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La sequía también se ceba con la salud: alergias, enfermedades cardiorrespiratorias y piel más débil

  • España está sufriendo una de las primaveras más secas desde que hay registros, lo que afecta al organismo humano
  • La falta de lluvia tiene importantes implicaciones negativas, con un aumento en la incidencia de múltiples patologías

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La sequía, un factor que puede afectar a la salud a través de la calidad del aire y el agua

España está sufriendo una de las primaveras más secas desde que hay registros. A pesar del frente atlántico que ha traido algo de lluvia en este último tramo de abril, las precipitaciones abundantes han escaseado desde finales de 2022 en la mayor parte del país, un escenario muy preocupante que aún puede agravarse a medida que se acerque el verano. La situación es dramática, especialmente para los agricultores, que ven peligrar sus cosechas. Pero esta falta de agua no solo afecta a plantas y cultivos, sino que la salud humana también se ve muy deteriorada.

La sequía tiene importantes implicaciones negativas para la salud pública, con un aumento en la incidencia de múltiples afecciones, especialmente aquellas que están relacionadas con la contaminación atmosférica y las alergias. La falta continuada de precipitaciones afecta sobre todo a la calidad del aire, que se carga de pólenes y de partículas contaminantes, ya que no se produce ese "efecto lavado" asociado a la lluvia.

Las mayores concentraciones de pólenes en el ambiente, sumadas a un carácter más agresivo de estos, aumentan los episodios alérgicos y su intensidad. Con respecto a los contaminantes, las partículas suspendidas en el aire irritan los conductos bronquiales y los pulmones, por lo que se incrementan las enfermedades respiratorias crónicas y el riesgo de infecciones como la bronquitis y la neumonía.

"Cuando llueve, la atmósfera se limpia de pólenes y de otras partículas ambientales que están en suspensión, ya que las gotas de lluvia los atrapan y los depositan en el suelo", indica a RTVE.es el doctor Pedro Ojeda, director de comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), quien añade que, si no hay precipitaciones, "esos pólenes quedan más aerovagantes durante más tiempo".

Por otro lado, según explica, la lluvia también limpia la atmósfera de contaminantes ambientales, como las partículas expulsadas por las calefacciones o el tráfico rodado, por lo que en este sentido la sequía tiene un doble peligro para la salud: el efecto nocivo que estos contaminantes tienen por sí mismos, y su capacidad para irritar las mucosas respiratorias, que provoca que los pacientes alérgicos tengan síntomas más intensos ante el polen.

Además, hay que tener en cuenta un nuevo agravante que se añade a la lista: la contaminación ambiental "incide sobre las plantas para que produzcan un polen más alergénico, porque se trata de proteínas de defensa, más resistentes a la degradación, y tienen mucha capacidad de estimular la respuesta inmunológica en personas alérgicas".

Un cuarto de la población sufre alergia

No se trata ni mucho menos de un problema minoritario, ya que se estima que un cuarto de la población española -entre 10 y 12 millones de personas- padece algún tipo de alergia, principalmente respiratoria. De ellas, entre 5 y 6 millones sufren alergia a pólenes. Estas patologías se manifiestan sobre todo en nariz y ojos, con estornudos de repetición, picor intenso, enrojecimiento ocular, párpados hinchados y congestión. Aunque también ocasionan problemas de tipo asmático, que se acompañan de inflamación de los bronquios, dificultad para respirar, tos o sensación de presión en el pecho.

Aunque, por otra parte, la sequía también puede tener un efecto positivo en las personas alérgicas. "Las lluvias habituales de abril empapan el campo, lo que favorece que haya más gramíneas, pero este año, como no está habiendo lluvia, va a haber poca floración de gramíneas, y habrá menos densidad de polinización, por lo que los pacientes que sean alérgicos a las gramíneas posiblemente lo van a notar menos", apunta el doctor Ojeda.

En esta misma línea, el también alergólogo Juan José Zapata Yébenes, quien preside el Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC, prevé que, debido a la falta de lluvia, "esta primavera va a ser discreta, moderada, con menos polen", aunque puntualiza que "eso no quiere decir que ese polen no sea agresivo, ya que siempre va a haber pacientes con síntomas".

Este especialista recalca que la sequía está agudizando la sintomatología de diversas patologías respiratorias que guardan mucha relación con las alergias, como la rinitis y el asma. Sobre esta última, asegura que se trata de "una enfermedad creciente, sobre todo en niños", hasta el punto de que se ha convertido en la "sexta enfermedad crónica infantil más frecuente".

En lo que se refiere a la contaminación, cuyos efectos negativos se ven potenciados por la falta de precipitaciones, Zapata Yébenes advierte especialmente a los pacientes alérgicos que viven en las ciudades, ya que tienen "un plus de peligrosidad" debido a la irritación de sus mucosas. "De hecho, hay más alergias en las ciudades que en el campo, a pesar de que en el campo hay mucha más cantidad de polen", precisa a RTVE.es, y agrega que "además, las plantas que crecen en las ciudades son plantas que están mucho más estresadas, por lo que su polen es más alergénico".

"Con la contaminación en las ciudades no solamente aumentan los casos de alergia respiratoria. Lo que estamos haciendo es meter una gran cantidad de contaminantes en los pulmones de toda la población, lo que incrementa las patologías asociadas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otras enfermedades cardiorrespiratorias", declara, para subrayar que "se está registrando un aumento de la mortalidad de la población por este tipo de patologías".

Un cuarto de la población española padece algún tipo de alergia.

Un cuarto de la población española padece algún tipo de alergia. GETTY IMAGES

Impacto de la sequía en la piel

Pero el impacto de la falta de lluvia en la salud humana es generalizado, y afecta a otros muchos órganos, como es el caso de la piel. Las enfermedades dermatológicas se intensifican con la sequía, especialmente la dermatitis seborreica y la atópica. "Lo recomendable es beber alrededor de dos litros de agua al día, que es lo que mantiene hidratados todos nuestros órganos. La mayoría de órganos, como están dentro del cuerpo, reciben la cantidad que necesitan de agua y se hidratan, pero la piel está en contacto con el exterior, por lo que el agua que le llega se evapora. Entonces, cuanto más seco es el clima, más rápido se evapora el agua de la piel", explica a RTVE.es Ana Molina, dermatóloga y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid.

"El principal efecto de esta deshidratación es un peor funcionamiento de la piel, ya que todos sus procesos se ralentizan y se regenera mucho más lentamente, por lo que además empeora cualquier patología asociada", prosigue detallando.

Sobre la contaminación, Ana Molina destaca que "influye una barbaridad en la salud de nuestra piel". "El factor principal por goleada, el que más nos envejece, sin duda es el Sol, y en segundo lugar se ha consolidado la contaminación, que provoca un estrés oxidativo muy importante", comenta.

Pero no se trata únicamente de un problema de carácter estético, ya que el deterioro de la piel afecta al resto de órganos "de muchísimas formas". "La piel se encarga de múltiples funciones, como por ejemplo la síntesis de vitamina D, que si no lo haces adecuadamente vas a tener problemas en los huesos, vas a estar peor de estado de ánimo, vas a tener patologías cardíacas…", enumera esta dermatóloga, quien recalca que "la piel está relacionada con muchos órganos, pero la principal relación es la que tiene con el sistema nervioso central, por lo que todo lo que pasa en la piel tiene una influencia muy importante en el sistema nervioso".