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Elecciones en Reino Unido 2017

¿Puede Jeremy Corbyn ganar las elecciones en el Reino Unido?

  • El líder laborista más a la izquierda en décadas desafía todas las expectativas
  • Su 'Everest' para llegar al 10 de Downing Street es el sistema electoral británico

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Jeremy Corbyn multiplica sus mítines en los ultimos dias de la campaña electoral.
Jeremy Corbyn multiplica sus mítines en los ultimos dias de la campaña electoral.

El 9 de junio un Ferrari nuevecito podría circular por las calles de Norwich, al este de Inglaterra. O un Lamborghini, o quizá un más británico Bentley si ese es el capricho del joven anónimo de 24 años que entró en una casa de apuestas de la localidad para jugarse 6.000 libras a que Jeremy Corbyn. Debía pensar que iba a ser su día de suerte, porque se dejó 1.000 más apostando por que el Partido Laborista logrará la mayoría absoluta y otras 3.000 por que será el partido más votado.

El triplete le reportaría 182.000 libras (unos 210.000 euros), que da para un Ferrari de los baratos o la mitad de una casita en Norwich (en Londres, la entrada de un apartamento). El joven hizo su apuesta a mediados de mayo, cuando la encuesta más favorable dejaba al Labour hundido, 14 puntos por debajo del Partido Conservador. Hoy la ventaja media es de sólo ocho puntos y algunos sondeos rozan el empate técnico.

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Desde esa apuesta, Jeremy Corbyn apenas ha cambiado; es más, apenas ha cambiado en más de 30 años. En su interior sigue siendo el diputado rebelde que ha ignorado la disciplina de voto más de 600 veces. Votó contra sus líderes Tony Blair y Gordon Brown por la guerra de Irak, la renovación del arsenal nuclear, las matrículas universitarias, el endurecimiento de las leyes antiterroristas, los recortes en ayudas sociales o la introducción del DNI en el Reino Unido.

Pero para su primera campaña como líder ha guardado en un cajón sus ideas más radicales a ojos de los británicos. En su corazón, Corbyn sueña con una república y desarmaría las cabezas nucleares británicas, pero no encontramos nada de eso en su programa de gobierno; sí ideas populares en los sondeos como la renacionalización del ferrocarril o subir impuestos a los ricos para financiar la sanidad y la educación públicas.

La primera ministra británica Theresa May adelantó las elecciones para lograr más fuerza con la que negociar el brexit y el brexit ha dominado buena parte de la campaña electoral que entra ya en su última etapa. Los británicos votan el próximo jueves y, si se cumple el calendario previsto, once días después, el 19 de junio, Londres y Bruselas se sentarán frente a frente y empezarán a negociar.

Una campaña que supera las expectativas

"Al inicio de la campaña los votantes laboristas de toda la vida pensaban que el partido estaba demasiado a la izquierda, que era extremista", explica a RTVE el profesor de la universidad de Strathclyde John Curtice, uno de los mayores expertos en encuestas del Reino Unido. "Después han leído el programa y han pensado: ‘Pues tal vez vote Labour’. Y, además, en la campaña Corbyn ha rendido razonablemente bien, no ha sido brillante pero tampoco un desastre. Cuando han visto un programa no tan malo como pensaban y un líder un poco mejor de lo que creían, los votantes laboristas han vuelto al redil”, añade.

"La campaña de Corbyn ha sido mejor de lo que se esperaba -coincide Patrick Dunleavy, profesor de políticas de la London School of Economics-. Es bueno en las distancias cortas, aunque hay que decir que muchos de los que se le acercan ya le tienen simpatía. Y es capaz de reunir a multitudes, un contraste muy notable con Theresa May, que en esta campaña parece rígida como una tabla, no habla con nadie y visita polígonos industriales solo con periodistas”.

Aunque en realidad, el gran éxito del rebelde Corbyn ha sido convencer no a los de fuera, los votantes, sino a los de dentro, al corazón del partido. Liz McShane, concejala laborista en el barrio londinense de Islington, en el epicentro del territorio Corbyn, no apoyó al ahora líder en la batalla por liderar el partido ni cree en muchas de sus ideas. "Hay líderes que te gustan y otros que no, hay que aguantar", afirma con resignación, pero admite que "es auténtico, honesto y consistente".

Hay que reconocer que está dando la cara, yendo a mítines y a debates televisivos, mientras que May se esconde

Leal al Labour, McShane se ha levantado a las cinco de la mañana para hacer campaña y atiende con cara de cansada: "Hay que reconocer que está dando la cara, yendo a mítines y a debates televisivos, mientras que May se esconde -dice-, y Corbyn tiene éxito en sacar a la calle a los jóvenes, entre ellos tiene una popularidad tremenda". Liz es un ejemplo de la tregua interna en el laborismo tras dos años turbulentos y al borde de la guerra civil desde que Corbyn ganara por sorpresa las elecciones al liderazgo del partido.

Por desgracia para el candidato laborista, la historia reciente del Reino Unido dice que un programa moderado, un candidato popular y auténtico y un partido en tregua no son suficientes para ganar las elecciones. Tony Blair y David Cameron lograron sus mayorías en el mismo sitio, en la Inglaterra profunda, en un centenar de escaños que desde hace décadas bailan de un partido a otro. Quien domina el centro geográfico e ideológico domina el país.

Recta final para los candidatos en las elecciones británicas

La batalla por la Inglaterra profunda

Como nuestro apostador de Norwich, Jeremy Corbyn se la va a jugar: no va a robar los votos que ya existen sino a crear nuevos. Quiere llevar a las urnas a los desafectos, a los que nunca votan porque piensan que nada va a cambiar, a los británicos que no llegan a fin de mes, a los jóvenes que no vivirán tan bien como sus padres. Una apuesta que, asegura el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Kent Matthew Goodwin, le puede salir rana.

"Si tuvieras que apostar sobre quién irá a votar masivamente, ¿por quién apostarías? -se pregunta Goodwin- ¿Los jóvenes de 18 a 24 años, que han ayudado al laborismo a crecer pero que históricamente van menos a votar? ¿O los mayores de 65, que en los últimos años han ido a votar a todas y cada una de las grandes citas con las urnas?".

Por tanto, Corbyn ha desafiado las expectativas y está logrando convencer a jóvenes y desafectos de que le voten. Es un logro que muchos creían imposible. Pero queda lo más difícil, que de verdad vayan a las urnas el jueves. Y aún más, que voten en ese centenar de escaños ingleses.

¿Puede ganar Jeremy Corbyn las elecciones? En el mundo en el que ganó el Brexit y Donald Trump es presidente de los Estados Unidos no se puede descartar nada, pero depende de una apuesta muy, muy arriesgada. Si la gana, quizá veamos llegar al primer ministro Corbyn al 10 de Downing Street al volante de su nuevo Ferrari rojo.