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Siete décadas de tensión en la península coreana: ¿qué hay detrás del enfrentamiento entre las dos Coreas?

  • Se cumplen setenta años de la firma del armisticio que frenó los combates de la guerra de Corea
  • Video Digital de RTVE dedica el segundo episodio de “Entrefronteras” al conflicto en la península coreana

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Las dos Coreas: ¿Irreconciliables, o podrían ser sólo una sin desatarse una guerra?

Cuando se habla de Corea, parece que lo que más preocupa a la comunidad internacional son los misiles y las armas nucleares de Kim Jong-un. Sin embargo, el problema va mucho más allá.

La península coreana es el hogar de 75 millones de personas que viven dos realidades completamente distintas: la de Corea del Norte y la de Corea del Sur. Desde hace más de siete décadas, los choques entre los dos países son la normalidad y hacen que, cada cierto tiempo, suenen las alarmas de todo el mundo.

La guerra que nunca acabó

Tras ser liberada de los japoneses al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la península de Corea fue dividida por Estados Unidos y la Unión Soviética en dos zonas de ocupación.

Las esperanzas de una Corea unificada e independiente no se hicieron realidad, y en 1948 se establecieron dos naciones separadas: en el norte, la República Popular Democrática de Corea, liderada por Kim Il-sung y de inspiración comunista; y en el sur, la República de Corea, bajo el mando del conservador Syngman Rhee.

24 horas - En algún lugar del tiempo: se cumplen 70 años del inicio de la guerra de Corea - Escuchar ahora

La tensión entre ambas fue escalando hasta que, en 1950, el Norte invadió el Sur. “La Guerra de Corea normalmente se considera el primer conflicto armado de la Guerra Fría. Fue la primera vez en que las fuerzas comunistas y fuerzas apoyadas por Estados Unidos se enfrentaron entre ellas. Estados Unidos lideró la coalición de las Naciones Unidas que lucharon contra Corea del Norte, pero China y la URSS también intervinieron a favor de los norcoreanos”, explica a RTVE Noticias Ramón Pacheco, Catedrático de Relaciones Internacionales del King's College de London.

La guerra terminó en 1953 con la firma de un armisticio, pero nunca se alcanzó una declaración de paz. Por eso, el conflicto entre las dos Coreas técnicamente continúa.

Además, ese mismo año, Seúl y Washington firmaron un Acuerdo de Defensa Mutua que compromete a Washington a defender al país asiático ante cualquier ataque del Norte y, a la vez, permite a los norteamericanos desplegar a sus soldados e instalar bases militares.

Dos mundos opuestos

Hasta principios de los años setenta, el norte era económicamente igual al sur y ambos países estaban gobernados por dictaduras. Pero a partir de ahí, la historia de las dos Coreas empezó a escribirse por separado.

En el Sur, la industrialización, las inversiones extranjeras, y el desarrollo tecnológico transformaron el país. Seúl es ahora la undécima economía del mundo y una democracia capitalista. Aunque no está exenta de algunos problemas: tiene uno de los índices de suicidio más altos del planeta y las mujeres, al igual que la comunidad LGBTIQ+, son discriminados.

Al otro lado de la frontera, en el Norte, la situación es mucho peor. Kim Il-sung impuso una dictadura de partido único con un culto a su figura, que se ha prolongado de generación en generación hasta nuestros días, con Kim Jong-un como el actual líder supremo del país.

La economía tampoco ha avanzado al mismo ritmo. En la década de los noventa, la caída de la Unión Soviética, el aislamiento, las sanciones internacionales y las malas cosechas desembocaron en una hambruna que mató entre un millón y tres millones de norcoreanos. Actualmente, el 40% de la población sufre desnutrición, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Asimismo, las libertades no se respetan. El gobierno norcoreano clasifica a los veinticinco millones de ciudadanos en tres castas hereditarias que determinan todos los aspectos de sus vidas, según su lealtad al régimen.

¿Por qué no hay oposición en Corea del Norte?

A pesar del estricto control, los expertos aseguran que en Corea del Norte algo está cambiando. “Desde hace más de dos décadas, especialmente entre la generación más joven de norcoreanos a la que llamamos la generación Jangmadang”, asegura Sokeel Park, director de Corea del Sur para Liberty in North Korea (LiNK), una organización que ayuda a disidentes norcoreanos.

“Crecieron en una Corea del Norte diferente, con el surgimiento de una economía de mercado y un acceso sin precedentes a medios extranjeros de contrabando gracias a los cuales han podido consumir y compartir imágenes, historias e ideas que el gobierno se esfuerza por mantener fuera del país”, cuenta a RTVE Noticias.

El gobierno norcoreano es muy eficaz aplastando la disidencia. Hay una vigilancia muy fuerte, pero también el sistema de castigo es muy efectivo

Aun así, Park reconoce que desafiar al régimen es muy complicado. “Incluso para los norcoreanos que entienden el mundo exterior y están descontentos con su país es muy difícil impulsar un cambio político, mucho más difícil que en cualquier otro país autoritario, porque el gobierno norcoreano es muy eficaz aplastando la disidencia. Hay una vigilancia muy fuerte, pero también el sistema de castigo es muy efectivo”.

El sueño de la reunificación

Las diferencias entre los dos países son enormes, pero tanto el norte como el sur quieren la reunificación, tal y como recogen sus respectivas constituciones. Algo que está lejos de la visión de muchos surcoreanos, que ya no tienen interés en esta unión.

Más de la mitad de la población prefiere una “coexistencia pacífica” y separada del norte, en comparación con el 25% que se decanta por la unión, según una encuesta del Instituto Coreano para la Unificación Nacional. Entre los jóvenes, el apoyo a la reunificación es aún menor y casi el 43% de los que tienen entre 20 y 39 años considera que no es necesaria.

70 años sin poder ver ni hablar con la familia

Además de los tres millones de muertos que dejó la guerra de Corea, el conflicto también tuvo consecuencias en su sociedad.

Miles de familias quedaron rotas a uno y otro lado de la frontera. Una de ellas fue la de la dibujante Keum Suk Gendry-Kim, autora de “La Espera”, un cómic inspirado en los testimonios de aquellos que fueron separados de sus seres queridos.

“Mi madre perdió de vista a su hermana durante su huida de Pyongyang en 1950 y no volvió a saber nada de ella. Me pidió varias veces que le ayudase a buscar a su hermana antes de morir. Por eso quise hacer este proyecto”, cuenta por videollamada a RTVE Noticias.

La única esperanza que tienen de reencontrarse es un programa de la Cruz Roja que les reúne durante unos días en Corea del Norte. Hasta 2018, se han celebrado 24 encuentros oficiales con unas 20.000 familias.

Antes del reencuentro se realiza una prueba médica y se comprueba que los familiares en Corea del Norte siguen vivos

“No todos tienen la oportunidad de encontrar a su familia separada, aunque lleven mucho tiempo solicitándolo. Es como ganar la lotería”, asegura Keum Suk. “El criterio más importante para ser seleccionado es que sea familia nuclear y la edad: cuanto más mayor eres más posibilidades tienes de ser elegido. Si has sido seleccionado en este primer paso, tienes que confirmar de nuevo si quieres participar o no. Antes del reencuentro, se realiza una prueba médica a los seleccionados y se comprueba que los familiares que viven en Corea del Norte siguen vivos”, detalla.

Una potencia nuclear

Hasta el momento, los esfuerzos internacionales para frenar el programa nuclear de Corea del Norte no han tenido éxito. La dinastía Kim considera que el arsenal atómico es clave para su supervivencia.

“En la Constitución, el régimen norcoreano ha indicado que Corea del Norte es un país nuclear y también ha dejado muy claro que el armamento nuclear es necesario, porque Corea del Sur está protegida por el paraguas nuclear estadounidense. Desde su punto de vista, esta es la única manera que tiene de tratar de igualar sus fuerzas con el sur”, explica Pacheco.

El programa nuclear de Corea del Norte empezó a desarrollarse en los años cincuenta, pero se aceleró a partir de 1970 con la estrecha colaboración de la URSS. Desde entonces, Pyongyang ha realizado seis ensayos nucleares y cientos de pruebas de misiles.

¿Más cerca de una guerra?

En los últimos meses, la tensión en la península coreana se ha disparado y Kim Jong-un ha lanzado un número récord de misiles: más de un centenar desde 2022, algunos de largo alcance.

La respuesta de Seúl también ha sido más contundente. El presidente surcoreano, el conservador Yoon Suk Yeol, ha adoptado una línea más dura con el país vecino que la de su predecesor. Ha estrechado lazos con Estados Unidos y con Japón y ha aumentado el presupuesto de Defensa en más de un 4,5%. Durante su campaña, incluso llegó a apoyar un ataque preventivo contra Corea del Norte.

“Corea del Sur lleva años, sino décadas, intentando aumentar su capacidad militar porque tiene la amenaza de Corea del Norte, y a día de hoy, hay un debate bastante abierto sobre la necesidad de desarrollar su propio armamento, incluyendo el nuclear”, afirma Pacheco.

Pese a la incertidumbre, el analista cree que, a corto plazo, no habrá un enfrentamiento armado entre las dos Coreas. “Como Corea del Sur y Estados Unidos son más poderosos a nivel militar que Corea del Norte, sería difícil para el norte lanzar un primer ataque sobre ellos porque entonces podría haber un contraataque que podría suponer el fin del régimen de la familia Kim. Aunque sí que puede haber accidentes y sí que podría darse una escalada en el conflicto”.