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Premios Goya

Los Goya de la modestia: de los nervios "primerizos" de Almodóvar a los errores "de principiante" de Banderas

  • Ningún nominado se veía llevándose un 'cabezón' a casa porque este año, decían, estaba todo "muy reñido"
  • El estado de nervios ha sido compartido por muchos de los premiados, incluso los más veteranos | Especial Premios Goya 2020

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Antonio Banderas tras recibir el Goya al mejor actor protagonista por su papel en 'Dolor y gloria' de Pedro Almodóvar.
Antonio Banderas tras recibir el Goya al mejor actor protagonista por su papel en 'Dolor y gloria' de Pedro Almodóvar.

Momentos antes de que arrancara la 34 edición de los Premios Goya, ningún nominado se veía llevándose 'cabezones' a casa. Y no era falsa modestia, recalcaba el actor Asier Etxeandía, sino que verdaderamente la cosa estaba "muy reñida”. Incluso Pedro Almodóvar -el glorificado de la noche- se resistía a imaginarse como mejor director, aunque le bastó recoger la primera estatuilla para ganar confianza y asegurar que la noche “pintaba bien”.

El balance: siete premios para la obra más personal del cineasta manchego, quien ha subido este sábado al escenario del Martín Carpena con “los mismos nervios que la primera vez”, que precisamente fue con Mujeres al borde de un ataque de nervios, confesaba a RTVE.es en el ‘backstage’, nada más bajar del escenario con su Goya al mejor guion original.

Después, cuando la “lluvia de premios” sobre Dolor y Gloria era casi tan fuerte como la que ha caído sobre Málaga durante todo el día, la emoción ha sustituido a la inquietud.

"Como he pasado por muchas alfombras rojas, pensaba que no me iba a emocionar de nuevo con ‘Dolor y Gloria’, pero cuando estaba sentado ahí, ha sido una emoción fortísima. Es una película especial dentro de mi trayectoria que ha terminado de un modo glorioso", ha confesado Almodóvar, que admite haber estado “a punto” de llorar “un montón de veces”.

En parte, por tratarse de una película que refleja su intimidad mucho más que la mayoría, pero también por haberla compartido con actores que significan tanto para él en lo personal y lo profesional, como Penélope Cruz, Julieta Serrano y Antonio Banderas, cuyo premio, ha dicho, “necesitaba” más que el suyo propio.

Los Goya glorifican a Pedro Almodóvar y 'Dolor y gloria'

El discurso que Banderas nunca leyó

Con todos ellos ha compartido Almodóvar esos nervios de “primerizo” que, a priori, no parecerían atribuibles a un director con una trayectoria tan soberbia dentro del cine español y con un historial tan amplio de galardones.

Tampoco habría sido fácil intuir que Banderas cometería “tres errores de principiante” al recoger su premio: el primero, no haberle agradecido el galardón a la Academia de Cine; el segundo no haber nombrado a Penélope –a quien adora-; y el tercero, no haber dedicado el premio a Málaga, algo, ha dicho, “imperdonable”.

El actor, que en ‘Dolor y gloria’ interpreta a Salvador Mallo, 'alter ego' del director del filme, también ha contado a los periodistas una anécdota que tiene más que ver con un despiste que con un error. Se dejó las gafas en el bolso de su pareja y no ha podido leer el discurso que llevaba escrito y guardado en el bolsillo.

Banderas se ha justificado diciendo que, una vez en el escenario, se negaba a bajar las escaleras y volver a subir y, acto seguido, ha sacado el papel de la chaqueta y ha desvelado únicamente el inicio de su escrito: "A las ocho en punto de la mañana, los rayos y truenos nos dan una tregua", rezaba ese texto redactado a ordenador y leído en uno de los corros de periodistas como si fuera una redacción escolar, un gesto que vuelve a demostrar la sencillez que define a un actor que ha pisado ya muchas alfombras.

Julieta Serrano, agradecida por un papel "mágico"

También Penélope Cruz confesaba al comienzo de la cita que había muchos “nervios de Goya” y, entre tímidas risas, aseguraba que no volvería a repetir aquel famoso “Peeeedrooo”, en caso de resultar premiada como mejor actriz protagonista, puesto que ese grito es “irrepetible”.

No obstante, salvo el Goya de honor a Pepa Flores, recogido por sus hijas como estaba previsto, todo podían ser sorpresas. Y si no, que se lo digan a Julieta Serrano, que negaba a la mayor que se pudiese llevar el Goya a mejor actriz de reparto y que ha terminado acunando el cabezón en el 'photocall'.

Esta 'chica Almodóvar' de 87 años, con la que Penélope Cruz comparte papel en diferente franja de edad dentro de la misma cinta, prometió a RTVE.es que, en caso de victoria, lo celebraría “a lo grande” y que se tomaría “una copa” tras recoger el galardón.

“Así lo haré”, confirmaba Serrano momentos después de ver superadas sus expectativas: “Eran tan buenas mis compañeras, que no lo esperaba”, ha añadido la intérprete, que no trabajaba con el cineasta desde hacía 27 años, cuando grabaron Átame, y que está muy unida sentimentalmente a él.

Le agradece haberle dado ese papel tan “pequeñito y mágico” dentro de la cinta más laureada de la noche y que ya partía como una de las favoritas.

Las predicciones sobre Dolor y Gloria se volvieron ciertas, en detrimento de las otras dos que sonaban como posibles ganadoras, Mientras dure la guerra (de Amenábar), que se ha ido con 5 Goyas, y La trinchera infinita (de Aitor Arregi, Jon Garaño, Jose Mari Goenaga), que ha cosechado solo dos estatuillas, pese a que muchos de los asistentes la mencionaban al inicio como una de sus películas preferidas de esta edición.

De Película - Premios Goya - Julieta Serrano: "Le admiro mucho como persona y como actor" - Escuchar ahora

La emoción de otros dos malagueños: Belén Cuesta y Antonio de la Torre

La batalla entre “Antonios malagueños” –Banderas y De la Torre- la ha ganado el más internacional, pero no por eso los compañeros de profesión han dejado de valorar el trabajo del actor que más veces ha sido nominado a los Goya, esta vez por meterse en la piel del “topo” de la La trinchera infinita.

“Mis padres ya no viven, pero estarían muy orgullosos de verme aquí, en Málaga, como actor reconocido”, decía De la Torre antes del comienzo de la gala, cuando ya preveía que esta vez no le tocaba llevarse un premio a casa.

Quien sí se lo ha llevado por esa misma historia ambientada en la Guerra Civil es Belén Cuesta, que además de recoger su primer Goya confirma su valía como actriz dramática y lo hace también “en casa”, en su Málaga natal.

“Estoy muy emocionada. Qué ganas de celebrarlo con todos y qué ganas de brindar con la gente. ¡Qué barbaridad!”, decía la mejor actriz de estos premios del cine español, minutos después de recoger su premio y haciendo un esfuerzo para contener las lágrimas.

Estatuillas que pudieron ser clonadas y estatuillas que florecen

La misma incredulidad es la que han expresado otros muchos de los premiados, desde Belén Funes –premio a mejor director novel-, que asegura que "no se lo habría imaginado nunca", hasta Benedicta Sánchez, que ha aprendido lo que se siente al recoger el Goya a mejor actriz revelación a sus 84 años.

A esta principiante con edad de veterana que ha debutado en ‘O que arde’ (Oliver Laxe) le gustaría haber podido dividir el premio “porque no le gusta competir”. De momento, esa acción no es posible, pero lo que sí se ha hecho en alguna ocasión, según han revelado los tres directores de La trinchera infinita, es clonar una estatuilla.

“En Handia (2017) éramos cuatro guionistas. Nos dieron un cabezón, pero permitieron como premiado sacar copias para que cada uno tuviese una. Si pasa hoy, haremos lo mismo”, decían antes de conocerse el veredicto Arregui, Garaño y Goenaga, que en esta ocasión no tendrán que pedir copia.

Lo que sí podrán hacer –y esta idea es válida para cualquiera que tenga un Goya en su haber- es seguir los pasos de Ara Malikian y Nata Moreno, reconocidos con el premio al mejor documental por Una vida entre las cuerdas.

“Tenemos por costumbre colocar los premios en la terraza, para que les llueva y florezcan muchos más”, han contado la cineasta y el músico, felices, como el resto de premiados, de llevarse a casa al “señor Francisco”.