Desestiman los casos contra el exdirector del FBI y la fiscal de Nueva York, ambos enemigos de Trump
- Una jueza considera que la fiscal que investigaba a ambos fue designada ilegalmente
- Tanto James Comey como Letitia James habían ordenado investigaciones que afectaban a Trump
Una jueza federal de Estados Unidos ha desestimado este lunes sendos casos que afectaban al exdirector del FBI James Comey y a la fiscal general de Nueva York, Letitia James. Ambos habían ordenado investigaciones que rozaban al presidente, Donald Trump.
La jueza Cameron McGowan Currie ha tomado esa decisión al considerar que Lindsey Halligan, la fiscal federal que escogió el mandatario republicano para liderar los dos casos, fue designada ilegalmente. "Dado que la señora Halligan no tenía autoridad legal para presentar la acusación, voy a conceder la moción del señor Comey y desestimar la acusación sin perjuicio", ha decidido la jueza.
La fiscal general, Pam Bondi, ha reaccionado tras conocer la noticia: "Tomaremos todas las medidas legales disponibles, incluido un recurso".
Comey había sido acusado de declaración falsa y obstrucción, cargos con los que fue imputado tras investigar los supuestos vínculos de la campaña electoral de 2016 del presidente Donald Trump con Rusia. Por su parte, James, que lideró una demanda civil en Nueva York contra Trump, sus hijos adultos y la Organización Trump, que resultaron en una sentencia de 500 millones de dólares en 2024, enfrentaba cargos por presunto fraude bancario y supuestamente mentir a una institución financiera.
"Estoy agradecido de que el tribunal haya terminado el caso en mi contra, que fue un procesamiento basado en malevolencia e incompetencia", ha expresado el exdirector del FBI este lunes.
La Fiscalía podrá volver a presentar cargos
Comey y James se habían unido para impugnar la designación de Halligan —fiscal interina del Distrito Este de Virginia— al alegar que no ocupaba el cargo de manera legal cuando determinó la acusación contra ellos.
Halligan, exabogada personal de Trump, fue nombrada por Trump como fiscal el 22 de septiembre pasado, después de que su antecesor, Erik Siebert, renunciara por aparente presión del presidente tras cuestionar la solidez de las evidencias para seguir adelante con los casos contra Comey y James. Y solo tres días después, la fiscal presentó la imputación contra el exjefe del FBI, convertido en crítico acérrimo de Trump.
Semanas más tarde, levantó cargos contra James. La decisión no es una absolución ni un cierre definitivo, y la Fiscalía podrá volver a presentar cargos en un futuro una vez corregidos los errores que motivaron la desestimación.
Los dos se declararon "no culpables"
Tanto Comey como James se habían declarado no culpables.
Él había sido acusado en septiembre de obstrucción a una comisión de investigación parlamentaria y de falsedad en sus declaraciones ante el Congreso. En concreto, su abogado, Patrick Fitzgerald, se declaró "no culpable" en su nombre durante la lectura de cargos en un tribunal federal de la ciudad de Alexandria, en el estado de Virginia, donde también se había solicitado un juicio con jurado, que iba a tener lugar el 5 de enero.
A las puertas del tribunal, algunos manifestantes se congregaron con pancartas en las que se leía "represión de la oposición", "acusaciones falsas" o "juicio espectáculo".
En concreto, se acusaba a Comey de mentir al Congreso durante su comparecencia en septiembre de 2020, cuando negó ser el responsable de la filtración de información a la prensa sobre la investigación sobre los vínculos de Trump con Moscú. Las acusaciones fueron presentadas en el Distrito del Este de Virginia por Halligan, exabogada personal de Trump, elegida tras la renuncia del anterior fiscal por supuestamente recibir presiones del presidente.
De ser declarado culpable, Comey enfrentaría hasta cinco años de prisión, aunque expertos legales y antiguos fiscales han insistido en que el caso contra el exjefe del FBI será difícil de probar. Tras conocer la noticia, ha señalado que la causa contra él refleja "en qué se ha convertido el Departamento de Justicia" bajo la Administración Trump.
Comey fue destituido por Trump en 2017, durante su primer mandato, mientras el FBI investigaba una posible injerencia rusa en la campaña presidencial de 2016. Desde entonces, ha sido uno de los objetivos de la venganza del presidente. Tras su imputación, Trump celebró que se había hecho "justicia en Estados Unidos" y anunció que "uno de los peores seres humanos" del país había sido acusado formalmente. Comey aseguró entonces en un vídeo publicado en Instagram que era inocente y que, pese a estar siendo "destrozado por el departamento de Justicia", tenía "una gran confianza en el sistema judicial federal".