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El reloj del fin del mundo se mantiene a dos minutos del apocalipsis

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Armas nucleares, cambio climático y desinformación han puesto al reloj del fin del mundo al borde de su hora fatídica.
Armas nucleares, cambio climático y desinformación han puesto al reloj del fin del mundo al borde de su hora fatídica.

El ‘Reloj del Juicio Final’, una iniciativa promovida por el Boletín de Científicos Atómicos como metáfora de cuánto queda para que la humanidad destruya el planeta, está a dos minutos antes de la medianoche (que representa el apocalipsis) debido que las amenazas simultáneas de las armas nucleares y el cambio climático se añaden un uso creciente de la desinformación o las noticias falsas (fake news) para socavar la democracia en algunos países.

De esta forma, el reloj se mantiene en el mismo punto que el año pasado, ante la posibilidad de una guerra nuclear y el carácter imprevisible del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que en 1953, en plena Guerra Fría cuando Estados Unidos y la URSS estaban probando bombas de hidrógeno. Esos tres momentos son los de mayor riesgo de destrucción del planeta.

El 'Reloj del Juicio Final' es una iniciativa creada en 1947. Su tiempo ha cambiado 20 veces desde entonces, desde los dos minutos para la medianoche de 1953, 2018 y 2019, a los 17 minutos de 1991.

Periodo "nuevo anormal"

“Hemos entrado en un periodo que llamamos ‘nuevo anormal’. Este ‘nuevo anormal’ que el mundo ahora habita es insostenible e inquietante. Parece que estamos normalizando un mundo muy peligroso”, afirmó la presidenta del Boletín de Científicos Atómicos, Rachel Bronson.

La declaración del Boletín de Científicos Atómicos, firmada por 19 intelectuales de campos de la ciencia, el medio ambiente, los asuntos internacionales y la seguridad, entre ellos quince Premios Nobel, fue hecha pública este jueves e indica que el planeta está “más cerca que nunca” del apocalipsis al situar el ‘Reloj del Juicio Final’ a dos minutos de la medianoche. “Aunque no ha cambiado desde 2018, esta configuración debe tomarse no como un signo de estabilidad, sino como una advertencia severa para los líderes y los ciudadanos de todo el mundo”, apunta.

El texto indica que la humanidad se encuentra en “un estado tan preocupante como los momentos más peligrosos de la Guerra Fría, un estado que presenta un panorama impredecible y cambiante de disputas a fuego lento que multipican las posibildades de que estalle un conflicto militar importante”.

Amenaza nuclear

La declaración indica que Estados Unidos abandonó el año pasado el acuerdo nuclear con Irán y anunció que se retiraría del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, lo que suponen “pasos graves hacia un desmantelamiento completo del proceso de control global de armas”.

Además, apunta que “el dilema nuclear de Corea del Norte sigue sin resolverse” pese a que este país asiático y Estados Unidos se alejaron de la retórica belicosa en 2017.

“Mientras tanto, las naciones nucleares del mundo procedieron con programas de ‘modernización nuclear’ que son casi indistinguibles de una carrera armamentística mundial, y las doctrinas militares de Rusia y Estados Unidos han erosionado cada vez más el tabú de larga duración contra el uso de armas nucleares”, apunta.

Cambio climático

En cuanto a la otra gran amenaza para la humanidad, la del cambio climático, la declaración subraya que las emisiones globales de dióxido de carbono, que parecían estabilizarse a comienzos de esta década, volvieron a aumentar en 2017 y 2018.

“Para detener los peores efectos del cambio climático, los países del mundo deben reducir las emisiones netas de dióxido de carbono en todo el mundo a cero mucho antes de fin de siglo”, añade.

El Boletín indica al respecto que “la comunidad mundial fracasó estrepitosamente el año pasado”, mientras que el Acuerdo de París “se ha visto cada vez más asediado” porque Estados Unidos anunció que se retirará de ese pacto y porque en la Cumbre del Clima celebrada el pasado mes de diciembre en Katowice (Polonia) Estados Unidos se alió con Rusia, Arabia Saudí y Kuwait (los principales países productores de petróleo) para “socavar” un informe de expertos sobre los impactos del cambio climático.

Desinformación y 'fake news'

A las amenazas nucleares y climáticas se añade que el año pasado aumentó la desinformación, con líderes nacionalistas que “mintieron sin vergüenza, insistiendo en que sus mentiras eran verdad y las verdaderas, ‘noticias falsas’”.

“Estos intentos intencionados de distorsionar la realidad exageran las divisiones sociales, socavan la confianza en la ciencia y disminuyen la confianza en las elecciones e instituciones democráticas. Debido a que estas distorsiones atacan el discurso racional requerido para resolver los complejos problemas que enfrenta la humanidad, la guerra de información cibernética agrava otros peligros globales importantes, incluidos los que plantean las armas nucleares y el cambio climático, ya que en general socava la civilización”, apostilla la declaración.