El Tratado Global de los Océanos entra en vigor tras ser ratificado por más de 60 países
- Está diseñado para transformar la “alta mar” y el lecho marino internacional en un entorno sostenible
- Un hito en la protección de ecosistemas oceánicos tras dos décadas de iniciativas
Se ha tardado más de 20 años en que se hiciera realidad. Veinte años donde un movimiento global de pueblos indígenas, de activistas, científicos, pescadores, abogados, músicos, políticos, artistas, ecologistas y muchas personas amantes del mar, de los océanos y de la biodiversidad que los puebla, se propusieran un objetivo común. El 17 de enero se hizo realidad ese anhelo que ha llevado más de cuatro años de conversaciones formales para llegar a la meta. Se trata de un tratado diseñado para transformar la “alta mar” y el lecho marino internacional en un entorno que se gestione de manera sostenible en beneficio de toda la humanidad.
Este tratado de la ONU, jurídicamente vinculante, cubre las zonas oceánicas que se encuentran fuera de las aguas nacionales (alta mar) y el área internacional de los fondos marinos.
El acuerdo refuerza el marco jurídico internacional actual: se basa en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar —en la práctica, la “constitución de los océanos”—, que ha establecido las normas para la explotación marítima y del lecho marino y la protección marina desde que entró en vigor en 1994.
El texto aborda las lagunas de la Convención, incluye más detalles sobre cómo gestionar la biodiversidad y alinea la gobernanza oceánica con desafíos modernos como el cambio climático y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (el plan impulsado por la ONU para resolver los desafíos más complejos del mundo).
Un hito en la protección de los ecosistemas oceánicos
Para el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, se trata de “un logro histórico para el océano y el multilateralismo”, al cabo de dos décadas de iniciativas y debates promovidas por la organización mundial para adoptar un tratado jurídicamente vinculante.
Para la organización ambientalista internacional Greenpeace, la entrada en vigor del tratado significa que “la relación de la humanidad con lo que cubre dos tercios de nuestro planeta cambiará profundamente”.
“La alta mar es uno de los principales bienes comunes mundiales, intrínsecamente vinculados a la salud y la felicidad de todos los seres humanos del planeta. El océano captura y almacena carbono, genera la mitad del oxígeno que respiramos y regula el clima”, recuerda un informe de la organización que saluda el hito de este sábado.
Que también añade que los océanos “proporcionan alimento, energía y sustento a miles de millones de personas, albergan alrededor de un cuarto de millón de especies marinas conocidas por los humanos, y quizás el doble de esa cantidad aún está por descubrir”.
Tras la entrada en vigor, el tratado pasa a ser jurídicamente vinculante para los 81 países que lo han ratificado hasta ahora, lo que significa que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.
Según el texto del acuerdo, la primera reunión de las partes para supervisar los avances en la protección de la alta mar y el lecho marino deberá efectuarse a más tardar un año después de su entrada en vigor.
España fue el primer país europeo que ratificó el Tratado
En febrero de 2025 España ratificó el tratado que ahora se ha hecho vinculante una vez que han pasado tres meses desde que Marruecos, el país número 60 se uniera a este grupo.
Muchas economías importantes lo han ratificado, en particular China, Alemania, Japón, Francia y Brasil.
China tiene un impacto especialmente importante en las industrias vinculadas al océano (como la construcción naval, la acuicultura, la pesca y el petróleo y gas marinos), ya que exportó unos 155.000 millones de dólares en bienes relacionados con el océano en 2023, según cifras de la agencia de comercio de la ONU.
Entre los países que aún no lo han ratificado se encuentran Estados Unidos, India, el Reino Unido y Rusia.
Estados Unidos, la mayor economía del mundo, se encuentra entre los cinco principales exportadores de bienes relacionados con el océano (61.000 millones de dólares). Aunque el país adoptó el tratado en 2023, todavía no lo ha ratificado y el Senado no ha actuado al respecto.
India, uno de los principales exportadores entre las economías en desarrollo (19.000 millones de dólares), adoptó el tratado en 2024, pero la legislación nacional para su ratificación aún está pendiente. Si bien el Reino Unido presentó legislación sobre el tema en 2025, el Parlamento todavía debe ratificarlo.
Rusia sigue siendo uno de los pocos países que no ha adoptado ni ratificado el tratado, alegando su deseo de preservar los marcos de gobernanza existentes y garantizar que se mantenga la libertad de navegación y de transporte marítimo en aguas internacionales.