La crianza activa de los hijos altera en los padres los niveles de testosterona, oxitocina y cortisol
- La ciencia ha demostrado que no existe ningún freno biológico para la implicación de los padres en el cuidado de sus hijos
- Este jueves, Paternidad, una metamorfosis descifrada, a las 20:00 en RTVE Play y a las 01:05 horas en La 2
Cada vez más estudios científicos demuestran que la capacidad de cuidar a los hijos no es monopolio de las mujeres. Los resultados revelan que los padres, al igual que las madres, experimentan una transformación biológica profunda al estar en contacto con sus bebés.
La división social de los roles de género y los prejuicios asociados a ellos ignoraron estas capacidades masculinas para cuidar a los más pequeños que la historia evolutiva en el reino animal ya había puesto de manifiesto en algunos machos con sus crías.
Un ‘big bang’ biológico
En Occidente, el tiempo que pasan los hombres cuidando de sus hijos casi se ha cuadriplicado en los últimos 50 años. Y cuando esto ocurre, el hombre que se ha convertido en padre experimenta una revolución fisiológica, cuyo alcance se desconocía hasta hace solo dos décadas.
“Sabíamos mucho sobre el cerebro de la madre, pero poco sobre el del padre“
“Sabíamos mucho sobre el cerebro de la madre, pero poco sobre el del padre”, explica la neurobióloga de la Universidad de Stanford, Lauren O´Connell. La ciencia ha demostrado que en los cerebros de los hombres que son padres algunas zonas, como el surco temporal superior, se activa tres veces más que en las madres.
“El circuito cerebral del padre es muy importante para nuestra especie”, desvela Ruth Feldman, directora del Centro de Neurociencias Sociales del Desarrollo de la Universidad Reichman de Israel.
Con las hormonas ocurre lo mismo. Lee Gettler, antropólogo y padre dirige un equipo que trabaja sobre la biología de la paternidad, en la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos.
Su último estudio está orientado hacia las variaciones en los niveles de testosterona, oxitocina y cortisol cuando el hombre es padre y se implica en el cuidado de su bebé. Estas tres hormonas experimentan unos sorprendentes cambios, como se observó en Ben, que acaba de tener a su primer hijo. Es uno de los 300 padres que formaron parte del estudio de Gettler.
La investigación relaciona la revolución fisiológica de los padres en proporción al tiempo y dedicación que tengan con sus hijos ©Tangerine-Ouragan
Los datos de su caso fueron muy reveladores. El cortisol, la hormona del estrés, se dispara en Ben hasta que su hija nace y desciende cuando la tiene en brazos. En este momento, la otra de las hormonas, la oxitocina, que está relacionada con el vínculo afectivo, asciende rápidamente en un 38%. “¿Explicaría esto la intensa ola de emociones que me embargó cuando la cogí en brazos?, se pregunta. La ciencia le responde que sí.
“Tras el nacimiento de mi hijo, mi nivel de testosterona era como el de una madre lactante, así de bajo“
Los resultados sobre la tercera hormona, la testosterona, fueron increíbles. “Tras el nacimiento de mi hijo, mi nivel de testosterona era como el de una madre lactante, así de bajo”, confirma el antropólogo Gettler que formó parte del estudio.
Los padres más comprometidos con el cuidado de sus hijos son los que presentaron niveles más bajos de testosterona. El conjunto de estas variaciones en los niveles hormonales son testimonio del ‘big bang’ biológico que se produce en los cuerpos de los hombres cuando se convierten en padres.
Estos nuevos descubrimientos sobre la paternidad rompen con el modelo y el papel de padre hasta hace conocido ©Tangerine-Ouragan
Los padres saben por qué lloran sus bebés
El etólogo Nicolas Mathevon lleva años trabajando en descifrar la comunicación vocal entre padres y crías en el ámbito animal. Pero, en su labor de experto en bioacústica investiga la producción, difusión y recepción de los sonidos en los animales, incluidos los humanos.
En la Universidad francesa de Saint Etienne, Mathevon empezó a estudiar el llanto de los bebés y derribó siglos de prejuicios sobre las competencias paternales. Entre ellos, la leyenda urbana que dice que el cerebro masculino no está preparado para reaccionar a los llantos del bebé por la noche.
“Tras el nacimiento de mi hijo, mi nivel de testosterona era como el de una madre lactante, así de bajo“
“Tenemos una excelente capacidad para identificar el llanto de los bebés, independientemente de que uno sea madre o padre”, refiere el investigador. Los datos del estudio con 500 hombres avalan la tesis de Mathevon y de la científica Siloé Corvin de que los padres son tan buenos como las madres a la hora de interpretar los llantos de su bebé.
Y concluyen que no se trata de una incapacidad masculina ni de un súper poder maternal, sino que el factor clave es la experiencia y el tiempo pasado con el bebé. “Cuando empiezas a interactuar con tu hijo prestas atención a sus señales”, sentencia la neurocientífica Feldman.
La ciencia ha descubierto que la estructura cerebral denominda amígdala, encargada de las emociones, es cuatro veces más activa en los padres homosexuales que en los heterosexuales ©Tangerine-Ouragan
"Los machos eran maternales"
El cuidado paternal ha sido ignorado durante mucho tiempo por los estudios sesgados darwinistas. El contexto social y la división de roles de género tampoco ayudaron demasiado.
Sin embargo, en el reino animal, ya se habían observado indicios que revelaban una capacidad de los machos para cuidar a sus crías. “Los micos nocturnos machos son padres extraordinarios, de los más entregados entre los primates y mamíferos”, revela el antropólogo y biólogo Eduardo Fernández-Duque. Lleva más de 30 años estudiando el comportamiento de estos animales.
Los cuidados de los machos de mico nocturno son una pieza esencial en la evolución de la paternidad en los humanos ©Tangerine-Ouragan
La bióloga evolutiva Sarah Blaffer investigó también el rastro de nuestra herencia evolutiva entre los anfibios, que existieron antes de la aparición del ser humano, y que hoy día viven entre nosotros.
Los datos reflejan que, a menudo, son solo los machos los que cuidan de las crías e incluso las alimentan. “En otras palabras, los machos eran maternales mucho antes de que los mamíferos empezaran a serlo”, afirma Blaffer.
Los machos de estas minúsculas ranas venenosas, los dendrobates, están especialmente involucrados en el cuidado de sus crías ©Tangerine-Ouragan
Sabiendo esto, muchos investigadores se preguntan, ¿cómo se ha podido ignorar el potencial del cuidado en los hombres? En la actualidad, se conoce incluso el impacto que tiene en los hijos el cuidado y el tiempo que han pasado sus padres con ellos.
La ciencia ha dejado claro que, si el contexto social lo permite, no existe ningún freno biológico para que los padres se impliquen más tiempo en la entrega y el cuidado de sus hijos.
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