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El universo en su cerebro (VI)

Santiago Ramón y Cajal: significancia política y faceta ideológica

  • Descubre las facetas del Nobel español en la serie documental Santiago Ramón y Cajal: el universo en su cerebro
  • El Museo Nacional de Ciencias Naturales expone a Cajal a la espera de un museo propio para el científico
  • El padre de la Neurociencia llegó a mantener una relación muy cordial con Alfonso XIII y era amigo de Juan Negrín

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Santiago Ramón y Cajal: significancia política y faceta ideológica

Ramón y Cajal pone a España en el mapa gracias a su labor como científico. “No entra en esa dinámica a la que estamos acostumbrados actualmente de enemigos y amigos, de los míos contra los otros o de fusilar al que piense distinto. Él tiene sus propias ideas, pero respeta a todos los demás”, valora José Ramón Alonso, catedrático de Biología Celular y neurocientífico.

“Fundamentalmente es un patriota porque respeta incluso a los que no piensan como él", valora Alonso. En este sentido, hay un ejemplo que lo demuestra y es lo sucedido con Benito Pérez Galdós, políticamente muy progresista y quizá no en sintonía con todas las ideas de Cajal: "Cuando el novelista fue propuesto para el Nobel algunos grupos le boicotean, para que no lo consideren, y Cajal hierve de indignación”, describe.

Cordialidad a ambos lados del espectro

Sobre sus amistades o personas por las que tenía afinidad, Juan Andrés de Carlos, neurocientífico y encargado del legado del Nobel español, explica que Cajal lo mismo comía un día con el Rey Alfonso XIII que paseaba por Atocha (Madrid) con Juan Negrín, gran amigo suyo.

En el libro Cajal: Un grito por la ciencia, José Ramón Alonso y Juan Andrés de Carlos explican que Santiago Ramón y Cajal, posiblemente partidario de la República, no quiso firmar el famoso manifiesto que José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, entre otros, redactaron en 1931 en favor de dicha institución y que le llevaron personalmente a su domicilio particular en busca de su rúbrica y respaldo.

Ceremonia de entrega de la Medalla Echegaray presidida por Alfonso XIII en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Madrid, año 1922.

Según explican, visiblemente contrariado por la tesitura en la que le ponían sus tres colegas, Ramón y Cajal se negó a firmar el escrito por el respeto, admiración y excelente comportamiento que siempre había tenido Alfonso XIII hacia él. “No firma el manifiesto no porque estuviese en contra de la Republica como tal, ni mucho menos, simplemente afirma que le debe tantos favores al Rey que no podía hacerle eso”, sostiene De Carlos.

Mentalidad y compañerismo científico

Cajal tenía la mentalidad propia de la grandísima mayoría en su época, es decir machista. Estos pensamientos se conocen tanto por la antología titulada La Mujer como por las abundantes notas manuscritas que se conservan relacionadas con el tema. Sin embargo, esa mentalidad de Cajal a veces hacía grietas y se salía del carril machista, como cuando en torno a 1912 pidió la entrada, de forma extraoficial pues no tenía voto, de Emilia Pardo Bazán en la RAE.

Los académicos no hicieron caso a una petición que se adelantaba más de seis décadas a la entrada de una mujer en la institución, Carmen Conde. La cartagenera fue la primera mujer en ingresar como académica de número en la corporación en 1979 haciendo uso de la silla con la letra ‘K’.

A Cajal le gustaba salir los domingos para mezclarse con los obreros en los merenderos durante el descanso

Otro aspecto que define muy bien su forma de ver la vida tiene que ver con el lugar en el que quería habitar en sus últimos años de existencia. Necesitaba tener una casa en las afueras de Madrid, por su salud, y al final acabó haciendo uso de una vivienda cerca del actual barrio madrileño de Cuatro Caminos.

¿Por qué allí si podía comprarse una casa en cualquier otro sitio? La respuesta fue confesada por Enriqueta Lewy, última secretaria de Cajal: “Le gustaba salir los domingos para mezclarse con los obreros cuando hacían sus descansos en los merenderos”.

Solidaridad más allá de las fronteras

La solidaridad de Santiago Ramón y Cajal con la ciencia universal estuvo reflejada en sus esfuerzos por rescatar, a veces hasta literalmente, a científicos que vivían en Alemania o Italia a finales de la década de 1920 y principios de 1930.

Enriqueta Lewy recuerda, en conversación con el periodista Germán Sánchez recogida del Fondo Documental de RNE, que cuando Hitler subió al poder en Alemania, algunos sabios con título aristocrático o similar "se dirigieron a Cajal para poder pasar lo que les quedase de vida en España, ya que el dictador destruyó gran parte del sistema científico hasta el momento”, afirmó Lewy, añadiendo incluso que Cajal en alguna ocasión fue al ministerio de Exteriores español para tratar de avanzar en estas peticiones.

Pasaporte de Santiago Ramón y Cajal.

Otro caso relacionado tiene que ver con la Italia de Mussolini. Los hijos comunistas del profesor y psiquiatra Levi Bianchini fueron perseguidos sin éxito, por lo que el propio Bianchini, según Enriqueta Levy, acabó encerrado en la cárcel. En ese momento, Fernando de Castro, una de las personas más importantes que dejó la Escuela Cajal, estaba trabajando con Bianchini en Turín y seguramente avisaría a Cajal de tal extremo: "Santiago se dirigió entonces al Palacio del Quirinal para pedir la puesta en libertad de Levi Bianchini. Finalmente, así sucedió”, aseguró Lewy.