mujeres fuertes que se han criado en un entorno machista

Destacar también a los personajes femeninos, sobre todo a Belén, la madre de Iván, y a su tía Diana. "Son mujeres fuertes que se han criado en un entorno machista, marcado por "hombres que no amaban a las mujeres" -asegura Manuel-. La figura de la abuela se evoca sutilmente, mientras que la historia de Belén, la madre de Iván, se enfoca en su superación personal y cómo logra salir del miedo para encontrar una vida mucho más luminosa".

"Diana, la tía de Iván, es muy diferente a su hermana; eligió una vida de mayor libertad e independencia -continúa el autor-. Ella fue un pilar fundamental para su sobrino, la persona que lo calmaba con abrazos y música (como lo hacía con la canción 'Héroes' de David Bowie). La trágica interrupción de la vida de Diana contribuyó, quizás, a que Iván cayera en una espiral de oscuridad y violencia. En el desarrollo de Iván, su tía actúa como una especie de conciencia. El nombre Diana no es una elección casual, es una referencia directa a Wonder Woman, uno de mis personajes de cómic preferidos. Recuerdo con mucho amor la etapa de George Pérez, que leí siendo niño, y una novela gráfica que he disfrutado recientemente: Tierra muerta de Daniel Warren Johnson".

Una Sevilla que se aleja de los tópicos

La ciudad de Sevilla es otro de los protagonistas de la novela, como nos explica Manuel: "La visión de Sevilla que he intentado trasladar en Podemos ser héroes se suma a las exploraciones de la ciudad realizadas por otros creadores, como los cineastas Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, quienes se han alejado de los tópicos en sus obras audiovisuales. Mi perspectiva quizás sea resultado de una experiencia personal: aunque nací y me crié en un barrio obrero de Huelva, mi vida ha transcurrido en Sevilla desde los dieciocho años, cuando me mudé para estudiar audiovisuales. He residido en zonas diversas como Triana, Nervión, la Macarena, el centro e incluso el Aljarafe, lo que me ha permitido vivir la ciudad y su entorno cercano desde diferentes ángulos. Sin embargo, percibo que la Sevilla que habité, quizás debido al impacto masivo del turismo o al paso del tiempo en mí, es muy distinta a la actual. Quizás hoy hubiese añadido el turismo masivo como otro “personaje más” que hubiera alienado y estresado aún más a los dos antagonistas del relato".

Destacar el estilo seco y contundente de Manuel H Martín: "Yo intento escribir como me gusta leer, sin más. Me siento más lector o espectador que creador y, aunque me encanta escribir, disfruto mucho más cuando veo las obras de otros. Es como cocinar, me gusta mucho; pero disfruto más cuando me cocinan. Y siendo más concreto con el estilo de esta novela, quizás haya algo de Jim Thompson o de Patricia Highsmith. 1280 almas o Crímenes imaginarios son novelas que, partiendo del género negro, están más interesadas en la psicología de los personajes que en la trama. Ambos, además, son novelistas de estilo directo, sin demasiadas florituras; literatura que va directa al esternón".  

Portada de 'Podemos ser héroes' (Almuzara) 5

"La vida no va de los golpes que pegas sino de los abrazos que recibes"

Uno de los personajes dice una frase que podría resumir la novela: "La vida no va de los golpes que pegas sino de los abrazos que recibes", algo que actualmente no parece estar de moda. "El libro -nos explica Manuel-, arranca con una cita de la película Una historia del Bronx (Robert de Niro, 1993): “¿Es mejor que te teman o que te quieran? Buena pregunta. Lo mejor sería una mezcla, pero eso es difícil. Aunque, puestos a elegir, prefiero que me teman. El miedo dura más tiempo que el amor”. Este diálogo de la película sirve para introducir el torcido contexto emocional de Iván, el protagonista. Sin embargo, la vida real no se define por ese dilema, ni por el éxito o los logros materiales. Dedicarse a amedrentar a los demás no es más que el producto de una gran inseguridad".

"Lo verdaderamente importante, lo que perdura y nos acompañará hasta el final de nuestros días, son las muestras de afecto: los abrazos y besos que damos y recibimos. Por esta razón, sentí la necesidad de contar una historia que, aunque esté plagada de oscuridad, desemboque en un final esperanzador. Todos encontramos consuelo en el "amor del bueno", ese que se basa en la compañía y la presencia mutua, más que en la posesión o el mero tener", añade el autor.

Leyendo la novela no podemos evitar la sensación de estar viendo una película. "Debido a mi formación y trayectoria profesional, mis dos novelas publicadas son muy visuales y, en cierto modo, se originaron en proyectos que inicialmente concebí para escribir y dirigir. La tercera novela, la que espero publicar en un futuro y que está cargada de elementos pop y pulp (como las dos primeras), nace desde cero como libro", asegura Manuel.

Aunque Podemos ser héroes y Rojo Sangre partieron de una semilla cinematográfica, lo cierto es que escribirlas como novelas me permitieron sentir una mayor libertad, sin pensar en presupuestos, necesidades técnicas, localizaciones u otros elementos más de producción que de creación. A medida que he ido escribiendo, mi enfoque se ha vuelto más literario que cinematográfico. Ahora, una vez publicadas estas dos primeras novelas, me encantaría verlas adaptadas al cine, pero considero más enriquecedor que la adaptación, aunque pueda ser producida por mi productora y pueda contar con mi implicación en la escritura, corra a cargo de otros creadores audiovisuales".

"Recordando a la maravillosa Nos vemos en la otra vida, creo que Podemos ser héroes da juego para convertirse en una miniserie. Otra cosa diferente sería un cómic, algo que no había valorado. Mi primera publicación como escritor, que recuerdo con cariño, fue precisamente el cómic Una historia de perros viejos. Si alguna editorial me ofreciera adaptarlas, sería cuestión de valorarlo", concluye Manuel.