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Pink Riders: Liberación sobre ruedas

  • Un grupo de 700 mujeres motoristas se han agrupado en Pakistán y la cifra crece
  • Su objetivo: no depender de los hombres de su familia para desplazarse
  • En Pakistán el transporte público es muy caro y además inseguro

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Las Pink Riders, un grupo de mujeres moteras que quieren ser parte del cambio en Pakistán

Nadie sabe por qué, pero en Pakistán las mujeres motoristas están mal vistas. Son sesgos de una sociedad machista a la que no le interesa que el 52 % de su población, -es decir más de 100 millones de mujeres-, sean independientes y puedan moverse a su libre albedrío, sin depender de la ayuda masculina.

Pero hay mujeres que han puesto el pie en pared y que no están dispuestas a acatar una tradición obsoleta y sinsentido. La última escenificación fue hace unos días. “Las mujeres viajan en motos y motocicletas por todo el mundo, ¿Por qué debería haber un problema aquí? Lo dice Payam-i-Khurran, fundador de Pink Riders. Y lo sostienen ellas, vestidas con cazadoras rosas, alejadas del negro que las invisibiliza y dispuestas a dar la cara.

Hay además, razones económicas: en Pakistán el transporte público es muy caro y, por si fuera poco, es inseguro. Poseer un vehículo propio aligera el gasto doméstico y empodera a las mujeres que conducen. Es una liberación sobre ruedas. Hay mujeres como Zenith Irfan que desafiado a la parte más conservadora de la sociedad pakistaní recorriendo el mundo en motocicleta. Era el sueño de su padre y al fallecer, Zenith decidió cumplirlo en su nombre. Con 23 años ha puesto ante el espejo a la mentalidad patriarcal de su país. Sin embargo no le han faltado las críticas. “Algunos de ellos me decían que no debía ir en moto porque deshonraba lo que representa la mujer musulmana”.

En el vecino Irán la situación es parecida. Las mujeres deben mantener la compostura e ir en moto se considera una falta de respeto. Ha habido, incluso, detenciones. Pero los cambios se van imponiendo poco a poco y desde hace unos meses, las iraníes pueden disputar competiciones de motocross, una actividad deportiva reservada a los hombres.

La revolución de las mujeres iraníes es silenciosa, pero puede que acabe pisando los talones a las reglas de la revolución islámica. Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco imposible. Seguramente es cuestión de tiempo.