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Exploradores de la estratosfera

  • El planeador Airbus Perlan II ha establecido el récord de altitud de vuelo sin motor en 23.200 metros
  • Además de otros fines científicos, este proyecto allanará el camino para la navegación aérea comercial a mayor altitud

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Exploradores de la estratosfera

76.124 pies, o lo que es lo mismo, 23.200 metros. Ese es el récord de altitud en vuelo sin motor que ha alcanzado el prototipo Perlan II, un planeador diseñado por Airbus que está explorando los límites de la ingeniería aeronáutica en la estratosfera.

Su objetivo es alcanzar una altitud mayor: aproximadamente 96.000 pies (29.260 metros, casi el triple que la altitud de crucero de un avión comercial), que sería el techo definitivo de este modelo, determinado por la velocidad del sonido, ya que su estructura no soportaría sobrepasarlo.

Las ondas de montaña, como las estratosféricas, cuando rompen crean una gran turbulencia, muy peligrosa para el avión de pasajeros de transporte.

Para ascender a esta altitud, la aeronave emplea dos fenómenos atmosféricos. El primero de ellos es la onda de montaña, que se forma como consecuencia del aire que incide sobre las laderas de los sistemas montañosos. Esta corriente adopta un comportamiento ondulatorio, en forma de onda u ola. Aprovechando su fuerza ascendente, el planeador es capaz de superar la tropopausa (el espacio que divide la troposfera de la estratosfera).

Una vez en la estratosfera, el avión busca las ondas estratosféricas, que no son otra cosa que las ondas de montaña que han sobrepasado la tropopausa y se propagan por la estratosfera. Estas últimas son las que le permiten alcanzar ese techo cercano a los 30.000 metros.

Condiciones óptimas en la Patagonia

Las condiciones que han hecho posible este experimento de aviación se dan en muy pocos lugares del mundo. El extremo sur del continente americano es uno de ellos.

“En el caso de la Patagonia, el aire viene del Pacífico, de oeste a este, choca con los Andes, que son perpendiculares a esta corriente, y crea el efecto de onda de montaña”, explica Miguel Ángel Iturmendi, piloto de pruebas español que trabaja en el proyecto Perlan II.

“Se trata de un sitio ideal porque existe el ‘chorro polar’, que es circular y da vueltas por la Antártida. Esta gran corriente de aire pasa sobre la parte sur de Argentina y Chile, tocando por encima de El Calafate, donde estamos”, prosigue, “en la troposfera, las olas de montaña se juntan con estos vientos de gran altitud y se propagan hacia las zonas altas de la estratosfera”.

“En la Patagonia las ondas de montaña son muy fuertes, y las ondas estratosféricas también lo son debido a los vientos antárticos de gran potencia”, resume.

Objetivo científico múltiple

Más allá de establecer récords de altitud, el prototipo Perlan II tiene un objetivo científico múltiple. El más importante es explorar los límites del diseño aeronáutico en la estratosfera. Pero también avanzar en la detección de ondas de montaña y estratosféricas, investigar el impacto de la radiación en personas que navegan por la estratosfera, y estudiar el clima a nivel global.

La investigación aeronáutica a nivel estratosférico permitirá abrir el camino de la navegación aérea comercial a una mayor altitud. “Airbus Perlan II es un proyecto que desde el punto de vista aeronáutico es muy interesante”, opina Iturmendi, “en general, un avión cuanto más alto va, menos combustible gasta. Y cuanto menos combustible gasta, menos emisiones emite. Si puedes evitar llevar mucho combustible, también bajas el peso, y eso se puede transformar en llevar más pasajeros, más carga”.

“El futuro de la aviación es subir más alto, siempre.

El futuro de la aviación es subir más alto, siempre”, determina el piloto. “Airbus está muy interesado en investigar cómo se puede mejorar la aerodinámica y la eficacia de un avión que pueda volar a gran altitud pero sin ir a gran velocidad”.

Detección de ondas de montaña y estratosféricas

Hallar un modelo que posibilite la detección de ondas de montaña y estratosféricas es también muy importante porque, como sigue explicando Miguel Ángel Iturmendi, un avión convencional de pasajeros tiene que evitar estas olas a toda costa .

“Las ondas de montaña, como las ondas estratosféricas, son como las olas del mar. Empiezan, suben, cuando bajan rompen, y cuando rompen crean una gran turbulencia. Esta turbulencia es muy peligrosa para el avión de pasajeros de transporte”, apunta.

“También quieres evitar la ola porque un avión de pasajeros si entra dentro de una de ellas empezaría a ascender, y podría llegar a subir descontroladamente”.

Radiación solar e investigación climática

Otro aspecto que está investigando el proyecto desarrollado por Airbus es la radiación del Sol, y cómo esta afecta en la estratosfera. “Si vamos a volar a gran altitud en el futuro, necesitamos saber cuánta es la radiación que recogería un piloto, y un pasajero”, dice Iturmendi al respecto, “porque esto es acumulativo, y si vas a hacer varios viajes, como pasajero o como piloto, te puede afectar a la salud”.

Finalmente, el Perlan II no es ajeno al cambio climático y al deterioro de la capa de ozono. En cada vuelo, el prototipo recoge datos muy valiosos que comparte con investigadores de todo el mundo, y que ayudan a mejorar los modelos actuales de estudio del cambio climático. Además, almacena muestras que permiten evaluar la evolución y el grado de deterioro de la capa de ozono.