La nueva directora del FMI alerta del frenazo de la economía global por el impacto de la guerra comercial
- Kristalina Georgieva asegura que podría costar el 0,8 % del PIB mundial en 2020 y perjudicar a toda una generación
- Señala que la economía global se encuentra en "una desaceleración sincronizada" que afectará al 90 % de los países
La nueva directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha alertado este martes en su primer discurso de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China no solo "está pasando factura" ya a la economía mundial, sino que ha frenado casi por completo el crecimiento global y amenaza con afectar a toda una generación, en el marco de una "desaceleración sincronizada" que acabará por impactar en el 90 % de los países.
Georgieva, que sucede en el cargo a Christine Lagarde -nominada para ser la próxima presidenta del Banco Central Europeo-, se ha presentado en sociedad a una semana de la asamblea anual del FMI y el FMIBanco Mundial pintando un sombrío panorama de la situación económica, ante el que ha hecho un llamamiento para ofrecer respuestas coordinadas que eviten una crisis de mayor gravedad: "Queremos dejar lo más claro posible que todo el mundo pierde en una guerra comercial, por lo tanto, todo el mundo ganaría en una paz comercial".
"En el pasado hemos hablado de los peligros de las disputas comerciales. Ahora, vemos que en realidad están pasando factura", ha asegurado la economista búlgara, que ha ratificado que el crecimiento del comercio mundial "se ha detenido casi por completo".
"En parte debido a las tensiones comerciales, la actividad manufacturera mundial y la inversión se han debilitado sustancialmente. Existe un grave riesgo de que los servicios y el consumo pronto puedan ser afectados", ha añadido.
Un coste del 0,8 % del PIB global en 2020
“Debido a nuestras economías interconectadas, muchos más países pronto sentirán el impacto“
Georgieva ha subrayado, además, que las disputas comerciales no se circunscriben a Estados Unidos y China, puesto que "ahora se extienden entre múltiples países y en otros temas críticos". Y ha advertido: "Debido a nuestras economías interconectadas, muchos más países pronto sentirán el impacto".
En este sentido, ha argumentado que las consecuencias de esas tensiones comerciales "podrían conducir a cambios que duran una generación", provocando cadenas de suministro rotas o sectores comerciales aislados.