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El Museo del Prado posa para la foto en su nueva exposición

  • El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida puede verse hasta el 5 de abril
  • La exposición selecciona 44 fotos que documentan cómo era el museo en el siglo XIX
El Museo del Prado posa para la foto en su nueva exposición
Detalle de una foto del retrato de la infanta Margarita de Velázquez, 1899. Alberto Otero Herranz Museo de Viena

La fotografía nació en el siglo XIX y es el arte más popular en el siglo XXI. El Museo del Prado se identifica como pinacoteca, pero cuenta con esculturas, obra en papel y una colección de más de 10.000 fotografías.

El interés de la institución no es nuevo, en una fecha tan temprana como 1899 ya colgaban de sus muros imágenes fotográficas. Una de las primeras fue la que encabeza este artículo, una imagen de un lienzo de Velázquez, un retrato de la infanta Margarita del Museo de Viena, que se exhibió en el tercer centenario del pintor sevillano.

El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida muestra 44 obras que testimonian el papel clave de la fotografía para difundir las colecciones del museo y construir su memoria visual. Una exposición que puede verse en la sala 60 (almacén abierto) desde este lunes hasta el 5 de abril.

El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida

Detalle de 'Las Lanzas' de Velázquez. Papel a la gelatina, 1930. Otero Herranz, Alberto FOTO: Vicente Moreno

El discurso expositivo aborda la materialidad de los objetos fotográficos y sus usos, desde las copias a la albúmina, al carbón o a la gelatina y reproducciones fotomecánicas en formatos como las cartes de visite, las tarjetas estereoscópicas, o las postales en los inicios del siglo XX.

La comisaria de la exposición, Beatriz Sánchez Torija, responsable de dibujos, estampas y fotografías, señala que el museo empezó a tener fotógrafos en la plantilla en torno a 1950, pero en el XIX había fotógrafos autorizados a plasmar las obras como Laurent y Lacoste y vendían reproducciones en la galería central del Prado.

Las fotos documentan tanto las obras como los espacios y prácticas museográficas de cada época, lo que ha servido recientemente para recuperar un boceto de Murillo, La educación de la Virgen, robado hace un siglo y que en imágenes de época aparecía colgado en las salas del Prado.

El proceso sistemático de fotografiar la colección comenzó en 1860. Las limitaciones técnicas obligaban a trasladar las obras al exterior para captar la luz natural. Las copias positivadas se comercializaban en distintos formatos, lo que favoreció que circularan imágenes del Prado entre expertos, coleccionistas y el público en general.

Compañías y fotógrafos de referencia como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl contribuyeron a difundir obras maestras como La rendición de Breda de Velázquez. Algunas de estas fotografías fueron realizadas antes de que las obras llegaran al Prado, cuando aún pertenecían al Museo de la Trinidad.

La muestra permite viajar al pasado y recorrer visualmente espacios emblemáticos como la galería central, junto a otros ámbitos monográficos como la sala de Murillo o la galería de escultura. Las fotos revelan la disposición abigarrada de las obras, el mobiliario, los sistemas de calefacción o la presencia ocasional de visitantes.

El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida

La galería central, antes y ahora, en blanco y negro se adivina el puesto donde se vendían reproducciones. Federico PZrez © Museo Nacional del Prado

De cara a la investigación, las fotografías aportan información muy valiosa. Los restauradores pueden ver si los lienzos habían sido retocados y cuál era su estado en una determinada fecha, además de fijarse en los marcos de los cuadros u otros detalles como las cartelas o los números de inventario de las obras.

Como curiosidad, el Prado posee una colección de fotos de Jane Clifford sobre el Tesoro del Delfín, fechadas hacia 1863, que son las imágenes más antiguas de una fotógrafa de su colección. Instantáneas que fueron muy valiosas cuando algunas piezas fueron sustraídas y luego recuperadas de forma fragmentaria.

Cartofilia

A comienzos del siglo XX, triunfaba la cartofilia, el intercambio de tarjetas postales. Una afición de la que no escapaba la monarquía, la reina Victoria Eugenia escribía apasionadas postales a su futuro marido, Alfonso XIII. El Prado muestra una postal de Miguel a su "queridísima Eugenia" ilustrada con la Ofrenda a Venus, de Tiziano Hauser y Menet.

Cartofilia no es una enfermedad

Tarjeta postal. Fototipia. Firmada,1901, adquirida en 2009, HF-5594 Baztan Lacasa, Jose © José Baztán Lacasa

Beatriz Sánchez Torija ha indicado a RTVE.es que las fotos más antiguas que posee el Prado son daguerrotipos de 1850, pero no forman parte de esta exposición porque no documentan obras del museo.

Ha avanzado que el 13 de abril se inaugurará una segunda muestra de fotografías para ilustrar el proceso de creación de los artistas. Destaca una donación del archivo de los Madrazo de papeles a la sal (técnica fotográfica con un negativo en papel que daba un acabado granuloso) que abarca desde retratos familiares a vistas de Roma.

El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida documenta la historia del museo y su alcance cultural y puede verse en la sala 60 hasta el 5 de abril.