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La otra Rusia: la vida en las regiones interiores tras la victoria de Putin

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La otra Rusia: la vida en las regiones interiores tras la victoria de Putin

La victoria sin ambages de Vladímir Putin en las elecciones presidenciales asegura que el mandatario se mantenga en el poder durante los próximos seis años. Sus resultados respaldan un apoyo popular sin precedentes, el mayor desde que pisó el Kremlin en el año 2000.

Muchos de sus admiradores proceden de las regiones rurales del interior de Rusia, donde tres de cada cuatro rusos viven en ciudades de menos de un millón de habitantes. La oposición allí es apenas visible.

Guennady complementa su pensión vendiendo miel, encurtidos caseros y otros productos que recoge en los bosques siberianos que rodean a Berdsk, una ciudad de unos 100.000 habitantes situada a más de 3.000 kilómetros al este de Moscú. "Me gusta como persona porque defiende a los rusos; mientras siga vivo, no tendrá rivales", declara a TVE.

A Galina también le gusta Putin: "Habla bien, sin leer los papeles; la gente con él vive mejor", asegura. Sin embargo, también reconoce que, con su paga de jubilada de unos 140 euros, apenas llega a fin de mes.

Svetlana tampoco critica al presidente, pero echa de menos que haya una oposición fuerte, la cual señala que "es necesaria" para tener una elección.

Berdsk es una localidad con una especial tradición militar, con vecinos que han combatido en otras guerras como la de Afganistán o las del Cáucaso. Al igual que en Moscú, hay carteles que homenajean a los soldados que combaten en Ucrania. La diferencia es que aquí la gente les conoce por su nombre. Es el caso de Iuri, un piloto de combate muerto en el frente ucraniano después de sobrevivir en Chechenia y en Siria.

De hecho, Rusia ha dirigido parte del reclutamiento de soldados destinados al frente de Ucrania hacia regiones del interior del país euroasiático, cuya población, altamente empobrecida, busca una salida a su difícil situación económica.

"Decimos 'guerra' y no 'operación militar especial' porque en nuestra pequeña ciudad ya han fallecido muchos niños. Sí, niños" comenta Liubov, una ciudadana de Berdsk. "Para mí son como nietos", señala. Ella es una de las voluntarias que tejen redes de camuflaje para el ejército ruso. Berdsk cuenta con varios centros de trabajo en muchas escuelas y locales, donde también realizan otros trabajos artesanales como confección de velas para el frente.

El marido de Natalia, Serguei, murió en Ucrania. Fue como voluntario con el grupo Wagner y duró tres meses en Bajmut. Ella se queda viuda con cuatro hijos. "Ahora mi objetivo que la guerra acabe rápido", dice, "y hago lo que puedo para ayudar a nuestros soldados".

Todas aseguran desear la paz, eso sí, con la victoria de Rusia.