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Mozambique

Los desplazados por los yihadistas en el norte de Mozambique se multiplican por 10 en un año

  • ACNUR prevé que el número de desplazados internos -actualmente en 700.000- alcance el millón en junio
  • Un grupo armado yihadista está quemando pueblos enteros y decapitando a personas, incluidos menores

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La lucha por los yacimientos de gas causa una crisis humanitaria en Mozambique

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha alertado de la "urgente necesidad" de abordar la crisis humanitaria en la provincia de Cabo Delgado, al norte de Mozambique, donde el auge de la violencia está derivando en un incremento del número de desplazados internos que se espera que alcance un millón en junio.

La responsable de Protección dentro de ACNUR, Gillian Triggs, y el Alto Comisionado Auxiliar para Operaciones de ACNUR, Raouf Mazou, han avisado este martes que los desplazados internos han pasado de 70.000 a 700.000 desde hace un año, por lo que se prevé un repunte en los próximos meses.

"Si se observa la velocidad a la que estamos viendo aumentar el número de desplazados internos, sabemos que la ventana de oportunidad que tenemos se está cerrando", ha lamentado Mazou.

Un grupo yihadista está detrás del auge de la violencia

La crisis humanitaria en Mozambique va en aumento mientras un grupo armado yihadista en el norte del país quema pueblos enteros, decapita a personas, incluidos menores, así como comete otro tipo de crímenes.

"No está claro lo que es este grupo ni como están organizados, o quién les apoya", ha dicho Triggs, quien visitó recientemente el país. Los yihadistas constituyen el grupo apodado por la población local como Al Shabab, que aterroriza a la provincia de Cabo Delgado, en el norte del país.

Uno de los cientos de miles de afectados, Herculiano, ha descrito a ACNUR cómo vivieron el ataque a su aldea: “Perdimos todo lo que teníamos. Las casas fueron quemadas y la gente, torturada. Vimos cómo los insurgentes perseguían a los niños para reclutarlos. Temíamos por la vida de nuestros hijos”.

Herculiano y su mujer Isabella apenas lograron huir con sus diez hijos y sus ocho nietos mientras las casas vecinas eran destruidas. Tuvieron que correr durante horas por temor a que los insurgentes les atraparan, sin agua, sin alimentos y sin albergue.

Consiguieron dirigirse hacia uno de los caminos principales, donde rogaron para que un camión les llevara a Pemba, la capital de Cabo Delgado. “Cuando llegamos a Pemba, nuestros pies estaban hinchados. Vimos a niñas y niños deambular sin compañía en los caminos”, dijo Isabella.

"Se trata de una verdadera tragedia humanitaria"

El problema principal en Cabo Delgado, rica en piedras preciosas y yacimientos de gas natural de los que participan multinacionales, es la falta de trabajo y oportunidades de futuro para los jóvenes, ha explicado ACNUR.

Sin embargo, la crisis más inmediata es la de los desplazados, de los cuales más del 50 % son niños, ya que muchos no tienen refugio o se encuentran indocumentados, además de tener que enfrentarse a la pandemia sin ningún tipo de protección, recursos o acceso a la atención sanitaria.

Las personas desplazadas han huido hacia áreas más seguras al sur de la provincia de Cabo Delgado. La mayoría, o alrededor del 90 %, ha encontrado refugio con familiares y amigos en áreas urbanas o con comunidades de acogida en aldeas.

Las autoridades también han trasladado a algunas personas de zonas superpobladas a asentamientos, donde viven en condiciones precarias y se necesitan refugio, alimentos, ropa, agua y saneamiento.

En este sentido, Triggs ha apuntado que aunque las autoridades distribuyeron alimentos en diciembre, desde entonces no se han producido más distribuciones, ni por parte del Gobierno ni del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.

"Se trata de una verdadera tragedia humanitaria. A raíz de este desastre debemos atender distintos tipos de necesidades de protección", ha señalado Triggs.

"Se necesitan más recursos de la comunidad internacional"

ACNUR ha apostado por llevar a cabo proyectos que permitan mejorar la situación de los desplazados, como proporcionarles documentación oficial que les permita acceder a servicios sociales, transporte o educación.

Este organismo ha pedido 254 millones de dólares para ofrecer asistencia humanitaria a los mozambiqueños desplazados, pero por ahora solo ha recibido el 5 % de esta cantidad.

"La realidad es que las necesidades son inmensas, se necesitan más recursos de la comunidad internacional, pero también del gobierno de Mozambique, y es importante actuar antes de que sea tarde", ha dicho Triggs.

"Lo que enfrentamos ahora es la necesidad de asistencia humanitaria inmediata y también pensar a largo plazo para quienes puedan permanecer en los lugares donde están ahora", ha sentenciado Mazou.

El conflicto en Mozambique

El conflicto yihadista que afecta al norte de Mozambique comenzó en octubre de 2017 con el ataque por parte de un grupo llamado Al Shabab -que tiene lazos con el Estado Islámico- contra dos comisarias en Mocimboa da Praia. Desde entonces, los ataques no han parado de crecer en la región.

Al menos 2.614 personas han muerto hasta el 21 de febrero de 2021 por el conflicto, incluidos 1.312 civiles, según cifras de Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED), con un recrudecimiento de los ataques durante el último año.

El presidente del país, Filipe Nyusi, reiteró en febrero su oferta de garantizar una amnistía a aquellos combatientes que abandonen las filas de los grupos yihadistas para reintegrarse en la vida civil.

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