Enlaces accesibilidad

Euskadi distribuyó en 2025 más de 6.500 vacunas con una caducidad menor de la aconsejada

  • RNE accede al informe con las conclusiones del comité que investiga el caso de las dosis caducadas
  • Los sanitarios, primero, ponían la vacuna y, posteriormente, registraban la inoculación, cuando debe procederse al revés
Primer plano de bandejas metálicas repletas de jeringuillas transparentes con émbolos azules. Una mano con uñas rojas y un anillo dorado manipula una jeringuilla, mientras que al fondo se intuye la presencia de personal sanitario.
RTVE.es

El Departamento de Salud del Gobierno Vasco, Osakidetza, distribuyó en el año 2025 más de 6.500 dosis de vacunas con una caducidad menor de la aconsejada, según ha podido saber RNE, que ha tenido acceso al informe con las conclusiones del comité que se constituyó para investigar el caso de las vacunas caducadas que estalló en enero.

La fecha de prescripción de las inyecciones era menor a seis meses, cuando lo recomendable y habitual es recibir los preparados con, al menos, un año de margen para que sean inoculados.

El informe apunta además a una dinámica errónea, puesto que los sanitarios, primero, ponían la vacuna y, posteriormente, registraban la inoculación, cuando debe procederse al contrario. Otro fallo que ha descubierto este comité es que los ambulatorios guardaron más vacunas de las necesarias y no eran capaces de separarlas por fecha de caducidad.

Fallos en la cadena de vacunación

Estos fallos en la cadena de inmunización han dejado entrever que no existe un protocolo estandarizado en los centros de salud de las tres provincias vascas, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa. Es por ello que los investigadores concluyen que es necesario establecer un proceso de seguimiento y trazabilidad, desde que los preparados salen del laboratorio hasta que se inoculan.

Proponen a su vez que la Osakidetza cree una cartilla digital y nombrar a profesionales referentes en las inmunizaciones. El caso de las vacunas caducadas se dio a conocer en enero, cuando el Gobierno vasco reconoció que había administrado varios tipos de vacunas caducadas, como la tetravalente (difteria, tétanos, tos ferina y poliomielitis) o la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis).

La mayoría de los afectados por la inyección de vacunas hexavalentes caducadas eran bebés. Sin embargo, esta situación no habría provocado "ningún tipo de afección en la salud ni efecto adverso", según informó en un comunicado el Gobierno autonómico.

La Fiscalía Superior del País Vasco abrió en enero diligencias para determinar si existe un delito contra la salud pública por estos hechos.