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Elecciones EE.UU.

Jill Biden, la profesora de inglés que "devolvió la vida" al presidente de los Estados Unidos

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Jill Biden, durante un acto de campaña en Pittsburgh, Pensilvania.
Jill Biden, durante un acto de campaña en Pittsburgh, Pensilvania. REUTERS/Kevin Lamarque

En su libro Promises to keep (2008), Joe Biden, futuro presidente de Estados Unidos, aseguraba que Jill Biden, su segunda mujer, le "devolvió la vida, me hizo empezar a pensar que mi familia estaría completa de nuevo".

El líder demócrata aludía de este modo al papel que jugó en su trayectoria la presencia de esta profesora de inglés de 69 años, a la que conoció tras el drama que supuso la muerte de su primera esposa y de su hija menor en un accidente de tráfico en 1972, en el que también resultaron heridos de gravedad sus otros dos hijos varones.

La nueva primera dama de Estados Unidos ha tenido un papel relevante durante la campaña de Biden, mostrando un discurso optimista y enérgico y llamando a la unidad a un país dividido tras el polémico mandato de Donald Trump.

Lejos del frío papel adoptado por Melania Trump, la intención de Jill Biden es la de mantener un papel activo en aspectos sociales pero también seguir con su carrera como profesora de inglés en la universidad comunitaria de Virginia, como ya hizo en el período en el que su esposo fue vicepresidente con Barak Obama (2009-2017). Entonces compaginó su labor docente con actividades relacionadas con la promoción de la enseñanza, aunque también se mostró muy activa en otros campos como la lucha contra el cáncer de mama. Sin duda, esa experiencia previa, al lado de una primera dama muy implicada como fue Michelle Obama, será un importante activo para Jill Biden.

"Enseñar no es lo que hago, es lo que soy", tuiteó en agosto, antes del discurso de Joe Biden en la Convención Demócrata, mostrando públicamente el amor por su profesión.

"Llevará la función de primera dama al siglo XXI", asegura a AFP Katherine Jellison, especialista en Historia de EE.UU. de la Universidad de Ohio, quien añade que "la mayoría de las mujeres estadounidenses tienen que conciliar la vida profesional y familiar".

El matrimonio formado por Joe y Jill Biden, en un acto benéfico en Washington en 2018.

El matrimonio formado por Joe y Jill Biden, en un acto benéfico en Washington en 2018. REUTERS/YURI GRIPAS

Una maestra de clase trabajadora

Jill Jacobs -su apellido de soltera- nació en 1951 en Hammonton, en el estado de Nueva Jersey, aunque se crío en Willow Grove, un suburbio de Filadelfia, en una familia de clase trabajadora de la que era la mayor de cinco hermanos.

A los 18 años se casó con un exjugador de fútbol americano, aunque el matrimonio se rompió cinco años después, cuando Jill aún estaba en la universidad. Fue entonces, a mediados de los años 70, cuando conoció a Joe Biden, a través de una cita a ciegas en la que intervino el hermano del político, que por entonces ya era senador por Delaware.

Biden estaba recuperándose del enorme trauma que había supuesto la pérdida de su primera mujer, Neilia, y de su hija menor, además de tener que cuidar solo de sus otros dos vástagos, Beau y Hunter.

En un principio, Jill no vio futuro en una relación con un hombre que era nueve años mayor que ella y muy distinto de los jóvenes con los que acostumbraba a salir. "Pensé: ¡Dios, esto nunca va a funcionar, ni en un millón de años!", contó la futura primera dama en una entrevista a Vogue en 2016.

Pero tras la primera cita, en la que fueron al cine a ver la película Un hombre y una mujer, cambió su opinión y comenzó una relación que culminó en boda en 1977, aunque Biden le pidió hasta en cinco ocasiones matrimonio antes de que ella aceptara: "No podía permitir que ellos -en referencia a los hijos del político- perdieran a otra madre, así que tenía que estar 100% segura", afirmó en la misma entrevista.  

Implicada en la campaña de Biden

Tras el matrimonio, Jill Biden se licenció y obtuvo un doctorado en Educación. Comenzó entonces su carrera como docente, interrumpida brevemente en 1981 tras dar a luz a Ashley, la única hija de la pareja, especializándose en instituciones y centros comunitarios. Mientras, Joe Biden se consolidaba como uno de los hombres fuertes del Partido Demócrata, hasta el punto de alcanzar la Vicepresidencia durante el mandato de Obama. 

La pareja viviría un nuevo drama en 2015, cuando el hijo mayor de Biden, Beau, falleció a causa de un tumor cerebral, lo que fue uno de los motivos para que el político se retirara de la carrera electoral para suceder a Obama en la Casa Blanca. A ello se unieron los problemas con las drogas y el alcohol de Hunter, el otro hijo del primer matrimonio de Biden, momentos en los que Jill supuso un firme apoyo para el líder demócrata.

También lo fue con su silencio tras las acusaciones de acoso sexual por parte de una antigua empleada de Biden y otras siete mujeres. "No son verdad, eso nunca sucedió", aseguró el político hace unos meses. Jill Biden no se ha pronunciado al respecto en todo este tiempo, lo que también le ha valido algunas críticas.

Pero, sobre todo, la futura primera dama ha mostrado una gran implicación durante la campaña electoral, en la que Biden se ha presentado en ocasiones como "el marido de Jill", convirtiéndose en un miembro esencial en el equipo.

Pese a ello, su intención es la de mantener su puesto como profesora en la universidad comunitaria de Virginia, con lo que, por primera vez, una primera dama tendría un trabajo remunerado fuera de la Casa Blanca.

"No estaría aquí sin el amor y el apoyo incansable de Jill, de mis hijos Hunter y Ashley y todos nuestros nietos y nuestra familia, ellos son mi corazón", aseguró Biden en su primer discurso como presidente electo quien anunció a los educadores estadounidenses que también era un gran día para ellos: "Van a tener uno propio en la Casa Blanca".

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