Embalses: la reserva de agua para el consumo baja al 35,5%, 20 puntos por debajo de la media de la década
- La reserva hidráulica total también cae, 1,3 puntos en una semana (43,4%), tras perder 714 hectómetros cúbicos
⏳ Esta noticia se actualiza cada martes, con los últimos datos del boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica.
El año 2023 sigue con una situación hidrológica preocupante en gran parte de España, arrastrando los efectos de un 2022 muy seco y unas precipitaciones que este año también están por debajo de los valores normales. Los embalses peninsulares han visto menguar sensiblemente en la última semana su volumen de agua almacenada y se encuentran al 43,4% de su capacidad, 1,3 puntos menos que la semana anterior. Son datos inferiores a los de las mismas fechas de 2022, y 17 puntos por debajo de la media de la última década (60,3%).
Por su parte, las presas destinadas a la producción de energía eléctrica han menguado su reserva de agua en 1,4 puntos respecto a la última semana, de forma que estos embalses se encuentran al 61% de su capacidad, igualmente por debajo de los valores medios de la última década (71,2%).
Pero lo más importante es que los embalses de uso consuntivo -aquellos cuyo fin es el consumo humano y la agricultura- se encuentran hoy al 35,5%, según los datos del último informe semanal del Boletín Hidrológico, publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). Son 1,2 puntos menos respecto a la última semana, en la que las reservas han bajado en 478 hectómetros cúbicos.
En definitiva, el volumen de agua en los embalses para el consumo humano alcanza los 13.716 hm³, aunque en la mayor parte de España hay mucha menos agua almacenada de lo que sería normal.
De esta manera, la reserva de agua para consumo se encuentra por debajo que en la misma fecha del año pasado (41,9%), y sigue muy lejos del nivel medio de la última década para esta época (55,1%, teniendo en cuenta para esta comparación la capacidad total actual). En suma, la situación de sequía prolongada afecta a cada vez más territorios.
Las cuencas que menos agua almacenan en relación con su capacidad son la del Guadalete-Barbate (20,2%), Guadalquivir (21,7%) y la del Guadiana (27,6%). Por el contrario, las que están en mejor situación relativa son por lo general las cuencas septentrionales, pero son también las que tienen menor capacidad: las de Cantábrico Occidental, Cantábrico Oriental y Galicia Costa. Casi todas las cuencas peninsulares se encuentran por debajo de sus niveles habituales en esta época del año, entre ellas algunas de las más grandes de España, como son la del Ebro y el Guadalquivir.
Sigue leyendo para conocer al detalle la situación de los embalses en España.
La situación embalse a embalse
Los gráficos que se presentan a continuación recogen el estado y la evolución de las 16 cuencas hidrográficas peninsulares españolas, y de todos sus embalses, con los datos mes a mes desde 2012, recopilados por DatosRTVE del boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
En España hay 372 embalses con una capacidad total de almacenamiento de 56.000 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, lo que supone aproximadamente el 50% del caudal fluvial del país.
Badajoz cuenta con el mayor embalse de España, el de La Serena, que es también el tercero más grande de Europa. Construido en 1989, tiene una capacidad de 3.219 hm³, lo que significa que podría almacenar 3,21 billones de litros de agua. Este volumen podría cubrir las necesidades de la región de Extremadura durante más de 30 años.
El segundo más grande también se encuentra en Extremadura, el de Alcántara, en Cáceres (3.160 hm³), construido en 1969. En total, nueve embalses superan los 1.000 hectómetros cúbicos de capacidad: los dos citados, y los de Almendra (en la provincia de Salamanca, con la presa más alta de España, 202 metros), Buendía, Mequinenza, Cijara, Valdecañas, Ricobayo y Alarcón. El más pequeño de España es el de Rioseco, en el curso del río Nalón, en Asturias, con una capacidad de 4 hectómetros cúbicos.
Entre los embalses que muy a menudo aparecerán vacíos en este listado está el de Valdeinfierno, en la cuenca del Segura, que se construyó en el siglo XVIII y cuya finalidad principal es retener el agua para el aprovechamiento del regadío y para proteger a las poblaciones de las crecidas del río Luchena, igual que la presa de Algar respecto a las crecidas del río Palancia, en Valencia.
En el siguiente mapa se puede comparar la situación específica de los embalses de uso consuntivo con los datos disponibles al cierre del último mes. Los embalses que se encuentran señalados en color rojo se encuentran por debajo de la mitad de su capacidad total. En otra pestaña, se ofrece una vista diferente, que muestra para cada embalse su reserva actual respecto a la media de los últimos cinco años. La mayor parte de los embalses peninsulares para el consumo humano se encuentran en la actualidad en un nivel inferior que en el último lustro.
La evolución cuenca a cuenca
A continuación se puede analizar la evolución del nivel de agua embalsada en cada cuenca hidrográfica española desde 2012 y la comparación del porcentaje actual con el de la media de los últimos cinco años y la última década.
En conjunto, el nivel de agua embalsada en España se encuentra en valores mínimos en comparación con los últimos diez años, lo que expone a la población a situaciones de escasez de agua. Según la organización Greenpeace, el 70% de las cuencas hidrográficas en España presentan un nivel de estrés hídrico alto o severo.
Los niveles de en torno al 85% de capacidad que alcanzaron los embalses españoles en la primavera de 2013 o 2014 no se han repetido en la misma estación desde entonces, en un descenso que es más acusado en la vertiente Atlántica, donde están algunos de los principales ríos españoles y los que más han sufrido esta tendencia, en especial las cuencas de los ríos Guadiana, Guadalete-Barbate y el Guadalquivir.
Un 15% de precipitaciones menos de lo normal
El año hidrológico 2021-2022 terminó como el tercero más seco desde que hace 60 años comenzaron los registros en España, con unas precipitaciones acumuladas un 25% por debajo de los valores normales. En el nuevo año hidrológico que comenzó el 1 de octubre, los registros acumulados siguen a la baja. Si el mes de marzo fue el tercero más cálido y el sexto más seco desde que comenzó la serie histórica en 1961 y apenas llovió el 36% de lo normal, abril fue el más cálido y el más seco desde que se tienen registros. La primavera fue la más calurosa desde que hay registros y, desde el punto de vista de las precipitaciones, la segunda más seca desde 1961.
Hasta el 18 de julio se había recogido un acumulado de precipitaciones un 15% menos de lo considerado normal, 480 litros por metro cuadrado de valor medio nacional, cuando lo esperable habría sido que se acumularan 565 litros por metro cuadrado, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Las cantidades acumuladas se encuentran por debajo de los valores normales en la mayor parte de la península y archipiélagos, con muchas zonas que no llegan al 75%, como ocurre en el noreste y suroeste de la península, en zonas aisladas de la cornisa cantábrica, en algunos puntos del este de Cuenca e interior de Valencia y en la mayoría de las islas Canarias, sobre todo en las más orientales. Por otra parte, se superan los valores normales para el periodo 1991-2020 en áreas de Galicia, la mitad oeste de Castilla y León y en Soria, en la provincia de Cáceres, en la costa de Almería, en un área entre Alicante y Murcia, y entre Madrid, Toledo y Cuenca, así como en el interior de Teruel, además de la mitad este de la isla de Mallorca, en Menorca y en la mitad sur de Tenerife.
Sequía prolongada en un tercio de la península
Como consecuencia de lo anterior, el 33% de la superficie peninsular estaría en situación de sequía prolongada, según los últimos datos recopilados por el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco), correspondientes al 31 de mayo.
En los últimos meses se ha producido un aumento de las unidades territoriales de sequía (UTS) en situación de sequía prolongada, que han pasado de 28 a 92, si bien las lluvias de mayo, en general de distribución irregular, han hecho que desciendan a 73 a finales de dicho mes, que se encuentran sobre todo en la cuenca de Ebro, casi toda Cataluña y el este y sur de Andalucía. Otras zonas que sufren la sequía se encuentran en las cuencas del Guadiana, el Cantábrico (Asturias y Cantabria) y en el noreste de Castilla y León.
Por otra parte, y según los datos del Miteco, el 37,9% del territorio se encuentra en situación de emergencia (22%) o alerta/excepcionalidad (17,9%) por escasez de agua, en especial en Cataluña, mitad norte de Aragón, sur de Extremadura y Castilla-La Mancha y en la cuenca del Guadalquivir, en Andalucía. La escasez coyuntural de agua está relacionada con los posibles problemas de atención de las demandas, independientemente de la disponibilidad de recursos hídricos.
Aunque mayo ha sido un mes normal en cuanto a precipitaciones, el año hidrológico está siendo seco. En el último mes, hasta el 31 de mayo, las unidades técnicas de escasez en escenario de emergencia han disminuido de 28 a 26 (siete de ellas en la cuenca del Guadiana, seis en el Ebro y cinco en el Guadalquivir); 11 unidades en las Cuencas Internas de Cataluña están en situación de excepcionalidad, según su plan de sequía (una situación intermedia entre alerte y emergencia), y las que están en escenario de alerta suben de 32 a 39, de las cuales 12 de ellas se encuentran en el Guadalquivir, siete en las cuencas mediterráneas de Andalucía y cinco en el Ebro.