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'Proyecto Salvación', Ryan Gosling hace amigos en el espacio en una encantadora aventura de ciencia ficción

  • Adapta la novela de Andy Weir, autor de The Martian, sobre una misión desesperada para salvar la Tierra
  • Dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, llega a los cines este viernes 27 de marzo
Tráiler de 'Proyecto Salvación'

La mezcla de géneros es una de las tareas más difíciles de abordar en el cine. ¿Cuántas veces hemos asistido a comedias románticas que ni nos sacaban una sonrisa ni nos emocionaban? La ciencia ficción no es ajena a ese peligro, aunque tenemos maravillosas parodias que se ambientan en el espacio como Héroes fuera de órbita (Galaxy Quest, 1999). En 2015, Marte (The Martian) triunfó en los cines de todo el mundo con su inteligente mezcla de ciencia ficción con toques de comedia y un personaje principal por el que nos preocupábamos.

La película dirigida por Ridley Scott, que adaptaba la novela de Andy Weir del mismo nombre, fue una de las protagonistas de la temporada de premios de aquel año, en parte por el guion de Drew Goddard que encontraba el punto justo de emoción, humor y desafío. Casi una década después, el equipo detrás de esa historia (Weir como autor de la novela Proyecto Hail Mary y Goddard haciéndose cargo del guion) repite y amplía la jugada con Proyecto Salvación, una aventura interestelar con mayores dosis de ternura que su obra anterior y ecos de E.T. y de películas de culto como Naves misteriosas o Enemigo mío.

El desafío que presenta la historia de Proyecto Salvación es enorme, casi una misión imposible. El protagonista, Ryland Grace (Ryan Gosling), despierta en una nave tras un coma inducido y no sabe quién es, dónde está, ni por qué no sabe quién es ni dónde está. Poco a poco, a base de flashbacks iremos recuperando la memoria al mismo tiempo que él y llegaremos a la conclusión de que Ryland, un profesor de ciencias de secundaria, es la única esperanza para la Tierra. Algo está devorando nuestro Sol y la única solución puede estar a años luz.

Fotograma de 'Proyecto Salvación' Jonathan Olley SONY PICTURES

Uno de los aciertos de Proyecto Salvación es ver cómo la historia va desenvolviéndose en la pantalla y cómo Ryland y la Tierra han llegado a esa situación desesperada. La película muestra, de una forma que hoy nos puede parecer de auténtica ciencia ficción por la situación actual, cómo todos los países colaboran en la misión científica más importante de la humanidad. Al frente de ese equipo con las mentes más brillantes del mundo y recursos ilimitados está Eva Stratt, protagonizada por la siempre espléndida Sanda Hüller (Anatomía de una caída, Toni Erdmann).

Tras un primer tercio de metraje en el que vivimos junto a Ryland su soledad en el espacio, la película da un giro al producirse el encuentro con una nave de otro planeta, también manejada por una criatura solitaria: una especie de araña con el tamaño de un perro grande y aspecto de roca. Rocky, que así es bautizado por Ryland, se enfrenta al mismo problema que nosotros. Su sol se está apagando y su especie afronta la extinción.

A partir de la sorpresa de ese encuentro, Proyecto Salvación vira hacia la historia de amistad más improbable, una relación en la que dos criaturas que no pueden respirar el mismo aire deben aprender el lenguaje del otro y colaborar. Esta amistad es creíble por dos factores: la estupenda interpretación de un Ryan Gosling que vuelve a demostrar su talento físico para la comedia tras Barbie y El especialista, y la decisión de los directores de usar marionetas y animatrónicos para dar vida a Rocky sin emplear efectos digitales. Esto ha permitido a Gosling interactuar con alguien "real" en el rodaje en vez de mirar hacia un punto indeterminado donde más tarde añadirían con CGI a su acompañante. James Ortiz, el marionetista principal encargado de mover a Rocky, acabó prestando su voz a la criatura.

Ryan Gosling, un científico sin experiencia en pilotar naves Jonathan Olley SONY PICTURES

Lord y Miller, dos de los creadores más fiables de Hollywood desde su debut en Lluvia de albóndigas, demuestran que los blockbusters pueden abordar temas complejos si tratan a los espectadores como seres inteligentes. Han sabido combinar la espectacularidad de las escenas en el espacio exterior con una fábula sobre nuestra capacidad de comunicarnos y colaborar ante la adversidad. Al mismo tiempo que Ryland y Rocky van haciendo progresos para encontrar un lenguaje común, en los flashbacks en la Tierra vemos cómo el protagonista es incapaz de obtener algo de humanidad de una impenetrable Eva Stratt, centrada en su objetivo.

A lo largo de sus dos horas y media de duración, Proyecto Salvación no llega a aburrir en ningún momento y tiene un tono ligero, alejado de la solemnidad de otras odiseas especiales como 2001 e Interstellar. Quizás, en el primer tercio esté demasiado cargada de explicaciones científicas (aún así son bastantes menos que en la novela original), pero se ve con interés por el carisma de un Ryan Gosling que clava su papel de científico algo desastre que se ve en la mayor situación de "pez fuera del agua" de la historia.