Enlaces accesibilidad

La falta de lluvias de este invierno propiciará una primavera suave para los alérgicos, según los expertos

  • España está sufriendo uno de los inviernos más secos desde que comenzó el siglo
  • Sin embargo, no se ha producido un incremento de la temperatura, por lo que los niveles de polen se han mantenido

Por
En la actualidad, entre el 20 y el 25% de la población española padece alguna enfermedad alérgica.
En la actualidad, entre el 20 y el 25% de la población española padece alguna enfermedad alérgica.

A pesar de que en los últimos días la lluvia por fin ha hecho acto de presencia en algunos puntos de la geografía española, el pais está sufriendo uno de los inviernos más secos desde que comenzó el siglo. El pasado mes de enero ha sido el que menos precipitaciones ha registrado desde 2005, aunque esta circunstancia no ha estado acompañada de un incremento de la temperatura media, por lo que los niveles de polen en el ambiente no han experimentado un crecimiento significativo, para alivio de miles de personas que se ven aquejadas habitualmente de problemas respiratorios, alérgicos y de piel.

La falta de precipitaciones es uno de los principales factores que contribuyen al incremento de los niveles de alergia, ya que la lluvia actúa como un depurador de la atmósfera, depositando los granos de polen en el suelo, por lo que evita que estén suspendidos y entren en contacto con el organismo humano. Sin embargo, es el aumento de temperatura el que determina que haya una mayor polinización, que en invierno afecta principalmente de la familia de las cupresáceas, como cipreses o arizónicas. "Que el invierno esté siendo seco puede influir en que la polinización de las cupresáceas sea un poco mayor, pero comparativamente con otros años no se ha notado una subida drástica de los niveles de polinización", explica a RTVE.es Pedro Ojeda, coordinador de comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Según detalla este especialista, es en primavera cuando está previsto que más se note esta falta de lluvia invernal, aunque la situación podría beneficiar a los alérgicos. "Probablemente la primavera va a ser algo más suave, porque va a haber menos floración de las gramíneas y menos polinización", apunta este alergólogo. Las gramíneas son las plantas que crecen en el campo durante la época primaveral, y su floración se ve muy influenciada por la pluviosidad previa del otoño y del invierno. Si estas estaciones son secas, se produce una menor floración y eso induce a que también haya menos polinización.

Efecto sinérgico de polinización y contaminación

Aunque hay un problema añadido, y es el de la contaminación ambiental, muy relacionada con las alergias. Tal y como expone Pedro Ojeda, la polución ambiental tiene un efecto inmunógeno, es decir, "aumenta la respuesta del sistema inmunitario y la gente se sensibiliza más fácilmente al polen, por lo que crece el número de alérgicos".

"El efecto sinérgico de la polinización más la contaminación ambiental hace que sea más fácil hacerse alérgico a un polen en concreto. El que ya es alérgico va a reaccionar más intensamente por el efecto irritante o el efecto añadido de los contaminantes ambientales en una mucosa ya de por sí inflamada por la alergia. Pero por otro lado, en las personas que no son alérgicas, los contaminantes ambientales favorecen a activar la respuesta inmunitaria frente al polen y que esos individuo se hagan alérgicos", describe este experto.

En las últimas décadas, la contaminación atmosférica ha provocado un aumento de las alergias en la población general, por lo que cada vez son más las personas propensas a padecer este problema, especialmente en las ciudades y sus periferias, que es donde más se concentran este tipo de contaminantes. Tampoco ayuda la falta de lluvias, encargadas habitualmente de limpiar la atmósfera de elementos nocivos para la salud. La Organización Mundial de la Alergia calcula que 4.000 millones de personas padecerán algún tipo de enfermedad alérgica en 2050. En España, actualmente entre el 20% y el 25% de la población española sufre alguna patología de este tipo, según estimaciones de la propia SEAIC.

El cambio climático es otro factor determinante que hace que empeoren las expectativas en este sentido. Por un lado, el calentamiento global contribuye a que en zonas templadas del planeta, como aquella en la que se encuentra España, haya más polinización de plantas gramíneas o de árboles arizónicos, y también influye en que los períodos de polinización se puedan alargar. Además, también está favoreciendo la desertización, y la aparición de especies de plantas más alergénicas, como las quenopodiáceas, cuyo polen es especialmente agresivo.