Premios Oscar 2026: de santos y pecadores
- Las diez nominadas a mejor película son una lista quizá demasiado heteroegénea como resumen de un año de cine
Si de Oscars hablamos, este año podríamos decir que es la generación del 98, por aquello de que se celebra su edición número 98. Y si nuestra generación del 98 significó regeneración, en los Oscar no sé muy bien que pensar, más aún desde que la lista de nominadas ascendió a diez. A ver, que entiendo las razones económicas y de industria que se esconden detrás, pero tengo la impresión (a lo mejor es cosa mía) de que el primer efecto colateral es que las nominadas a mejor película se convierten en una muestra demasiado heterogénea de lo que ha sido un año de cine, aunque supongo que eso también es algo buscado. El resultado es que, a mí, que soy un bicho raro no lo voy a ocultar ahora, me chirría esa heterogeneidad. Pero, ¿quién soy yo para poner en duda el noble ejercicio del voto de los miembros de la Academia de Hollywood?
Han tenido que pasar 98 ediciones para que veamos que una película, Sinners se hace con el mayor número de nominaciones de la historia, 16, dejando atrás a Eva al desnudo, Titanic o La La Land, que tuvieron 14. También en su día hubo quien se escandalizó por ese dato, perro a fin de cuentas es cuestión de gustos. Yo tengo debilidad por El agente secreto, Valor sentimental y Sueños de trenes. Curiosamente las dos primeras están también nominadas al Oscar a mejor película internacional.
El agente secreto es una fascinante película de Kleber Mendonça Filho que mezcla cine político con cine de género, que es a ratos casi hasta una comedia, pero que no deja de hablarnos de cosas muy serias. Además, lo hace homenajeando al cine y hablando de muchas cosas importantes con una puesta en escena fascinante y un Wagner Moura que tiene muchos Marcelos (su personaje) dentro.
Valor sentimental, que lo está ganando casi todo, incluido el Premio Días de Cine a mejor película internacional 2025, lo tiene igualmente casi todo para triunfar. Una gran historia, bergmaniana, se ha dicho, como si eso se redujera a que sean de un país nórdico y que sea un drama familiar. O la vida, y nada más, con esa historia, probablemente contada ¡por una casa! sobre la difícil relación entre un padre, director de cine, (Stellan Skarsgård) y su hija (Renate Reinsve) actriz. Una película maravillosa con mucho cine dentro, en todos los sentidos ya sea en su trama, en sus guiños, y por supuesto, en sus hechuras.
Sueños de trenes es una de esas películas que no me canso de recomendar a toda persona que considerar que lo que puedo recomendar es algo para tener en cuenta. Solo le hacen falta sus apenas 100 minutos para contarnos lo que en otras películas hubieran necesitado el doble. Y es que Clint Bentley, su director, sabe bien que en el cine las cosas que se dicen sin decir son habitualmente mucho más elocuentes que las que se hiperverbalizan. Sueños de trenes es una bellísima película con una historia muy sencilla, y a la vez muy grande, que puede recordar a Chloé Zao o a Terrence Malick, con un Joel Edgerton que habla lo justo haciendo de un hombre corriente que me recuerda mucho a Jeremiah Johnson. Sueños de trenes es una película sensorial, que se dice ahora, rodada en 4:3, con una maravillosa fotografía de Adolpho Veloso, y una música igualmente maravillosa de Bryce Dessner, que cofirma con el gran Nick Cave la canción nominad al Oscar.
Me gusta mucho el Frankenstein de Guillemo del Toro, a pesar de que he oído comentarios despectivos hacia ella con muy poco fundamento. Me parece una película hecha con mucho amor por un admirador de Mary Shelley y su moderno Prometeo, a quien en esta doble versión, con el punto de vista del creador (con Oscar Isaac como el Doctor Frankenstein) y de la criatura, da vida Jacob Elordi. El Frankenstein de Guillermo del Toro es a la vez una visión totalmente personal del mito, y a la vez una visión extremadamente fiel al mito. Una película romántica, en el mejor de los sentidos, y a la vez melancólica y humanista arropada por la excelente música del siempre grande Alexandre Desplat.
Si de nominaciones hablamos, empiezo diciendo que a mi Sinners me gusta mucho. ¿16 nominaciones? Ahí ya discrepo un poco. Pero me encanta de comienzo a fin, con alguna secuencia (la del baile atemporal) sencillamente antológica (aunque algo así ya lo había hecho en Elvis Baz Luhrmann), y con un Michael B. Jordan que debería estar nominado no como mejor actor, sin como mejor actor por partida doble. Dirige, muy bien, Ryan Googler, cuyo Black Panther (que muchos jalearon) a mí me pareció insufrible. Con Sinners le vuelvo a dirigir la palabra por regalarnos una película de género mezcla de géneros. En Sinners están desde Crossroads de Walter Hill hasta Abierto hasta el amanecer de Tarantino. Sinners se ve como un tiro, y además, bajo esa cáscara del cine de género, habla de algo muy serio como es el racismo.
Paul Thomas Anderson es un cineasta que empezó gustándome mucho, y a quien cogí manía con Pozos de ambición y The Master. Pero con El hilo invisible volví a tenerle respeto, con Licorice pizza me reconquistó definitivamente, y con Una batalla tras otra ya lo requeteconfirmó. Una batalla tras otra es una de las películas más políticas que ha dado el cine estadounidense en los años. Vale que Eddington se sitúa en el mismo relato, la crónica de unos Estados Unidos de América socavados por la indecencia del poder, pero con todo el respeto a Ari Aster, Una batalla tras otra es mucho mejor (y eso que dura más). El loco de Leonardo DiCaprio está que se sale en una película tan política como satírica, tan comedia (a veces) como de terror (a veces) para dar fe de esa distopía que estamos viviendo sin que nadie la haya abierto la puerta, al menos voluntariamente. Esta crónica de ficción, más realista que muchos telediarios, que se basa libremente en el libro de Thomas Pynchon, se sustenta, además, con el buen hacer de Sean Penn, Teyana Taylor y Benicio del Toro.
Yorgos Lanthimos es otro de esos cineastas que en los últimos años me irrita una vez y me fascina otras (Canino, Pobres criaturas). El problema es que cuando me irrita, como en La favorita, me sale ese ¡que le corten la cabeza! que decía la Reina de corazones de Alicia en el país de las maravillas. Pero a cambio, ha adoptado a Emma Stone como su particula favorita, lo cual hace que le tenga por n lado respeto y por otro, no lo voy a negar, mucha envidia. Bugonia es un remake muy personal, mezclando thriller, comedia e incluso ciencia ficción, de una película coreana titulada Save the Green Planet. Bugonia es muy loca, y probablemente la heterodoxia de Lanthimos no la haga apta para todos los paladares, pero sol por ver a Emma Stone, y a Jesse Plemons, con ese aspecto que tiene su rostro, entre angelical y demoníaco, merece la pena.
Me encanta Chloé Zao (aunque no he visto Eternals) y me parece que ha hecho con Hamnet (basada en la novela de Maggie O´Farrel, que coescribe el guion) una película preciosa sobre el poder sanador del arte, algo en lo que se parece mucho a la maravillosa Ghostlight, que pudimos ver el pasado año. Más allá de las hipérboles de las frases promocionales, alguna de las cuales se preguntaba, afirmando, que Hamnet era la mejor película de la historia del cine, me parece una película emocionante en todos los sentidos, por lo que cuenta y por como lo cuenta, con una magnífica Jessie Buckley y un estupendo Paul Mescal arropados por esa puesta en escena de Chloé Zao que parece liviana, una fotografía de Lukasz Zal, y una música hipnótica de Max Richter.
Marty Supreme es, en mi opinión, una de esas películas genuinamente americanas que nos hablan de la ambición y sueños de su protagonista, ese Marty que interpreta el favorito de las quinielas Timothée Chalamet, que se mira en el protagonista de Whiplash. A Damien Chazelle también le gustan las historias de tipos que buscan hacer realidad sus sueños. También se mira en el Eddie Felson de El buscavidas, pero sin su glamour y aroma a derrota cantada. Muy buena puesta en escena, muy buen diseño de producción, buena fotografía… para una historia que vi sin aburrirme en sus casi 150 minutos, lo cual es todo un éxito. Ah, y Gwyneth Paltrow, mucho más que interesante.
Y ya para terminar, como cada año me sucede con alguna película, me pregunto que hace F-1: la película en esa lista de 10, más allá de que sea entretenida, que haya llevado a gente a las salas de cine con su fórmula Top Gun, y que su protagonista sea Brad Pitt (ya sé que por decir esto habrá gente que me considere un snob), un hombre a quien la industria le debe mucho, por cierto.
Resumiendo: si a mayor número de nominaciones, mayores probabilidades, no sería ninguna sorpresa que ganar Sinners (si escribo pecadores me viene a la cabeza Chiquito de la Calzada, por eso, además de por snob, pongo el título en inglés). Sería además un triunfo del cine de género (con mensaje) y la consagración de un cineasta afroamericano, (antes decíamos negro, sin temor a que alguien lo considerara algo despectivo a pesar de no serlo en absoluto)
Y luego están El agente secreto… y Valor sentimental... y… Una batalla tras otra, que sería una forma de que Hollywood dijera: ¡hasta aquí podíamos llegar! Este año, unos cuantos pecadores, y algún santo. Y a mi siempre me gustó el wild side.