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Brasil busca a los más de 35 desaparecidos por las fuertes lluvias en Petrópolis

  • Las inundaciones dejan ya más de un centenar de víctimas mortales, con 104 fallecidos, según el último boletín
  • Más de 500 trabajadores de rescate, junto con vecinos y familiares de las víctimas, siguen buscando posibles supervivientes

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Personas trabajan en el lugar de un desprendimiento de tierra tras las lluvias torrenciales en Petrópolis
Personas trabajan en el lugar de un desprendimiento de tierra tras las lluvias torrenciales en Petrópolis

Las fuertes lluvias en la ciudad brasileña de Petrópolis han dejado ya más de un centenar de víctimas mortales, con 104 fallecidos, según el último boletín divulgado este jueves por los organismos de socorro. Esta situación ha obligado a las autoridades a declarar el estado de calamidad. Mientras tanto, más de 500 trabajadores de rescate, junto con vecinos y familiares de las víctimas, siguen buscando posibles supervivientes, puesto que un recuento preliminar sugiere que hay al menos 35 personas más desaparecidas.

"Trabajar durante la noche, con poca luz y el suelo empapado, es siempre un reto. Pero estoy decidido a trabajar sin descanso en nuestra búsqueda de supervivientes", ha señalado Leandro Monteiro, el jefe de la defensa civil de Río de Janeiro, región en la que se encuentra la conocida como 'Ciudad Imperial'.

"Llevo 44 años viviendo aquí y nunca he visto nada como esto... todos mis amigos se han ido, están todos muertos, todos enterrados", ha lamentado a Reuters una residente de Petrópolis. A unos 70 kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro, esta localidad ha llegado a acumular 259 milímetros de lluvia en seis horas durante la tarde noche del martes, lo que provocó deslizamientos de tierra en varias zonas de la ciudad, especialmente en el Alto de la Sierra, una zona residencial.

De los 104 cadáveres, 101 están en el Instituto de Medicina Legal de Petrópolis y 65 pertenecen a mujeres, 36 son hombres y 13 corresponden a menores de edad. De ese total, 33 han sido plenamente identificados por las familias. La Defensa Civil, el Cuerpo de Bomberos y los equipos de socorro han conseguido rescatar entre el lodo y los escombros a 24 personas con vida, quienes fueron trasladados a centros hospitalarios de Petrópolis y, en los casos más graves, a Río de Janeiro, la capital regional.

Una catástrofe que se repite

Estas inundaciones se repiten 11 años después de que un temporal segara la vida de más de 900 personas en esa misma región serrana del país. Las autoridades han indicado que 372 familias han sido desalojadas tras perder sus viviendas, después de contabilizarse 269 deslizamientos y continuar el riesgo de que se presenten otros más, aún con el cese de la lluvia, pero que pueden ser provocados por los daños sufridos por edificaciones, calles y estructuras de la ciudad.

Pese a la situación, mucha gente rehúsa a abandonar sus hogares, una problemática que no han podido controlar las autoridades. El martes, Petrópolis registró la mayor lluvia desde 1932, un destino turístico en las colinas de Río de Janeiro, conocida popularmente como la 'Ciudad Imperial' por ser el lugar de veraneo de la realeza brasileña en el siglo XIX.

"No tengo palabras, estoy devastado. Todos estamos devastados por lo que hemos perdido, por nuestros vecinos, por nuestros amigos, nuestros hogares. Y nosotros seguimos vivos, ¿qué pasa con los que se han ido?", cuestionaba un residente a Reuters.

Bolsonaro promete visitar la región afectada

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien está de visita oficial en Rusia y Hungría, ha manifestado desde Moscú que a su retorno, ya en la madrugada del viernes, va a sobrevolar la zona afectada y ha anunciado que una misión de varios ministros se desplazó el mismo miércoles a la localidad.

Ante el desastre, el ministerio de Economía de Brasil ha respondido aprobando exenciones fiscales tanto para Río de Janeiro como para Espírito Santo, donde los aguaceros también causaron daños.

Desde diciembre, las fuertes lluvias han provocado inundaciones mortales y desprendimientos de tierra en gran parte de Brasil, amenazando con retrasar las cosechas y obligando a suspender brevemente las operaciones mineras en el estado de Minas Gerais, al norte de Río.