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Miguel Delibes, el ecologista adelantado

  • Su discurso de ingreso en la RAE en 1975 fue el primer texto divulgativo sobre ecología difundido en España
  • Una gran muestra en la Biblioteca Nacional celebra el centenario del año Delibes con una selección de obras única

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Miguel Delibes en Sedano (1984/1985)
Miguel Delibes en Sedano (1984/1985) Fundación Miguel Delibes

A Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010) le dolía el campo. Tanto era así que convirtió la defensa de la naturaleza en el eje de su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua (RAE) en 1975 donde ocupó el sillón “e”.

El manuscrito lo componen 47 cuartillas, escritas a mano en tinta azul como era su costumbre, salpicadas de tachones en las que la literatura retrocede a un segundo plano. El texto fue todo “ecología”, un término casi utópico en la España de los 70 al filo de la democracia.

La exhaustiva puesta en valor del mundo rural fue acogida con suspicacia y el escritor tildado de reaccionario por los académicos que se revolvieron en sus asientos. Un mensaje que el paso del tiempo ha metamorfoseado en “vanguardista, visionario, profético…” y a Delibes en “ecologista adelantado”.

El autor de El camino denuncia un progreso “deshumanizado” por no integrar el respeto a la naturaleza o “casa común”. Para Miguel Delibes el medioambiente no podía supeditarse a una “tecnología desbocada”, que conduce a la perdida de la individualidad y a que los hombres se comporten como borregos, continuando con el símil campestre.

Un discurso visionario

Bajo el título El sentido del progreso desde mi obra, el discurso añade tres ideas clarividentes que jalonan toda su trayectoria: conservación altruista del entorno, humanismo desde la justicia social, lucha contra el drama de la despoblación y la pérdida de la cultura rural. Un eco que resuena nítido en las mentes de siglo XXI.

“Se considera el primer texto divulgativo sobre ecología que hubo en nuestro país y habla de temas muy de hoy como la España vacía. En el 75, las teorías científicas sobre el deterioro del medio nadie las conocía pero él vio el peligro. Estaba convencido de que el progreso a cualquier precio nos pasaría factura (…) Él siempre decía que la naturaleza le había proporcionado las mejores horas de su vida y fue su padre quién le enseñó a disfrutarla”, explica a RTVE.es Elisa Delibes de Castro, una de las hijas del autor vallisoletano y presidenta de la Fundación Miguel Delibes.

Tal era su empeño, que a sus periódicas reuniones en la RAE acudía siempre con interminables listas de nombres de plantas o de pájaros para que se incorporaran al diccionario. Siempre se quejó de que no le hicieron mucho caso.

El diario El País calificó las palabras de Delibes como el “discurso más bello jamás pronunciado” y ha sido reeditado en decenas ocasiones, pero la gestación de lo que el novelista llamaba jocoso “mi tesis” no fue fácil.

El escritor, que era extremadamente meticuloso, pidió ayuda a su hijo mayor, Miguel Delibes de Castro, biólogo de profesión, al ser una materia que no controlaba y a la quería dotar de apoyo científico.

Delibes ingresó en la RAE en 1973 pero no presentó sus cuarenta y pico cuartillas hasta 1975, en mitad de esta horquilla temporal perdió a su esposa Ángeles de Castro a la que veneraba y definía como “mi equilibrio” o “mi mejor mitad”.

“Cuando murió mi madre cayó en depresión. Estaba desolado, no tenía ganas de vivir y no quería saber nada del discurso pero luego pensó en la enorme ilusión que le hacía a ella que entrara en la Academia y lo escribió como un homenaje”, cuenta Elisa Delibes a la que planteamos la pregunta inevitable: ¿Cómo cree que se habría tomado su padre la pandemia que nos asola?

“Ufff, esto de verdad le habría deprimido muchísimo porque era muy pesimista y decía que se podía confiar en muy pocas cosas, aunque no sea así, seguro que lo hubiera relacionado con el deterioro de la naturaleza”.

Un escritor poliédrico

El manuscrito del discurso es una de las joyas donadas por la Fundación Miguel Delibes a la Biblioteca Nacional, que acoge a partir de este jueves la gran exposición que conmemora el centenario del nacimiento del escritor.

Un recorrido cronológico que se asoma al maestro de las letras y sus múltiples reconocimientos (Premio Nadal, Princesa de Asturias…) pero también al periodista-por su habilidad con el dibujo debutó como caricaturista en El norte de Castilla, periódico del que llegó a ser director bajo el auspicio de su íntimo amigo Paco Umbral- catedrático de Derecho Mercantil (dio clases hasta su jubilación), cazador, viajero, padre de siete hijos, trabajador incansable.

Un acercamiento al proceso creativo “minucioso y artesanal” representado por su escritorio vallisoletano, que ha sido trasladado expresamente desde su casa familiar a la biblioteca y decenas de objetos como la vieja máquina de escribir regalo de Ángeles o los libros que le regalaba para encauzarle como escritor y lector.

Mesa donde escribía Delibes con el retrato de su mujer 'Señora de rojo sobre fondo gris' Fundación Miguel Delibes

Otro de los apartados de la exposición está consagrado a las afortunadas adaptaciones de sus novelas: desde la versión teatral de Cinco horas con Mario, una de las obras más representadas en español, hasta la película Los santos inocentes dirigida por Mario Camus por la que Alfredo Landa y Paco Rabal ganaron ex aequo en 1984 la Palma de Oro en Cannes a mejor interpretación.

Un metahomenaje y un descubrimiento porque Delibes era un gran cinéfilo: François Truffaut y Federico Fellini se encontraban entre sus directores de referencia.

“Iba muchísimo al cine y ya al final de su vida cuando apenas oía iba a la sala privada de un amigo. Fue el encargado de adaptar los diálogos en castellano de Doctor Zhivago y en la exposición se muestra el contrato con la Metro Goldwyn Meyer”, señala Jesús Marchamalo, comisario de la muestra.

El sentido del humor en su obra

En esta revisión del poliédrico Delibes brilla el humor sutil en todas sus novelas, algunas con una comicidad más evidente como Diario de un jubilado (1958) o El príncipe destronado (1973) donde dibuja la ternura de la infancia, otro de sus temas recurrentes. Dos libros que su hija recomienda para iniciarse en Delibes en estos tiempos convulsos.

“Hay hasta una tesis de una autora italiana sobre el sentido del humor en sus obras. Tenía como cierto humor negro y todos sus hijos creo que lo hemos heredado. A veces en la familia nos saltaba la ironía todos a un tiempo y no parábamos de reir”, rememora.

La máquina de escribir de Delibes Fundación Miguel Delibes

Y retorna el Delibes tierno bajo el aparente hieratismo castellano. En el célebre discurso activista de la RAE escribió un sentido agradecimiento a su esposa fallecida: [He necesitado perderla para advertir que ella significaba para mí mucho más que eso: ella fue también, con nuestros hijos, el eje de mi vida y el estímulo de mi obra pero, sobre todas las demás cosas, el punto de referencia de mis pensamientos y actividades], que no pudo leer por temor a emocionarse.

El discurso de Delibes fue respondido, como es tradición, por otro académico. En este caso fue Julián Marías quien asumió esa responsabilidad. Marías buen amigo y paisano, conocía ese homenaje a Ángeles de Castro que había quedado oculto. Él sí hizo mención en la respuesta, acuñando la maravillosa oración descriptiva referida a su carácter: una mujer cuya alegría “aligeraba la pesadumbre de vivir”.

Años después, Delibes recuperó como un guiño a Marías esa expresión dedicada a su esposa en su obra Señora de rojo sobre fondo gris, donde narra el vacío que le supuso su muerte. El nombre de la novela está tomado de un retrato de Ángeles firmado por Eduardo García Benito que cuelga tras el escritorio del escritor en su casa de Valladolid.

El año Delibes lastrado por el coronavirus

La pandemia no ha conseguido empañar el año Delibes aunque ha puesto piedras en el camino. Aplazó la inauguración de marzo a este septiembre de la exposición organizada por la BNE junto a Acción Cultural Española (AC/E) y la Fundación Delibes con colaboración de la Junta de Castilla y León, la Diputación y el Ayuntamiento de Valladolid.

En noviembre se trasladará de la Biblioteca Nacional a la capital pucelana y también contará con su trasunto virtual en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, además, Cinco horas con Mario se convertirá en Ópera en el Instituto Cervantes, entre otros homenajes al autor.

Original manuscrito de 'Los santos inocentes' Fundación Miguel Delibes

La obra de Delibes ha envejecido con excelencia y sigue irradiando admiración entre los lectores de varias generaciones, prueba de ello es que continúan a buen ritmo las traducciones y las reediciones de sus novelas.

Escritos que capturan con melancolía los parajes abandonados de Castilla con un lenguaje de una limpieza impecable, que se enfoca en los más desfavorecidos como reflejan sus personajes más recordados (Pedro, El Nini, Eloy, Desi, Daniel El Mochuelo, Azarías, Quico, Cayo...) “La Tierra se muere”, afirmó Delibes rotundo en 2007.

“Estamos en un momento que nos interesa solo lo último que acaba de llegar y tiene mérito porque no hay día que no nos llamen de un colegio para dar una charla. Está más vivo que cuando se murió. Fue un hombre muy honesto y eso yo creo que se valora mucho hoy en día”, apunta la presidenta de la Fundación.