Enlaces accesibilidad
Coronavirus | La Rioja

La colaboración de equipos multidisciplinarios ofrece una mejor atención a los pacientes

Por
El Hospital San Pedro de Logroño estrena el Área Polivalente de Críticos

"Lo que hemos aprendido de la pandemia es que hay que romper las estructuras antiguas y trabajar de forma multidisciplinar con la colaboración de diferentes especialistas con el paciente en el centro", así define Alberto Lafuente, director del Área de Salud de La Rioja el paso dado en el hospital San Pedro.

Esta nueva área, que dispone de 15 camas en habitaciones con avanzados sistemas de monitorización hemodinámica y tratamiento, facilita el seguimiento asistencial de enfermos posquirúrgicos y aquellos que están en una situación intermedia entre la UCI y planta.

Bien preparados ante un nuevo brote

Se ha demostrado la eficacia de la colaboración de especialistas que no suelen tratan pacientes críticos ni agudos, pero que, en esta situación han formado parte de unidades colaborativas. "Nos hemos tenido que adaptar en dos meses e innovar", insiste Alberto Lafuente.

Intensivistas, anestesistas, neumólogos, cardiólogos, endocrinos y otras especialistas participan en esta unidad polivalente, que, en el caso de que se produzca un nuevo repunte de la Covid-19, ya estará preparada para atender a pacientes críticos y unirse a las actuales 17 camas de la UCI.

El trabajo de enfermería ha sido muy duro física y emocionalmente

El personal sanitario del hospital San Pedro ha vivido semanas muy duras, con muchísimo trabajo y un gran desgaste físico y emocional, pero aseguran que si hubiera un brote está mejor preparado y con más conocimientos. Pilar Espinosa, supervisora de la UMI del hospital San Pedro de Logroño, destaca que "el papel de enfermería ha sido fundamental y en equipo con profesionales de todos los ámbitos. Compañeros que estaban en centros de salud o en consultas han vuelto a la UMI para aportar su experiencia con pacientes en estado crítico".

Una vez superadas las peores semanas de la pandemia en marzo y abril recuerdan haber permanecido entre 3 y 4 horas con los EPIS puestos en la UCI durante el ingreso de enfermos muy graves: "salían agotadas, con la cara marcada por la EPI, pero había que hacerlo para sacar adelante al paciente. Y emocionalmente también ha sido muy duro al ver a personas jóvenes y a otras aisladas luchando por vivir".