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Las ‘tradwives’: la reacción antifeminista en redes sociales

  • Monetizan a golpe de clic la romantización de la vuelta al hogar
  • Muchas veces, detrás, grupos de influencia de ultraderecha y religiosos
Una mujer sonriente, con el pelo oscuro y peinado con ondas, introduce una tarta en un horno antiguo. La mujer lleva un vestido oscuro con cuello blanco, un collar de perlas y un delantal blanco con un lazo.
TALIA MARTÍNEZ DE MARAÑÓN

*Objetivo Igualdad se emite los domingos a las 16:30h en el Canal 24 horas y después en RTVE Play

El fenómeno de las ‘tradwives’, esposas tradicionales en castellano, nace en Estados Unidos hace más de 10 años con el auge de los discursos de ultraderecha en torno a los grupos vinculados a ideologías conservadoras, los 'alt-right', en el primer mandato de Donald Trump.

“Venden que se puede ser muy feliz como ama de casa tradicional”

Rosa Márquez de la Orden y María Martínez Sánchez, doctoras en estudios de género, lo analizan en el artículo “Tradwives: la reacción femenina a los avances feministas de la cuarta ola” . “Tienen millones de seguidores”, explica Márquez de la Orden: “Hay que tomarlas en serio, porque venden que se puede ser muy feliz como ama de casa tradicional”. Martínez Sánchez, a su vez, resalta que “se han hecho muy famosas por los contenidos en redes sociales mostrando la vuelta a los roles de género de los 50 del siglo pasado”. Han conseguido “viralizar contenidos donde ellas se centran en el cuidado de los hijos, en hacer la comida, y en el cuidado de los hombres”, añade.

¿Quiénes son las 'tradwives' y cuál es su mensaje?

Cristina Gallach es secretaria del consejo de Global Women Leader Voices (GWL Voices), una organización que da voz a mujeres líderes a nivel mundial. Explica que, más allá de las cámaras, hay que analizar que “estos movimientos fuertes de extrema derecha y esta reacción tan potente en contra del feminismo y de los derechos de las mujeres [...] están surgiendo, sobre todo en Occidente, desde Estados Unidos, vinculados, muchos de ellos, a grupos religiosos”.

Esta reacción contra el feminismo está financiada y detrás hay movimientos religiosos

Además, resalta la analista: “Es un movimiento estructurado y financiado de grupos políticos y grupos de presión en favor de este tipo de grupo social mucho más tradicional”. Algo que, indica Gallach, señala el informe del Foro Parlamentario Europeo para los Derechos Sexuales y Reproductivos, «La próxima ola: cómo el extremismo religioso está recuperando el poder», que alerta del incremento en financiación para estos grupos de presión que, en los últimos 5 años, ha llegado casi a los 1.200 millones de euros.

Márquez de la Orden, también señala que “es cierto que a veces hay una unión entre los movimientos ultracatólicos, incluso grupos de presión como HazteOir o comunidades mormonas en Estados Unidos” y eso evidentemente “favorece la expansión de estos discursos”. La doctora en estudios de género pone el acento en la contradicción que implica que “ellos tienen un concepto de familia heteronormativa muy cerrada, con un padre proveedor varón y una mujer dedicada a los cuidados” que destaca “es un tipo de familia que realmente ya no se adapta a la realidad”. Por eso dice: “Muchos líderes reaccionarios no cumplen con esos estándares de familia tradicional”. Y pone ejemplos: “Meloni, que fue madre soltera, y Marine Le Pen, que se ha divorciado dos veces", además de otros casos como "la mujer que lidera la ultraderecha en Alemania es lesbiana o Javier Milei en Argentina, que ni siquiera está casado y tiene hijos”.

Algo que también preocupa a Martínez Sánchez es cuando “estos modelos de familia se establecen como la normalidad”. La especialista en estudios de género destaca que ”en redes sociales lo que vemos claramente no es el 100 % de la realidad” y explica: “Son unos contenidos que están producidos, pensados y que tienen una intención y un objetivo claro”.

Rosa Márquez de la Orden, doctora en estudios de género, en el Museo de América, en Madrid Talia Martínez de Marañón

“En realidad son más empresarias que amas de casa”

Y ese es el quid de la cuestión, porque estas mujeres que “venden” en Instagram o TikTok que viven solo del sueldo de su marido, cuidando su hogar y sus hijos. En realidad, reciben compensación económica por sus publicaciones, como explica Márquez de la Orden: “Ellas realmente no son amas de casa, o no solo, porque vemos que monetizan mucho: todos sus vídeos, sus apariciones en redes, escriben libros de cocina, tienen marcas propias. O sea, en realidad son más empresarias que amas de casa”.

Al respecto, Martínez Sánchez explica: “Hacer este tipo de contenidos requiere muchísima dedicación. O sea, no es tan sencilla esa monetización y requiere una estructura montada para ello”. Y destaca que “es paradójico este abandono del mercado laboral, para entrar en un mercado laboral que generan ellas mismas”, y aclara que, según su punto de vista, “sin los avances feministas sería muy difícil que ellas pudieran tener esa independencia para ganar dinero y hacer de su labor del hogar un negocio también”.

Gallach incide en que “es un modelo muy americano, de las mujeres en casa, en unas viviendas maravillosas con todos los utensilios modernos… pero de los años 50”. Por eso, aclara la analista internacional: “No es la visión que tenemos las mujeres que nos hemos beneficiado de tanta lucha feminista”, que, insiste Gallach, ha permitido “un nuevo modelo de sociedad mucho mejor para todos, para hombres y para mujeres”.

María Martínez, doctora en estudios de género, en el Museo de América, en Madrid Talia Martínez de Marañón

“Favorece el mantenimiento del dominio de los hombres, porque aisla a las mujeres”

“Una de las maneras que tiene esta ideología tradicional de impactar”, explica la analista internacional Cristina Gallach, “es devolver a las mujeres al espacio, que dicen, original, que es el hogar”, con la principal finalidad, dice, “de la reproducción, de tener muchos hijos y de recluir a las mujeres solo en este espacio”. Algo que para la secretaria de Global Women Leaders Voices “sin ninguna duda favorece lo que sería el mantenimiento del dominio de los hombres, porque aísla a las mujeres”.

“Es un retroceso en materia de igualdad”, ahonda Márquez de la Orden, “porque estamos mandando un mensaje muy pernicioso cuando dicen eso de ‘quédate en tu casa que vas a ser muy feliz’”. La doctora en estudios de género analiza: “Se ha visto realmente que las mujeres que dependen económicamente de sus parejas son muchísimo más vulnerables a la violencia de género” y además “les cuesta más salir de esa relación si así lo deciden”, resalta.

Familia tradicional de los años 50 del s.XX en Estados Unidos Gettyimages

Martínez Sánchez incide también en este aspecto y nos dice que “es perverso, porque al final habla de una regresión al pasado”, y eso, explica la doctora en estudios de género, “conllevaría una pérdida de derechos laborales de las mujeres y frenaría la emancipación femenina”.

Es perverso porque al final habla de una regresión al pasado

“Siempre ha habido por parte del patriarcado un intento de controlar el cuerpo, la sexualidad de las mujeres y su capacidad reproductiva”. Y esto, apunta Márquez de la Orden: "Ahora se apoya en teorías conspiranoicas como la del gran reemplazo”, teoría que describe la especialista en género como que “la población católica, blanca, originaria de Europa va a ser sustituida por esta oleada de inmigrantes que llegan principalmente desde África”.

Sobre este aspecto incide Gallach: “Si al tema de tener muchos hijos, además, se le incluyen estas ideas xenófobas, anti-inmigración, de la invasión de otras razas… la complejidad de las situaciones aumenta mucho más y lo que tenemos es que combatirlas con todo el sentido”. Con el feminismo porque: “El feminismo es una apertura a colaborar y enriquecerse con otras culturas, otras etnias y otras tradiciones”. Eso sí, matiza Gallach: “Siempre que sean respetuosas con los derechos de los individuos y, en este caso, de las mujeres”

Caricatura de 'tradwife' Gettyimages

“La reacción contra la cuarta ola es muy violenta porque se desarrolla en el entorno digital”

Las tres analistas coinciden en destacar que la reacción contra la cuarta ola feminista es más directa y más violenta que las anteriores. “Es un ataque frontal y un cuestionamiento en unos temas que ya parecía que había consenso”, explica Márquez de la Orden, como por ejemplo “la lucha contra la violencia machista, que ahora se está cuestionando más que nunca”.

“Estos últimos tiempos hemos visto un retroceso en al menos un cuarto de los países del mundo”, explica la secretaria del consejo de Global Women Leader Voices, “Estados Unidos se ha convertido en uno de los países más beligerantes”, nos cuenta, “en contra de que en los organismos internacionales se adopten temas, proyectos, acciones de defensa de los derechos de las mujeres”.

“Es también tan violenta esta reacción”, continúa Martínez Sánchez. “Porque la cuarta ola tiene la particularidad de que se desarrolla en el entorno digital”, y en ese entorno digital, señala la doctora en estudios de género, “bajo el anonimato, las violencias digitales son mucho más fáciles de llevar a cabo”.

Fotograma de Tik Tok del perfil de la 'tradwife' Estee C. Williams

“Las redes sociales como TikTok o Instagram contribuyen mucho a la difusión de este discurso reaccionario”, continúa Márquez de la Orden, porque “los propios algoritmos premian esa polarización o aquellos contenidos que son más polémicos” y así añade: “Son más fáciles de viralizar porque se comparten más, se comentan más y entonces están llegando sobre todo a la juventud”.

Gallach pone el foco en que “estos grupos que pelean contra el feminismo”, ya sea, explica, desde el punto de vista ideológico, religioso o cultural, “lo que tienen miedo es de perder el poder”, porque, dice la analista internacional, “en el fondo, el feminismo y la igualdad es compartir poder, es gobernarnos de una manera distinta”.

Lo que tienen miedo es de perder el poder

Algo en lo que coincide Márquez de la Orden, que dice que hay “un enfado por esta pérdida de poder de los hombres blancos heterosexuales que hasta ahora eran quienes lo ostentaban” y que pueden perder, continúa la especialista en estudios de género, “los lugares de privilegio cuestionados por otros agentes como pueden ser las mujeres”.

En este ruido de internet, también colaboran algunas mujeres. Como explica Martínez Sánchez, aunque “haya mujeres, no necesariamente tiene por qué haber feminismo; es algo importante que hay que tener en cuenta”. Y resalta que existe en redes “una polarización entre la feminista y la feminidad en la que parece que se contraponen”. La analista de género añade que “en realidad ser feminista no tiene nada que ver con no tener esa feminidad”.

“Me duele y me irrita muchísimo que sean mujeres las que hagan el juego a estas actitudes y políticas tradicionales”, expresa Gallach, que añade que “la represión muchas veces empieza por el lenguaje”. La secretaria del consejo de GWl Voices destaca que: “En los documentos internacionales ya casi no se utiliza la palabra género, sino la palabra mujeres” y que tampoco “se utilizan los derechos sexuales y reproductivos, sino la salud sexual y reproductiva”. Así advierte que son elementos que “nos indican que este retroceso es profundo y que pararlo es sumamente importante”.

Anuncio de mujer tradicional ama de casa en los años 50 en Estados Unidos GettyImages

“Los derechos de las mujeres, aunque parezcan conseguidos, nunca debemos darlos por sentado”, dice Márquez de la Orden, porque citando a Simone de Beauvoir: “Cualquier crisis servirá para que sigan cuestionándose”, como ha sucedido ahora con el aborto en Estados Unidos.

“Nos preocupa muchísimo el derecho al aborto”, incide Gallach. “Algunos países han defendido la constitucionalización de este derecho, como es el caso de Francia, y España se lo está planteando”, explica. Pretenden “asegurar que algo tan importante para las mujeres no esté al vaivén político de quien gobierne”. Además, Gallach remarca que las mujeres debemos movilizarnos para poner en la agenda la protección de nuestros derechos “en los órganos internacionales de Naciones Unidas y en las propias legislaciones de cada país”.

“El feminismo es el único que puede pararle los pies al movimiento reaccionario”

“El punto de mejora está en una educación que permita analizar con un sentido crítico”, explica Martínez Sánchez, “todos los contenidos que recibimos en redes sociales”, y a su vez, redefinir los roles porque hay que pensar que “los hombres también se pueden ver amenazados por este nuevo movimiento que vuelve a los roles tradicionales”. Cree la especialista: “Los hombres también han ganado un papel dentro del hogar que es muy importante en el desarrollo de los hijos e hijas”.

Por su parte, Gallach añade que las actitudes contrarias al feminismo “hay que combatirlas con argumentos y con determinación”, porque piensa que “el progreso no se va a conseguir solamente si nos lideran los hombres y nosotras estamos en casa”, ya que, expresa, “las mujeres hemos contribuido históricamente a los grandes avances pese a haber sido silenciadas y olvidadas”.

El feminismo es necesario porque es el único que puede pararle los pies a estos líderes reaccionarios

“Hoy más que nunca el feminismo es necesario porque es el único que puede pararle los pies a estos líderes reaccionarios”, reflexiona Márquez de la Orden, que es también codirectora del documental “¿Qué coño está pasando?”. Considera que “estos líderes reaccionarios van también contra la misma noción de democracia”. Y piensa que, pese a todo, “hay esperanza, porque sabemos que estamos en un momento en el que las mujeres, y sobre todo las chicas jóvenes, son más feministas que nunca”, y eso da pistas, considera, de que “podemos confiar todavía en la juventud, aunque quieran hacernos creer lo contrario”.