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Festival de Sevilla

'Great Freedom', 25 años entrando y saliendo de la cárcel por ser homosexual

  • La premiada película de Sebastian Meise es uno de los grandes títulos del Festival de Sevilla
  • Ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes

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Fotograma de 'Great Freedom'
Fotograma de 'Great Freedom'

Una de las mejores películas de esta edición del Festival de Sevilla es Great Freedom, del austriaco Sebastian Meise, que consiguió el Premio del Jurado en el Fsetival de Cannes, además de otros importantes reconocimientos internacionales como Mejor Película y Actor en el Festival de Sarajevo. La sorprendente historia de un homosexual que pasó 25 años entrando y saliendo de las cárceles alemanas por su orientación sexual.

Partiendo de esa historia real el director construye una dura historia de amor entre presos que tiene momentos muy hermosos y otros auténticamente desgarradores. Y que narra la búsqueda de la dignidad y el amor en un ambiente totalmente opresivo.

“La película -nos cuenta Sebastian Meise en el Festival de Sevilla- surge de un artículo que descubrí, en el que se contaba la historia de este hombre al que liberaron de un campo de concentración nazi, solo para meterlo en una cárcel de la Alemania de la posguerra controlada por los americanos”.

“Me sorprendió muchísimo que lo liberaran de los nazis para meterlo en otra cárcel -continúa-. Y es que, según el artículo 175, que estaba vigente en Alemania, la homosexualidad era un delito. Al final acabó cumpliendo varias sentencias entre 1945 y 1969, cuando se quitó la pena de prisión y se liberó a los presos. Aunque la homosexualidad siguió siendo un delito en Alemania hasta 1994, aunque ya no te metieran en la cárcel”.

“Yo sabía que la homosexualidad había sido un delito -continúa el director- pero pensaba que hacía muchísimo más tiempo. Por ejemplo, cuando los británicos metieron a Oscar Wilde en la cárcel a finales del Siglo XIX. Y cuando descubrí que esa persecución de los homosexuales había llegado, en Alemania, hasta los años 90, me resultó sorprendente. Ese polémico párrafo se abolió en Austria y Alemania ¡en 1994!”

Ha hablado con homosexuales que sufrieron esa persecución

Para conseguir la autenticidad que tiene la película, Sebastian nos comenta que ha hablado con homosexuales que sufrieron esa persecución: “Comenzamos a investigar en el museo el Schwules Museum (Museo homosexual) de Berlín, una institución dedicada a la conservación y exposición de la historia del colectivo LGBT. Allí nos encontramos numerosos testimonios en video de gente que había sufrido esa persecución por ser gays. Pero pensamos que teníamos que hablar con ellos en persona y los buscamos en un famoso bar de Viena”.

“Allí -continúa- nos contaron sus malas experiencias con la ley y las fuerzas del orden; y cómo les habían metido en la cárcel en varias ocasiones. Tuvimos una experiencia muy emocionante porque un anciano habló por primera vez sobre cuando lo metieron en la cárcel, en los años 60, y nunca le había contado a su pareja de toda la vida lo que había sufrido en esas celdas. Su compañero lo descubrió a la vez que nosotros. Ambos empezaron a llorar y fue muy emocionante”.

“Entonces, cogimos todas esas historias y con ellas construimos la relación entre nuestros protagonistas” -concluye-.

Fotograma de 'Great Freedom'

"Amar a otro hombre era un crimen"

La película es, sobre todo, una historia de amor entre dos presos, a lo largo de 25 años. “En esa época amar a otro hombre era un crimen, un delito -nos cuenta Sebastian-. Por eso intento reflejar esa ley como algo inhumano. Además, también era anticonstitucional. Desgraciadamente hoy en día sigue habiendo países en los que la homosexualidad sigue siendo perseguida e incluso condenada con la pena de muerte. Eso tiene mucho que ver con la religión. Pero no olvidemos que en la época de la película Alemania supuestamente era una sociedad democrática. Era el Estado el que perseguía a los homosexuales. No era la religión”.

“Eso es lo que hicieron los aliados después del régimen nazi. Pulsaron el botón de reseteo e instalaron la democracia, pero esta ley, que era absolutamente anticonstitucional, continuó en vigor”.

Sorprende que el cine haya reflejado tanto el Holocausto Judio pero casi no se haya ocupado de la persecución que sufrieron homosexuales y lesbianas (se calcula que asesinaron a más de quinientos mil), además de gitanos y otras etnias que los alemanes consideraban inferiores.

“No sé por qué eso es así -nos comenta Sebastian-. Pero nosotros no queríamos hablar sobre eso sino centrarnos en la posguerra, porque es un punto negro que desconocemos, en el que supuestamente se habían instaurado libertades democráticas, pero se encarcelaba a los homosexuales”.

Recordemos que, aunque ya no se persiguiera a los homosexuales, el matrimonio gay, por ejemplo, no se aprobó en Alemania hasta 2017. “Estas últimas décadas han sido muy duras para los gays en Alemania -asegura Sebastian-. Yo crecí en los años 80 y nunca era buena idea salir del armario. Franz siempre dice que él quería llevar un pendiente, en los años 80, y que fue a hacerse el agujero con su madre. No sé si lo quería llevar en la oreja izquierda o en la derecha… pero la persona que le iba a hacer el agujero le dijo: “No, no te lo pongas en ese lado, no es buena idea”.

“Así que esa discriminación de los homosexuales nos afectó a todos. Incluso en la psiquiatría se trató como una enfermedad hasta finales de los años 80”.

Fotograma de 'Great Freedom'

Dos protagonistas que nos dejan huella

Destacar la labor de todo el reparto pero, sobre todo, de los dos protagonistas principales: Franz Rogowski (En tránsito, Ondina. Un amor para siempre) y Georg Friedrich (Freud, Narciso y Goldmundo).

“Fue un trabajo en equipo -asegura el director- nos reunimos muchísimas veces y conseguimos formar una familia. No me interesa tanto que sean grandísimos intérpretes, sino tener sintonía con ellos. Buscar a actores que compartan la pasión que tu sientes por la historia. Y cuando consigues eso, los resultados son fantásticos”.

El rodaje fue en una auténtica cárcel abandonada. “Fue muy duro -confiesa Sebastian-. Era una antigua prisión de la Alemania del Este, cerca de Berlín. Fue muy complicado pero creo que eso sirve para dar autenticidad a una película, porque cuando llegabas por la mañana ya estabas en una cárcel, no tenías que imaginártelo. Nos afectó a todo el equipo porque comentábamos cómo tuvo que haber sido estar de verdad en esa cárcel y, al final, pasamos ocho semanas en un sitio oscuro y frío”.

Una de las cosas más angustiantes de la película son las torturas que el protagonista sufre en la cárcel y cómo le afectan. “Intento no hablar mucho de la psicología, pero, evidentemente, el protagonista está agotado, la cárcel se convierte en una constante en su vida. Es permanentemente perseguido y castigado”.

Sebastian logra un ambiente claustrofóbico aún mayor con planos muy cortos y una oscuridad que ensombrece toda la película. “Si, era fundamental que le espectador sintiera también un poco de la presión sistemática a la que se enfrentaban los protagonistas”.

Aunque parezca que el título original de la película (Grosse Freiheit) se refiere a la famosa calle Große Freiheit, de Hamburgo (donde se reúnen los homosexuales), Sebastian nos explica que no es así: “En realidad se refiere a un bar de Berlín que se abrió a principios de los años 70, cuando se cambió la ley y ya no se encarcelaba a los homosexuales. Fue un club gay muy famoso que se se convirtió la referencia para todos los bares de homosexuales”.

Fotograma de 'Great Freedom'

“Las películas son un equilibrio entre lo emocional y lo intelectual”

En cuanto a cómo le gustaría que los espectadores se sintieran al ver la película, Sebastian confiesa que: “Para mí, las películas siempre son un equilibrio entre lo emocional y lo intelectual. El secreto está en encontrar ese equilibrio. Si solo trabajas las emociones de una historia, corre el riesgo de convertirse en propaganda”.

“Todas las historias tienen que tener una razón -añade-. Tienen que tratar una cuestión filosófica. Por eso siempre es importante encontrar el equilibrio correcto, porque si la historia solo es emocional se vuelve aburrida. Hay que proponer interrogantes al espectador para que se plantee cosas”.

Os garantizamos que Great Freedom os va a haceros plantearos muchas cosas y, sobre todo, que os va a emocionar.

Cartel de 'Great Freedom'