Miles de personas asisten en Tudela a la Bajada del Ángel en una jornada con tiempo veraniego
- Es una tradición que se celebra, tal y como la conocemos hoy, desde el siglo XVII, pero sus orígenes se remontan al siglo XIII
- Este año, Emma Madorrán, de siete años, ha sido la encargada de encarnar al ángel
Un año más, miles de personas han asistido en Tudela a uno de los días grandes de su calendario de festividades.
Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2002
La Bajada del Ángel, una tradición en la que se anuncia a la Virgen María la resurrección de su hijo y declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2002, supone el colofón a la Semana Santa en la capital de la Ribera.
Puntual como cada año, a las 9 de la mañana, la procesión ha partido de la Catedral con la imagen de la Virgen, escoltada por la Guardia de Honor de Alabarderos de San Juan Bautista de Tudela.
Tras recorrer las callejuelas del casco viejo, ha llegado a la Plaza de los Fueros, que esperaba abarrotada el inicio de la ceremonia.
Emma Madorrán, la protagonista
Una vez se ha abierto paso entre la multitud, la Virgen se ha situado bajo la gruesa maroma de 90 metros que atraviesa la plaza. Es entonces cuando se han abierto las puertas del templete de la Casa del Reloj ante la atenta mirada de los asistentes.
Este año ha sido Emma Madorrán, de 7 años, la encargada de representar al ángel. Colgada de la maroma con un arnés de más de 300 años de antigüedad, ha cruzado la plaza simulando el vuelo y lanzando aleluyas hasta llegar a la Virgen.
Algunas dificultades para quitar el velo
Emma ha tenido algunas dificultades para alcanzar la figura de la Virgen, pero finalmente le ha quitado el velo negro tras anunciarle la buena nueva con estas palabras: “¡Alégrate, María, porque tu hijo ha resucitado!”. Es, sin duda, el momento más emocionante del acto. Tras ello, ha regresado al templete entre aplausos.
Las niñas, incluidas desde 2008
En 2008, la tradición cambió y permitió que las niñas también pudieran ser elegidas ángeles. Emma ha sido la décima de la historia del Ángel de Tudela en colgarse las alas.
Tudelanos y visitantes han seguido con la jornada festiva, con los habituales desayunos de chocolate con churros y las celebraciones campestres, animadas en la jornada de este Domingo de Resurrección por un clima casi veraniego, con sol y temperaturas por encima de los 20 grados.