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'El viaje': los enemigos íntimos del proceso de paz en Irlanda del Norte

  • Se estrena la película que ficciona el acercamiento entre Martin McGuinnes e Ian Paisley
  • Un repaso a los traumas y perdones entre irlandeses y unionistas
  • RTVE.es entrevista a los actores Colm Meaney y Timothy Spall

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Colm Meaney y Timothy Spall en 'El viaje'. noticias

El proceso de Paz de Irlanda del Norte culminado en 2006 dejó un misterio: el inconcebible acercamiento entre dos enemigos antagónicos. El líder del Sinn Féin, Martin McGuinnes, y el líder del Partido Unionista Democrático (DUP), Ian Paisley congelaron su histórico odio durante las negociaciones escocesas que culminaron en el pacto de St. Andrews. Y más aún: llegaron a cierta amistad durante el gobierno que formaron el coalición.

El viaje, dirigida por Nick Hamm, ficciona esa relación comprimiéndola en un trayecto en coche que los dos líderes comparten hacia el aeropuerto de Edimburgo. Una trama inventada creada con la intención de repasar la historia y solución de uno de los conflictos europeos más sangrientos de la segunda mitad del siglo XX.

Dos grandes actores, el irlandés Colm Meany y el inglés Timothy Spall, dan vida a McGuinness y Paisley. Desde la residencia del embajador irlandesa en Madrid, explican a RTVE.es su participación en el filme. “Lo imposible sucedió. Fueron enemigos mucho tiempo. No podían ni estar en la misma habitación juntos. Y finalmente pudieron acortar esa distancia y acercarse”, explica Meany.

El reverendo Ian Paisley, fallecido en 2014, era carismático, ambicioso e intransigente. Apodado Dr. No, cuando en 1985 Margaret Thatcher auspició un acuerdo anglo-irlandés pronunció una histórica arenga dejando clara su postura: Never, never, never!. Protestante radical, llegó a llamar anticristo al Papa Juan Pablo II en el Parlamento Europeo.

“Cuando me lo ofrecieron estaba aterrorizado. ¿Debería hacerlo? Era un hombre odiado y amado”, explica Spall que, como ya hizo hace tres años con el pintor William Turner en Mr. Turner, compone una magnífica interpretación sobre una personaje histórico. "En realidad, los dos eran tan intransigentes y tan poco dados a conceder nada que se reconocían en el otro. No tenían nada en común en cuestiones políticas y religiosas, pero sí en su absoluta determinación de conseguir lo que creían que era correcto".

Meaney (Café irlandés), sí pudo conocer a su referente (McGuinness falleció en marzo de este año). “Yo no tuve miedo. No sentí que Martin me fuera a disparar si me equivocaba”, asegura Meaney con humor negrísimo: McGuinness fue excomandante del IRA. “Creo que a principio de los 90 comprendió que la lucha no tenía sentido. Incluso antes, durante las huelgas de hambre de los 80, con gente muriendo para no conseguir nada”.

Timothy Spall / Ian Paisley. noticias

El estreno en España coincide con otro momento histórico clave. Tras el Brexit, lo que era un límite sin barreras entre dos países pasará a ser la única frontera terrestre entre el Reino Unido y la Unión Europea, ahondando así en la cicatriz de la isla y afectando directamente a unas 35.000 personas que la atraviesan a diario para trabajar.

En una escena, Tony Blair (el personaje) reconoce que tarde o temprano Irlanda tendrá que ser un solo país. “Personalmente, me gustaría ver una Irlanda unida”, confiesa Meany. “Creo que la frontera como existe no tiene sentido. En unas elecciones irlandesas la mayoría votaría por una Irlanda unida. Pero, por razones históricas, la frontera garantiza mayoría unionista en los seis condados (que forman Irlanda del Norte). Es un problema de muchos años, tenemos que resolverlo y el único modo es una Irlanda unida o una confederación. Es obvio que 100 años de separación no han funcionado”.

Colm Meaney / Martin McGuinnes. noticias

A su lado, Spall disiente sin mojarse. “Soy inglés, y no digo que esté en desacuerdo, pero sí señalo que mayoritariamente estarían en desacuerdo en Irlanda del Norte. Y ese sentimiento no se irá. Cualquier movimiento hacia una Irlanda unida encontrará una resistencia enorme de las facciones unionistas”.

Queda, desde luego, el hecho de que una vez fue posible superar un rencor muy profundo. “Suena a cliché -apostilla Spall-, pero si ellos lo lograron, cualquiera puede lograrlo”.

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