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Análisis | EE.UU.

Beyoncé se lanza al country: música y racismo en Estados Unidos

  • Que la artista negra se adentre en una música considerada blanca provoca un sinfín de análisis en los EE.UU.
  • Los estereotipos blancos de la historia de Estados Unidos tienen mucho de mito, de falso, también el country

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Beyoncé canta una canción country: música y racismo en EE.UU. Análisis de Anna Boch
Beyoncé recoge un premio mientras se muestra una parte de su última creación y recoge un premio

"En el pueblo de Ohio donde crecí en los 80 la reglas eran simples. Lo que cantaba una persona blanca era música de blancos, lo que cantaba la gente negra era música de negros. La frontera entre ambas se aplicaba en la escuela, donde la amistad entre blancos y negros era rara y la tensión racial, alta". Así empieza el artículo que publicó el sábado pasado en el diario The Washington Post Brian Broome, escritor afroamericano. Los géneros musicales, como todo en los Estados Unidos, están tamizados por el factor racial, y si hay una música blanca estadounidense por excelencia -eso creemos- esa es el country. Y Beyoncé no es blanca.

Mitología de los EE.UU. blancos

Si no se tiene en cuenta ese metalenguaje de la música, cuesta entender la cantidad de artículos, más allá de la sección de crítica musical, que están dedicando los medios estadounidenses al último álbum grabado por la cantante, 'Cowboy Carter'.

Para mayor desconcierto y desafío de ambas comunidades, la blanca y la negra, la imagen de portada del disco: Beyoncé con toda la iconografía blanca de los Estados Unidos. Monta un caballo blanco, vestida de cowboy con los colores de la bandera de los Estados Unidos, que enarbola con la mano izquierda. Va tocada además con un sombrero blanco y luce al viento una larguísima melena...blanca. Parece una pintura más que una foto, de lo planificada y esmerada que está. Es pura mitología western blanca. Y Beyoncé no es blanca.

Incluso el articulista mencionado al principio, que cuenta que se escondía para escuchar "música blanca" en secreto, confiesa que le sorprendió saber que Beyoncé se había pasado al country y, mucho más, ver esa portada.

El country de Beyoncé

Resulta bastante obvio decir que el country que se escucha en este álbum no es el country típico, y que, como todos los géneros ya hoy en día, tiene influencias de otros estilos. Pero eso es secundario en este y otros artículos que ha motivado 'Cowboy Carter'. Y como para gustos, los colores, las reacciones musicales van del entusiasmo al desprecio, baste el titular del crítico en el mismo The Washington Post: "No es un álbum country. Es peor".

Vamos al otro tótem de la prensa estadounidense, The New York Times, donde el crítico Jon Caramanica se centra en la fría acogida que está teniendo este disco, incluso las canciones que más suenan a country, en las emisoras de música country, y hace la siguiente reflexión: "Beyoncé es negra, y mujer, dos grupos que Nashville [capital de la industria del country] ha marginado constantemente, y al parecer no hay fama capaz de desmontar eso. El mundo de la música country contemporánea parece a menudo un círculo cerrado de hombres blancos".

En público la artista no parece muy afectada, en Instagram ha declarado que "no es un álbum de country, es un álbum de Beyoncé". Sólo falta completarlo con el gesto habitual en su marido, Jay-Z, que copió el mismísimo Barack Obama: sacudirse polvo del hombro con el dorso de la mano. Y razones para ello tiene, cuando publicó el primer single del álbum en febrero, 'Texas Hold'Em' , y a pesar del mencionado desprecio de Nashville, Beyoncé se convirtió en la primera artista negra en el alcanzar el primer puesto en la lista Hot Country Songs de Billboard.

Es la mayor estrella negra actual, pero no la primera

La música de la historia suena familiar, de repente alguien con muchísima proyección pública da determinado paso y con ello pone de relieve fenómenos ocultos o poco conocidos. Es el caso del country y la comunidad negra. "Desde hace más de un siglo los artistas negros han estado en el corazón de la música country, y durante todo ese tiempo los ha ninguneado el establishment del country, que es predominantemente blanco", puede leerse en Vox (no confundir con la marca de diccionarios), y cita como ejemplo a Alice Randall, autora de muchos éxitos country interpretados siempre por...blancos.

También el National Geographic ha aprovechado los titulares generados por Beyoncé para reivindicar la contribución de artistas negros al country, "y a pesar de ello -señala- la falsa idea de que los negros tienen aversión al country ha persistido a lo largo de los años". "La mayor mentira del country ha sido convencer al mundo de que el country es blanco", escribe en la revista Time Taylor Crumpton.

Hace ya más de un año, antes del disco, The Atlantic dedicó un reportaje al country negro encabezado con esta cita: "La raíz del country es el blues, y eso es negro". El reportaje se remonta a 1962 y cita, nada más y nada menos, que a Ray Charles y un doble disco con canciones country versionadas, "Modern Songs in Country and Western Music" , y narra: "Su discográfica y sus colegas al principio desaprobaron la idea. Argumentaron que confundiría a su público, mayoritariamente afroamericano, a los que se presuponía ajenos al country, y no atraería a los blancos, que rechazarían a un negro inmiscuyéndose en el género."

Vaqueros negros, los borrados

Un Halloween yo, ignorante, delaté con mi expresión facial mi sorpresa al ver a George, marido de una amiga mía, vestido de vaquero en Halloween. George es washingtoniano y afroamericano. Agradezco mucho que la reacción de ambos no fuera de ofensa, sino de pedagogía. Por George supe que hubo cowboys, vaqueros, negros. Que cuando hemos empezado a ver en películas actores negros interpretando a vaqueros no es por una política artificial de inclusión, revisionismo histórico, sino todo lo contrario, un acto de reparación.

Según los estudios históricos, una cuarta parte de los cowboys eran afroamericanos. Una tradición, la de los vaqueros que, dicho sea de paso, nació en Texas con la colonización española en el siglo XVI, mucho antes de que atracara el Mayflower en la costa este. Ya en el siglo XIX, "los americanos (sic) blancos que buscaban tierra barata o huir de los Estados Unidos, se mudaban a Texas, española, primero, luego, mexicana. (...) Se trasladaban con sus esclavos. En 1825 el 25% de los pobladores de Texas eran esclavos (negros). Para 1860, cuando Texas ya era parte de los EE.UU., eran el 30%", documenta la revista de la Fundación Smithsonian. "Durante la guerra civil, los rancheros que fueron a combatir delegaron en sus esclavos el cuidado de sus tierras y ganado, y así desarrollaron estos las habilidades del vaquero". Y sin embargo, la cultura popular, sobre todo con los medios de comunicación de masas del siglo XX, la misma que hizo del cowboy la quinta esencia de "lo americano", borró de esa historia a la población negra.

Nota personal

Para quien no lo sepa soy una fan, no llego fanática, pero casi, de Bruce Springsteen. De Bruce y de su "hermano", The Big Man, el saxofonista Clarence Clemons. Sólo la muerte los pudo separar. Clemons era negro. Springsteen comenta el aspecto racial de esa hermandad en su muy comercializada conversación con Barack Obama: "Había idealismo en esa relación. Yo pensaba que el público nos vería y vería los EE.UU. que querían. Los EE.UU. que querían ver y en los que querían creer. Se convirtió en la mayor historia que jamás haya contado, no he escrito ninguna canción que supere nuestra historia, los dos, uno junto al otro durante 1.001 conciertos. Una historia sobre la distancia entre el sueño americano y la realidad americana".

La política progresista unió al primer presidente negro de los Estados Unidos y al trovador del estadounidense ordinario cuando Springsteen decidió pronunciarse al respecto y traicionar -así lo sintieron- a esos red neck (clase trabajadora blanca de sector primario y secundario) a los que tan bien describe. Pero el gusto de Obama por Springsteen es sobrevenido. Barack Obama es hijo de padre africano y madre blanca, se educó entre blancos, pero convencido de que nunca lo aceptarían como medio blanco decidió ser negro, y costó que la comunidad afroamericana, descendiente de esclavos, lo aceptara como tal. Bruce Springsteen&The E Street Band no forman parte de esa comunidad. La víspera de la toma de posesión histórica, la de enero de 2009, Springsteen y un coro de Gospel cantaron para el presidente electo, a los pies de la estatua de Lincoln, en la misma escalinata del "I Have a Dream" de Martin Luther King. Obama no se sabía ninguna de las canciones. Yo estaba allí.

En mis años en Washington DC constaté que el público en los conciertos de Bruce Springsteen es blanco, incluso en una ciudad con muchísima población negra como es la capital. La distancia -como dice el Boss- entre el American Dream y la American reality.