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Mario Trigo: "El lobo sigue siendo el malo del cuento porque se parece demasiado a nosotros"

  • Publica La espera, un cómic sobre el lobo y su relación con los humanos
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La imagen presenta la portada de un cómic con la cabeza de un lobo como elemento central. En su interior, se distinguen un cazador, una mujer con un niño y un pueblo, todo enmarcado en un paisaje montañoso con un río.
Detalle de la portada de 'La espera' (Garbuix Books)

En 2015 Mario Trigo (Torrelavega, 1980), recibió un encargo de la revista de viajes para la que trabajaba (Altair Magazine), para viajar a Riaño (León) e intentar documentar la vida de una camada de lobos en libertad. Un viaje que se ha convertido en la apasionante novela gráfica La espera (Garbuix Books), que explora la relación entre los humanos y el lobo desde todas las perspectivas posibles.

“El objetivo inicial era hacer un artículo corto con alguna ilustración –nos comenta Mario-. Pero con el tiempo me di cuenta de que esa observación del lobo funcionaba como un cruce de caminos que iba más allá de la simple descripción del viaje, por interesante o educativa que pudiera ser”.

“Por un lado –afirma-, estaba la observación en sí, ese modo de acercarse a la naturaleza. También la cuestión de la herencia cultural del lobo y de nuestra relación con él, de cómo forma parte de nuestro imaginario cultural desde muy pronto. De hecho, una de las claves de nuestra relación con él lobo, y casi una condena para él es cómo le hemos dotado de una enorme carga cultural, cómo lo hemos convertido en el malo de los cuentos, que condiciona cómo lo tratamos”.

“Por otra parte –añade Mario-, en el cómic hay una parte más realista o periodística, en la que analizo la llamada “guerra del lobo”, ese juego a tres bandas entre cazadores, ecologistas, ganaderos y las instituciones. ¿Cómo se protege o no se protege al lobo? ¿Quién tiene razón o no en las medidas que se toman?”.

Página de 'La espera' (Garbuix Books)

“Y no podemos olvidar el escenario dónde se sitúa la historia –continúa el autor-. Ese Riaño Nuevo que se construyó en los ochenta, porque el Riaño Antiguo fue inundado por el embalse, junto a otros ocho pueblos. Un proyecto que estuvo pendiendo como la espada de Damocles sobre la cabeza del pueblo de Riaño durante casi un siglo: en la Segunda República, con el franquismo y con la democracia. Y finalmente se ejecutó de un modo muy traumático, con desalojos forzados, con la Guardia Civil tomando al pueblo, con una gran propuesta de protesta del movimiento ecologista… Esa también es una historia muy potente”.

“En el cómic –añade el autor-, también hay una parte muy personal, porque hice ese viaje cuando mi mujer estaba a punto de salir de cuentas y tener a mi primera hija. Estaba pendiente de si me llamaban de Barcelona en cualquier momento para decirme que mi mujer había roto aguas. Afortunadamente, mi hija se tomó su tiempo y nació 20 días después de que yo volviera. Pero ese punto de vista más íntimo también está en la historia”.

Mario Trigo, autor de 'La espera'

“Yo terminé viendo todos esos hilos narrativos unidos a a partir de la observación del lobo. Algo que para mí también tenía que ver con la memoria familiar. Porque para mí y para toda mi generación, la figura de Félix Rodríguez de la Fuente sigue siendo un vínculo con nuestra infancia y la que nos metió el gusanillo de los animales. Además, mi padre es gallego, mi madre cántabra y ambos vienen de pueblos pequeños en donde las historias sobre lobos son muy comunes. Y yo mamé todo eso”.

“Y en cuanto al título, estaba el tema de esperar a ver si lográbamos observar al lobo en libertad, lo que no era fácil; pero también esa espera por el nacimiento de mi hija o la espera de los vecinos de Riaño para ver si inundaban o no sus casas… También me parece fundamental esa espera con respecto a la emergencia climática. ¿Llegará ese apocalipsis? ¿Realmente estamos haciendo lo necesario para evitarlo? En fin, que todos esos temas se entrelazan con esa aventura de intentar ver al lobo en libertad”.

Página de 'La espera' (Garbuix Books)

“Lograr ver al lobo es cuestión de paciencia”

Como nos cuenta Mario Trigo en el cómic: “Lograr ver al lobo es cuestión de paciencia. Fuimos un pequeño grupo, con una empresa de la zona que se llama Wildwatching. Yo era el único que no llevaba cámara, sino lápiz y acuarela. Fue a primeros de septiembre cuando las crías de lobo empiezan a salir de la madriguera con tres o cuatro meses. No son lo suficientemente grandes para acompañar a los adultos de la manada, así que los dejan anclados en un punto donde pueden vigilarlos”.

“Aunque hay que madrugar mucho y aguantar hasta tarde, hasta el anochecer, es un buen momento para intentar verlos. Aunque, como dice el título del cómic, es cuestión de mucha paciencia y un poco de suerte. Los documentales de nos han acostumbrado mal porque manipulan a los lobos atrayéndolos a un lugar determinado con carroña. Pero si quieres ver a auténticos lobos en libertad, la clave es la paciencia”.

Página de 'La espera' (Garbuix Books)

¿Por qué el lobo sigue siendo el malo del cuento?

Preguntamos a Mario ¿Por qué el lobo sigue siendo el malo del cuento? “Yo creo que es porque se parece demasiado a nosotros –asegura-. Es un mamífero terrestre altamente social para el cual el grupo es fundamental para su supervivencia, para su bienestar físico y emocional. Además, es el segundo mamífero más extendido por el planeta. Antes de que lo echaran de muchos sitios estaba presente desde el Ártico hasta el ecuador y en todos los continentes”.

“El problema –añade-, es que, históricamente ha sido un chivo expiatorio para muchas cosas. En el Mediterráneo tenemos una cultura agro-pastoral en la que tememos los ataques del lobo a nuestros animales, lo que ha provocado ese movimiento cultural en su contra”.

“Aunque es cierto que esa consideración positiva o negativa del lobo también ha evolucionado con las épocas, en función de cómo somos como sociedad y cómo nos relacionamos con el territorio. Hay un historiador italiano, Riccardo Rao, que hace un análisis muy interesante sobre esto: en la Alta Edad Media, cuando el uso del bosque y las interacciones que los seres humanos tenían con el lobo eran limitados, en las culturas centroeuropeas era visto con respeto, con precaución”.

“Pero es en la Baja Edad Media, cuando hay una explosión demográfica en Europa, se recuperan de nuevo espacios salvajes, se vuelve a entrar en los bosques y aumenta la ganadería, cuando surge la idea del Lobo Feroz, el lobo malo. Por ejemplo, en la España de los Siglos XV y XVI es cuando el lobo se va volviendo el malo del cuento a través de las miles de versiones de Caperucita o Los Tres Cerditos”.

Página de 'La espera' (Garbuix Books)

“Los lobos son unos padrazos”

En el cómic Mario compara su inminente paternidad con el comportamiento de los lobos: “Son unos padrazos. Hace menos de cien años que los estudiamos desde el rigor científico, obviando todos esos prejuicios, y hemos descubierto que es un animal muy social. Al fin y al cabo, la manada es un núcleo familiar”.

“Las grandes manadas del norte de Norteamérica pueden llegar a los 20 ejemplares –continúa-. Aunque en el caso del lobo ibérico, la manada suele estar constituida por siete individuos, generalmente el padre y los cachorros de dos camadas. Además, la relación entre los machos y las hembras suele ser bastante igualitaria. Ambos cazan e incluso en algunas manadas la que dirige es la hembra, dependiendo de su experiencia y capacidades”.

“En el momento del embarazo y el parto –continúa el autor-, la hembra se queda en el cubil amamantando a los cachorros. Y el macho se comporta como padrazo, trayendo la comida a casa y compartiendo el cuidado de las crías cuando la hembra ya puede salir. Hay un aprendizaje muy importante en la manada, que nosotros pudimos observar a través de los juegos de los cachorros que empiezan a correr, a husmear, a seguir… Y tanto los machos como las hembras participan en ese aprendizaje de los cachorros con una tranquilidad y una paciencia increíbles”.

Página de 'La espera' (Garbuix Books)

La convivencia con el lobo

Uno de los capítulos más interesantes del cómic es el dedicado a la convivencia de los humanos y los lobos, desde las fábulas de Esopo hasta la cultura Pop o el cómic. “Ha sido un trabajo de síntesis muy complicado –nos confiesa Mario-, por esa relación tan estrecha de todas las culturas con el lobo, desde Japón hasta Alaska, pasando por Europa y por el norte de Asia. Casi todos los países tienen una gran cantidad de elementos culturales asociados a él, ya sean positivos o negativos”.

“Pero en esa relación –continúa-, hay algo fascinante, que es esa superposición entre el lobo real y el lobo imaginario que ha penetrado tan profundamente en nuestro imaginario. Hay un libro fabuloso que es La cámara sangrienta (Sexto Piso), de Ángela Carter, en la que ella coge varios cuentos tradicionales como La Bella y la Bestia o Barbazul, y hace nuevas versiones, añadiendo temas que tienen que ver con una visión feminista, rompedora y muy irónica. Por ejemplo, le da la vuelta como un calcetín a Caperucita Roja. De hecho, varios de sus cuentos fueron la base del guion de En Compañía de Lobos (1984), de Neil Jordan”.

“Esos relatos tienen mucho que ver con esa carga de profundidad del lobo en nuestra psique, con la violencia, la oscuridad, el poder o la sexualidad, que hemos aplicado al lobo en todas esas fábulas e historias a lo largo de los siglos”.

Página de 'La espera' (Garbuix Books)

“Los lobos se adaptan a casi todo”

Otra cosa que comenta Mario en el libro es: “La asombrosa capacidad de los lobos para adaptarse a casi todo: a hábitats alimentaciones y condiciones diferentes. Aunque todo tiene un límite y en España lo tocamos hace 60 años, cuando casi extinguimos al lobo ibérico”.

“Creo –continúa-, que el futuro del lobo está vinculado fuertemente a lo que nosotros decidamos hacer con nuestro planeta en general. Está vinculado a la crisis de la biodiversidad y la crisis ecológica que tenemos sobre la mesa con el cambio climático. Si le dejamos, el lobo sobrevivirá, pero depende de nosotros, de que cuidemos los espacios naturales y a otras especies fundamentales para su supervivencia. Sobre todo, ahora que esa crisis climática está poniendo contra las cuerdas todos los equilibrios del mundo natural”.

“El futuro del lobo depende mucho de que la ciudadanía y la política tengan visión de largo plazo, asegura Mario. Una visión seria y reposada, no populista y vinculada a los intereses momentáneos de colectivos reducidos. Necesitamos una visión global de futuro para intentar salvaguardar los ecosistemas en el contexto de la crisis climática”.

Mario Trigo consiguió su sueño de ver a los lobos en su hábitat natural: “Sentí una emoción que todavía intento definir. Una gran satisfacción que tuvo mucho que ver con el sentido de la maravilla que puede producirnos la naturaleza cuando la observamos en determinadas circunstancias. Pero no fue como quedarse con la boca abierta ante un paisaje muy bonito, fue un sentimiento de sorpresa, mezclado con admiración y con esa sensación de descubrir algo que no te esperabas”.

Portada de 'La espera' (Garbuix Books)