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Seis años del cierre de la frontera de Melilla: menos tránsito y un modelo más controlado tras la pandemia

Un paso fronterizo cerrado se muestra con múltiples vallas metálicas y alambre de púas. Una puerta verde con señalización de peligro impide el acceso, mientras que un edificio clásico se vislumbra al fondo, en un día soleado.
Paso fronterizo de Barrio Chino, cerrado desde 2020 EFE/José Manuel Giner Gutiérrez
Raúl Mozos Maroto

Este 13 de marzo se cumplen seis años del cierre de la frontera terrestre entre Melilla y Marruecos, una medida adoptada en 2020 para frenar la expansión del coronavirus que marcó un antes y un después en el funcionamiento del principal paso fronterizo de la ciudad. Desde entonces, el tránsito de personas y vehículos se ha reducido de forma significativa y el modelo de control ha cambiado con nuevas restricciones y modelos tecnológicos.

El cierre se produjo en la madrugada del 13 de marzo de 2020, cuando Marruecos suspendió el paso por los puestos fronterizos con Ceuta y Melilla en el marco de las medidas sanitarias contra la pandemia. Los pasos terrestres permanecieron clausurados durante 26 meses y no reabrieron hasta mayo de 2022, tras el acercamiento diplomático entre ambos países y el acuerdo alcanzado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el rey Mohamed VI para iniciar una reapertura gradual.

En el caso de Melilla, solo volvió a operar el paso fronterizo de Beni-Enzar, el principal punto de conexión con la provincia marroquí de Nador. Los otros tres puestos (Farhana, Barrio Chino y Mariguari) siguen cerrados desde entonces y la Delegación del Gobierno ha confirmado a RTVE que no hay previsión de que vuelvan a abrir. Para el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, la pandemia fue un pretexto para cerrar la frontera porque "en agosto de 2018 no había Covid y Marruecos cerró la aduana comercial". La reapertura del paso fronterizo Beni Enzar se planteó con un modelo distinto al anterior, con controles más estrictos y un acceso limitado a quienes cumplen los requisitos de entrada al espacio Schengen o cuentan con autorizaciones específicas, como los trabajadores transfronterizos. Seis años después, el responsable del Sindicato Unificado de Policía en Melilla, Jesús Ruíz Barranco, considera que ya no existe el "caos" que había antes en el puesto fronterizo.

Menos tránsito que antes de la pandemia

Este cambio también ha transformado el perfil del tránsito diario. Antes de la pandemia de coronavirus era habitual que miles de residentes marroquíes de la zona cercana cruzaran a Melilla con facilidad, en muchos casos solo con su documentación básica. Tras la reapertura, esa situación desapareció y ahora el cruce está sujeto a las condiciones de acceso establecidas para las fronteras exteriores de la Unión Europea, lo que ha reducido el número de viajeros respecto a los niveles previos a 2020. En la actualidad cruzan a diario unas 7.500 personas y alrededor de 1.700 vehículos por Beni-Enzar, según apunta la Delegación del Gobierno. Antes del cierre, en febrero de 2020, se contabilizaban unos 35.000 viajeros y cerca de 4.000 vehículos al día, según las mismas fuentes.

Una larga hilera de coches de distintos colores avanza lentamente hacia el control fronterizo, con edificios y vegetación a los lados de la carretera.

Colas de horas en el paso de Beni Enzar en la operación salida por el puente de la Constitución de 2025 | EFE/Giner EFE/José Manuel Giner Gutiérrez

En paralelo, la frontera ha experimentado un proceso de modernización tecnológica. En octubre de 2025 se puso en marcha en el paso de Beni-Enzar el sistema europeo de control fronterizo conocido como Entry/Exit System, que automatiza los controles mediante la verificación de documentación y datos biométricos, como las huellas dactilares o la imagen facial. El objetivo es reforzar la seguridad y mejorar el seguimiento de las entradas y salidas de ciudadanos de terceros países en el espacio Schengen. En las primeras semanas de funcionamiento, el Sindicato Unificado de Policía registraba numerosos incidentes, relacionados con colapsos de las aplicaciones informáticas. Ahora Ruiz Barranco señala a RTVE que "puede haber alguna pequeña incidencia pero no son reseñables".

Aun así, desde el SUP reclaman más personal para poder atender los "picos" de mayor afluencia, como en Semana Santa o en la Operación Paso del Estrecho para que los agentes de Policía "tengan más descanso", apunta Ruiz. Por otro lado, la implantación de la Inteligencia Artificial en la frontera ha recibido críticas por parte de las organizaciones sociales. En total más de 80 entidades han denunciado que su uso podría vulnerar derechos fundamentales.