El papel silencioso de la Universidad de Alcalá de Henares en Artemis II
- Un grupo de investigadores analiza los datos procedentes de la radiación solar que podrían afectar a la nave Orion
- Un día expuesto a radiación solar en el espacio equivale al impacto de un año expuesto a radioactividad en la Tierra
La Universidad de Alcalá de Henares desarrolla un papel fundamental en la misión de la NASA Artemis II. Un grupo de investigadores analiza desde Guadalajara los datos procedentes de la radiación solar. Esta tarea es fundamental para predecir las tormentas solares que podrían afectar a la nave Orion.
Un trabajo fundamental para garantizar la viabilidad de la misión
El equipo de investigación liderado por Javier Pacheco, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la UAH, está al frente de la misión Solar Orbiter, lanzada por la Agencia Espacial Europea en colaboración de la NASA en 2020.
Dado que es una de las misiones más cercanas al sol, los datos recibidos por esta herramienta son clave para monitorizar el estado del recorrido que está realizando Orion durante estos diez días: "Para que todo el mundo lo entienda, somos como las boyas que advierten de la llegada de un Tsunami. Podemos alertar de cualquier cosa que pueda salir del sol antes de que llegue a la órbita de la Tierra y, por lo tanto, a la misión Artemis II", explica Pacheco a RTVE Castilla-La Mancha.
Recreación realista de la misión Solar Orbiter Agencial Espacial Europea
Aunque la cápsula Orion está fabricada con materiales que resisten parte de las sustancias tóxicas que flotan en el espacio, garantizar que no entran en contacto con partículas solares de alta energía es clave para proteger la integridad y salud de los astronautas. Según relata Pachecho, un día expuesto a radiación solar en el espacio equivale al impacto de un año expuesto a radioactividad en la Tierra.
Colaboradores habituales de la NASA
No es la primera vez que este grupo investigador colabora directamente con la agencia espacial estadounidense. La Universidad de Alcalá ya trabajó como asesora durante el primer vuelvo del dron Ingenuity que envió la NASA a Marte en 2021.
"Dos días antes del primer vuelo que tenían planeado hubo una tormenta solar. A raíz de esto, la NASA nos contactó para medir las radiaciones que observábamos cerca del sol, para saber si podían realizar el vuelo en condiciones seguras", detalla y añade que la colaboración actual es mucho más importante al tratarse de una misión tripulada.
El impacto de la universidad castellanomanchega en la NASA no termina en estas colaboraciones puntuales. La actual directora de la Oficina de la NASA Moon to Mars es la antigua alumna, Teresa Nieves Chinchilla.