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El año 2020 iguala a 2016 como el más caluroso de la historia

  • El año del coronavirus ha sido el más cálido en Europa desde que hay registros, según el proyecto Copernicus
  • 2010-2020 ha sido la década en la que más ha subido la temperatura global, lejos de los objetivos del acuerdo de París

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Inundaciones en la ciudad hondureña de La Lima
Inundaciones en la ciudad hondureña de La Lima. REUTERS/Jorge Cabrera

El año 2020 ha sido el más cálido en todo el mundo, al igualar a 2016, y cierra un decenio de temperaturas récord lo que pone de manifiesto "la urgencia de actuar contra el cambio climático", según el programa europeo de observación terrestre Copernicus (C3S).

El año del coronavirus cierra con una temperatura 1,25 grados Celsius por encima del periodo preindustrial, el mismo registro que 2016, pero en esa fecha no se paralizó la economía global con confinamientos en numerosos países. Además en 2020 se ha alcanzado el récord pese al "fenómeno de La Niña, que implica una bajada de las temperaturas", insiste el servicio C3S.

En 2016, se produjo un fuerte episodio de El Niño, un fenómeno oceánico natural que conlleva un alza de las temperaturas. En concreto, la NASA y la Organización meteorológica mundial (OMM) calculan que contribuyó a elevar entre 0,2 y 0,2 grados la temperatura mundial ese año.

"Está claro que en ausencia de los impactos de El Niño y La Niña sobre la temperatura de los años citados, 2020 sería el año más cálido jamás registrado", ha asegurado a AFP, Zeke Hausfather, climatolólogo del Breakthrough Institute, tras señalar que el mundo se ha ido calentando 0,2 grados cada década desde los años setenta.

La última década, la más calurosa

El año 2020 fue el más cálido en Europa y el informe anual de Copernicus constata que la década 2010-2020 fue la más calurosa de la historia, cerrando el pasado ejercicio con una subida de 0,4 grados centígrados más que en 2019.

Ademas, en 2015 y 2016 se produjeron fuertes episodios de El Niño que dieron lugar a una mayor tasa de crecimiento atmosférico debido a una absorción más débil de lo normal del dióxido de carbono por los incendios forestales que arrasaron al vegetación. Esto contribuyó al aumento de temperaturas de la década.

El servicio europeo sobre el cambio climático también reveló que las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera continuaron aumentando durante el pasado año a un ritmo de aproximadamente 2,3 partículas por millón (ppm) llegando al máximo de 431 ppm durante el mes de mayo.

2020 fue 0,6 grados centígrados más cálido que la media entre 1981 y el 2010 y alrededor de 1,25 grados por encima del período preindustrial de 1850-1900. Según estas observaciones, el mayor aumento de la temperatura anual con respecto a la media de 1981-2010 se concentró en el Océano Glacial Ártico y en el norte de Siberia, alcanzando más de 6°C por encima de la media, con temperaturas nunca vistas de 38 grados centígrados.

Se reduce el hielo en el Ártico

Además, la temporada de incendios forestales fue inusualmente activa en esta región, con incendios detectados por primera vez en mayo y que continuaron durante todo el verano hasta bien entrado el otoño.

Como resultado, en el círculo polar ártico los incendios liberaron una cantidad récord de 244 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2020, más de un tercio más que el récord de 2019, añade el informe de Copernicus.

Durante la segunda mitad del año, el hielo del Ártico fue significativamente inferior a la media por esta época del año, y en julio y octubre se registró la menor extensión de hielo marino de la que se tiene constancia.

En general, el hemisferio norte experimentó temperaturas superiores a la media durante 2020 mientras que algunas partes del hemisferio sur registraron temperaturas inferiores a la media, sobre todo en el Pacífico ecuatorial oriental, asociadas a las condiciones más frescas del fenómeno La Niña, que se desarrollaron durante el segundo semestre del año. Pese a todo, la Antártida rozó los 21 grados.

Más incendios y dióxido de carbono

Por su parte, los incendios en el Ártico y Australia en 2020, aunque tuvieron una magnitud sin precedentes en sus regiones, representan sólo una pequeña fracción de las emisiones mundiales derivadas de los incendios.

"Aunque las concentraciones de dióxido de carbono han aumentado ligeramente menos en 2020 que en 2019, esto no es motivo de celebración. Hasta que las emisiones globales no se reduzcan a cero, el dióxido de carbono continuará acumulándose e impulsando el cambio climático", aseguró el director del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus, Vincent-Henri Peuch.

En el contexto de la pandemia por la covid-19, el Sistema de Observación Integrado del Carbono, estimó que en el año 2019 hubo una reducción en torno al 7 % de las emisiones de dióxido de carbono resultantes del consumo de energías fósiles debido a la caída generalizada de la movilidad. 

Lejos de los objetivos del acuerdo de París

Sin embargo, el calentamiento global supera los objetivos del acuerdo de París y lo peor está por llegar. El planeta se ha recalentado en  1,1°C con respecto a la era preindustrial, lo que ya ha acarreado catástrofes climáticas como huracanes, inundaciones, sequías y devastadores incendios. Los compromisos de reducción de gases de efecto invernadero están lejos de reducir la subida de la temperatura al umbral de 2 grados o 1,5, en su formulación más ambiciosa.

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"El CO2 se acumula en la atmósfera como el agua en una bañera. Si reducimos el flujo de líquido en un 7 %, el nivel sube más lentamente pero sigue aumentando. Debemos cerrar el grifo para estabilizar el clima", ha subrayado Stefan Ramstorf, del Potsdam Institute for Climate Impact Research.

El proyecto Copernicus, una iniciativa de la Unión Europea y operada junto a la Agencia Espacial Europea, tiene por objetivo observar el medio ambiente para entender mejor los cambios ambientales que se producen en la Tierra.





 

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