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Chile inicia la redacción de la Carta Magna en el aniversario del estallido social

  • El país andino ha celebrado el segundo aniversario de la histórica crisis social de hace dos años
  • Las protestas de 2019 dejaron una treintena de muertos y un rastro de destrucción en torno a la capital

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El cielo se ilumina con los fuegos artificiales durante ua de las concentraciones
El cielo se ilumina con los fuegos artificiales durante ua de las concentraciones REUTERS/Ivan Alvarado

Con una masiva manifestación en Santiago que ha reunido a miles de personas, Chile ha celebrado este lunes el segundo aniversario de la histórica crisis social de 2019 que se vivió en el país, una conmemoración que, de forma simbólica, ha coincidido con el inicio de la redacción de la nueva Constitución.

Al son de "Chile despertó", un clamor que se popularizó hace dos años, y en la céntrica Plaza Italia de la capital, se ha celebrado en un ambiente festivo el 18 de octubre, fecha que marca el inicio de la ola de protestas que desencadenó el actual proceso constituyente y abrió un nuevo capítulo en la historia del país.

"Ese malestar social se está canalizando en la construcción de nuestra democracia", ha dicho a Reuters Pamela Figueroa, politóloga de la Universidad de Santiago. "Este es un momento de conmemoración respecto al país que debemos construir".

Las protestas de 2019 -una mezcla de grandes marchas pacíficas y pequeños disturbios violentos- dejaron una treintena de muertos y un rastro de destrucción en torno a la capital. La Justicia chilena ha recibido 3.072 querellas por este estallido social, que se han traducido en la apertura de casos contra 136 personas.

Un grupo irrumpe en la sede de la Convención Constituyente

Durante la jornada, se han celebrado marchas de menor envergadura en otros puntos de la capital. Sin mucha presencia policial ni los habituales carros lanza-agua, las muchedumbres han protestado contra el Gobierno y clamado por un modelo socioeconómico más justo y por la liberación de los manifestantes que llevan meses detenidos.

La mayoría de las concentraciones han sido pacíficas y sin incidentes, convocadas a través de las redes sociales. Pero algunas de las manifestaciones se han tornado más violentas, en las que hubo algunas barricadas y enfrentamientos con la policía.

También hubo fuego estructural en un local comercial, que el cuerpo de Bomberos logró sofocar, y en la periferia de la capital se reportaron algunos saqueos, uno de los cuales dejó un saldo de 12 personas detenidas, así como el saqueo y la destrucción de una oficina del Registro Civil.

En total, en las primeras horas de la noche, la cantidad de detenidos a nivel nacional superó la treintena, según Carabineros, que ha desplegado un operativo especial con casi 20.000 agentes en todo el país para controlar las protestas de esta jornada.

Un grupo de policías recibe el impacto de unos fuegos artificiales

Un grupo de policías recibe el impacto de unos fuegos artificiales EFE/Alberto Valdés

En paralelo, un grupo de manifestantes ha irrumpido en la antigua sede del Congreso Nacional del país, donde trabaja la Convención Constituyente, que, tras tres meses discutiendo su reglamento y otras cuestiones técnicas, ha arrancado la redacción de la nueva Carta Magna.

Los que han conseguido acceder a las inmediaciones son miembros de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), una entrada que ha provocado la respuesta de los agentes de Carabineros desplegados a lo largo de todos los puntos de Santiago en las que se desarrollan protestas.

Enterrar la Constitución de Pinochet

El órgano, formado por 155 miembros, es el primero paritario del mundo y cuenta con una gran presencia de ciudadanos independientes y ajenos a la política, la mayoría de tendencia progresista.

La nueva Constitución, que deberá estar lista en un máximo de un año y debe ser ratificada en un plebiscito (previsiblemente en 2022), podría servir para dejar atrás la actual, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y de marcado corte neoliberal.

Un sector de la sociedad chilena achaca a este texto, reformado incontables veces, las grandes desigualdades del país y la privatización de servicios básicos como las pensiones, el agua o la salud, algunas de las reivindicaciones clave de las manifestaciones.

"Por primera vez los pueblos de Chile nos hemos sentado en una mesa plural a discutir y pensar en un país donde la dignidad se hará costumbre", ha señalado la académica de etnia mapuche Elisa Loncón, presidenta del órgano.

"Esta convención propondrá una nueva Constitución, pero también una nueva práctica política que se construye con ánimo colaborativo", ha agregado el constituyente de izquierda Jaime Bassa, el segundo al mando.

Marcela Cubillos, uno de los rostros más conocidos de oficialismo en la convención, ha señalado por su parte que en esta fecha "no hay nada que celebrar". "Quienes avalan, promueven o usan la violencia para avanzar en su agenda política deberán hacerse responsables", ha agregado.

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