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El gran engaño del armario lleno: ¿Por qué compramos ropa nueva si luego no nos la ponemos? (y cómo solucionarlo)

  • La experta en moda Patricia Eguidazu nos aconseja sobre cómo comprar ropa de manera responsable y sostenible
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Una gran cantidad de personas, vestidas con ropa de abrigo, se dirigen a la entrada de una tienda, posiblemente atraídas por las rebajas. Algunos ya llevan bolsas de compras, anticipando la adquisición de productos.
Tras ir de compras, muchos llegarán a casa pensando que no tienen nada que ponerse Ana Escobar (EFE)

A quién no le ha pasado alguna vez: abrir las puertas del armario, ver que está repleto de ropa y pensar: "no tengo nada que ponerme" ¿Por qué ocurre? ¿Por qué seguimos comprando ropa cuando tenemos prendas completamente nuevas en el vestidor?

En Economía de Bolsillo, Lourdes Castro recibe a la experta Patricia Eguidazu, autora de El día que dejé de comprar ropa (Destino). Ambas abordan esta cuestión y plantean una serie de consejos para ir de compras de la manera más responsable, consciente y sostenible posible.

¿Por qué tengo prendas nuevas, pero nada que ponerme?

Patricia Eguidazu disocia el acto de comprar ropa de vestirse. "Cuando compras, no piensas en vestirte. Piensas en lo que te gusta en ese momento". Cuando entramos en una boutique, las razones por las que compras —asegura la experta— son porque te gusta la prenda, no van asociadas a tu cuerpo. La consecuencia: "cuando llegas al armario es que piensas que no tienes nada que ponerte, es porque no las has comprado pensando en ponértelas".

Para ello, el primer consejo de compra responsable pasa por visualizar el resto del vestidor y ver si esa prenda, por mucho que nos guste, encaja con nuestro estilo y con el resto de las prendas que cuelgan del armario.

La compra responsable huye de las rebajas

Evitar la compra impulsiva de ropa pasa, en primer lugar, por no dejarnos llevar por los grandes carteles de rebajas. Para la experta, "el momento en el que tú compres debería responder a una necesidad estructurada, ubicada en una prenda que estás buscando concretamente"; lo cual no obsta a que, si coincide que ha llegado el periodo de rebajas, aproveches la ocasión.

En estos períodos —que cada vez son más comunes en el calendario—, aflora que incluso con los grandes descuentos las marcas siguen teniendo beneficios. Además, recuerda Eguidazu, "realmente muchas veces se ha inflado el precio antes de las rebajas para luego decir que lo has bajado cuando realmente hacía un mes el precio es el mismo que marcan las rebajas". Una práctica que no está permitida, "pero pasa".

¿Sirve el truco de las gallinas que entran por las que salen?

A la hora de ir de compras mucha gente se plantea jubilar una prenda por cada una que compremos. Una opción que destierra Patricia Eguidazu dando una vuelta de tuerca a este planteamiento. A su juicio, lo interesante, en primer lugar, es visualizar esa prenda dentro de nuestro armario, "no solamente en el hueco, sino en si combina, con qué no combina, etcétera". Y, una vez pasado ese filtro, pensar a largo plazo en el momento en que nos queramos deshacer de ella: "si la tuviese que sacar, cuánto tardaría en venderla, por cuánto la podría vender, qué valor tiene esto en función de sus calidades, de sus patrones, de la marca, origen, etcétera".

De los armarios de Occidente a montañas de basura en África

Un maniquí rodeado de ropa usada en un vertedero en Ghana GAYO (Cedida)

Precisamente este planteamiento fue el que le sirvió a la autora para desligarse del patrón consumista después de vaciar su propio armario con varias bolsas de basura llenas de ropa, incluso con prendas que aún tenían la etiqueta puesta. Con la concienciación acerca de la economía circular y el auge de las ventas en plataformas de segunda mano, "vi el esfuerzo que costaba y entonces empecé a concienciarme de lo que implicaba, de que todo lo que comprabas luego tú le tenías que dar una salida: esta prenda tiene que volver a algún sitio y entonces tengo una responsabilidad mayor cuando meto una prenda, porque —ojo— luego cuesta mucho sacarla".

Y la nominación y expulsión de prendas del armario debe ser a largo plazo. Según Eguidazu, nos hemos acostumbrado a que las prendas tienen un uso de temporada, pero "¿por qué solo de este año?" se pregunta la experta. Ante ello, reflexiona sobre si no será mejor invertir en una prenda "que tenga que tenga mucha mejor calidad, que tenga mejores materiales". Al final, concluye, "la calidad viene de una composición que tenga un patrón que te favorezca y atesorarlo, sentirlo año tras año, temporada tras temporada".