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Elecciones en Estados Unidos

Biden promete unir al país y controlar la pandemia en su discurso de la victoria: "Es tiempo de cerrar heridas"

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Joe Biden llama a la conciliación en su primer discurso como presidente electo de EE.UU.

"Es la hora de curar a América". Joe Biden ha prometido unir a Estados Unidos, combatir a la COVID-19 y recuperar su lugar en el mundo en su primer discurso como presidente electo del país pronunciado ante miles de seguidores en su sede electoral en Wilmington (Delaware). Desde allí ha sentado la línea que marcará su Gobierno, acabar con cuatro años de tensión política tras el mandato de Donald Trump. "Hagamos que esta sombría era de demonización termine aquí y ahora", ha señalado.

Hagamos que esta sombría era de demonización termine aquí y ahora

Acompañado por su vicepresidenta electa, Kamala Harris, la futura Administración demócrata ha abierto este sábado un nuevo capítulo en la historia de Estados Unidos. A partir del 20 de enero de 2021, Biden y Harris pondrán en marcha a su grupo de trabajo para contener la pandemia del coronavirussu prioridad más inmediata tras la muerte de más de 230.000 estadounidenses. "Nuestro trabajo comienza controlando la COVID-19, no podemos hacer el resto hasta que lo hayamos conseguido", ha asegurado.

Harris, hasta ahora en un segundo plano, ha hecho historia al convertirse en la primera vicepresidenta electa negra e hija de inmigrantes. Lo hace de la mano de un hombre "que sana, que une y cuya experiencia de la pérdida le otorga un objetivo que nos ayudará como nación". No sin antes agradecer al apoyo de las diversas bases demócratas, con especial hincapié en la comunidad afroamericana y las mujeres. "Hoy pienso en todas las generaciones de mujeres que han allanado la historia hasta este momento, incluidas las mujeres negras a menudo ignoradas pero que han demostrado que son el pilar de nuestra democracia", ha señalado entre aplausos.

Joe Biden gana las elecciones en Estados Unidos

Atajar la pandemia, prioridad

Joe Biden heredará en apenas dos meses un país sumido en una grave crisis sanitaria, económica y social por la pandemia tras la peculiar gestión de Donald Trump, que, a diferencia de buena parte del mundo, se ha resistido a adoptar una estrategia más combativa para erradicar el virus. La ciencia, el cambio climático, la sanidad universal, la democracia o la recuperación del liderazgo internacional sientan la base de su agenda política.

Nuestro plan estará basado en la ciencia y la compasión y no escatimaré en esfuerzos

El uso obligatorio de mascarillas, el distanciamiento social y otras normas ignoradas por su predecesor se convertirán en las armas para atajar la propagación del virus desde el primer momento, tal y como había avanzado el demócrata en campaña, que ha aparecido ante el escenario con mascarilla. "Nuestros corazones están con las más de 200.000 personas que han perdido la vida".

"Nuestro plan estará basado en la ciencia y la compasión. No escatimaré en esfuerzos y compromiso para darle la vuelta", ha prometido. Y el contraste con Trump se antoja inevitable: creará un equipo de expertos inmediato, en lugar de amenazar con despedir o desoír los consejos de sus asesores.

Unidad y cooperación

El presidente electo ha logrado derrotar a Trump gracias al apoyo de un electorado cada vez más diverso, al que Biden reconoce como parte de la evolución de Estados Unidos. "Estoy orgulloso de la coalición que hemos construido, la más amplia y divesa de la historia. Demócratas, republicanos, independientes, progresistas, moderados, conservadores, jóvenes, mayores, urbanos, suburbanos, rurales, gays, heterosexuales, transgénero, blancos, latinos, asiáticos, nativos. Lo digo en serio".

Mención especial ha merecido la comunidad afroamericana, cuya movilización en las urnas ha sido vital para su victoria. A ellos les ha prometido acabar con "el racismo sistémico en nuestras instituciones y nuestro país", la violencia e injusticia racial tras meses de protestas. "Especialmente en los momentos en que esta campaña estaba en su punto más mínimo, la comunidad afroamericana ha dado un paso adelante por mí", ha agradecido.

Seguidores de Biden celebran en la calle su elección como presidente de EE.UU.

Y tal y como lleva prometiendo durante toda la semana, Biden pretende forjar un país unido, que deje atrás la tensión, los enemigos, las disputas y que requiere de puentes para avanzar en la historia.

De momento, a la espera de la más que previsible repetición electoral en Georgia para decantar el control del Senado, el demócrata tiene el apoyo garantizado de la Cámara de Representantes, pero un senado republicano puede dificultar su Presidencia. "Que republicanos y demócratas se nieguen a cooperar no es más que una decisión. Si podemos decidir no colaborar, podemos decidir cooperar. Esta es parte de nuestro mandato y pediré al Congreso que tome esta decisión conmigo", ha señalado. 

Harris: "Biden ha tenido la audacia de escoger a una vicepresidenta"

Kamala Harris, hasta ahora senadora por California, será la número dos de Biden, un cargo que tiene el poder de sustituir al presidente en caso de fuerza mayor. Mujer, de ascendencia asiática y afroamericana, Harris se ha convertido en la segunda gran protagonista de una semana electoral marcada por los ataques de Trump al proceso demócratico.

"Cuando nuestra democracia estaba en liza, garantizasteis un nuevo día para América", ha señalado al inicio de un discurso dirigido al empoderamiento femenino y racial. "Joe Biden tuvo la audacia de romper con una de las barreras de este país al escoger a una mujer para la Vicepresidencia. Y aunque sea la primera mujer en el cargo, no seré la última, porque cada niña viendo este mensaje ahora ve un país de posiblidades".

Kamala Harris: "Soy la primera vicepresidenta de EE.UU., pero no seré la última"

Unos Estados Unidos de América que buscan unidad frente a la divisón de la mano Biden y Harris. "Un país unido, fortalecido, que ha cerrado heridas. Nunca ha habido nada que no hayamos conseguido. Gracias y Dios bendiga a los EE.UU.", ha concluido el presidente electo entre aplausos, lágrimas y vítores de sus votantes. Una imagen que hace solo unas semanas parecía impensable.

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