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¿Te gusta viajar y además los animales? Apunta estas 12 propuestas

  • La naturaleza y la fauna son dos de las principales motivaciones viajeras
  • Hay multitud de posibilidades para observar a los animales en su hábitat
  • Polinesia, Siberia, Tasmania, Alaska, Borneo... esta es solo una pequeña lista

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Un grupo de turistas observa una pareja de rinocerontes
Un grupo de turistas observa una pareja de rinocerontes.

En 2015, el turismo mundial registró un récord de 1.184 millones de viajeros internacionales, un 4,4% más que en 2014, según la Organización Mundial del Turismo (OMT). Aunque la mayor parte de los viajeros busca descanso, diversión o cultura; cada año son más los que se desplazan a destinos turísticos sostenibles, es decir, optan por “dar un uso óptimo a los recursos medioambientales y ayudan a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica”.

Aquí se encuadran todos aquellos turistas que tienen en la naturaleza y la fauna su principal motivación viajera. Los interesados en conocer alguna de las especies emblemáticas que habitan la Tierra, muchas de ellas en peligro de extinción, cuentan con interesantes propuestas para observar a los animales en su hábitat. Como, por ejemplo, estas doce.

Ballenas jorobadas (Tonga)

Una hembra de ballena jorobada o yubarta, junto a su cría, en aguas de Tonga.

Una hembra de ballena jorobada o yubarta, junto a su cría, en aguas de Tonga. THINKSTOCK

Comenzamos nuestro recorrido en unas islas tan lejanas como exóticas. Aunque el avistamiento de cetáceos es una actividad turística que se ha extendido por todos los mares (hay países que se han convertido en grandes referencias, como Canadá o Nueva Zelanda), en pocos lugares se puede vivir una experiencia semejante a la que ofrece el pequeño reino polinesio de Tonga. Allí, en Vava´u, es posible bucear junto a ballenas jorobadas sin más indumentaria que aletas, gafas y tubo de respiración.

Entre julio y octubre, estos gigantes acuáticos migran desde las gélidas aguas antárticas para reproducirse. Quienes lo han experimentado, cuentan que nadar junto a las yubartas te hace sentir muy pequeño, y al mismo tiempo produce una sensación de paz indescriptible.

Tiburones blancos (Gansbaai, Sudáfrica)

Los tiburones blancos pueden llegar a pesar una tonelada.

Los tiburones blancos pueden llegar a pesar una tonelada. THINKSTOCK

Si la contemplación de ballenas irradia serenidad; la de tiburones, todo lo contrario. Los amantes del mar y de las sensaciones fuertes pueden bucear en Sudáfrica con una gran variedad de escualos, entre los que destaca el temible tiburón blanco. Son muchas las empresas que ofrecen este servicio, siempre dentro de una jaula de acero.

La pequeña localidad pesquera de Gansbaai, ubicada en la costa atlántica a unos 160 kilómetros de Ciudad del Cabo, es el epicentro mundial de este tipo de buceo. Frente a frente con el gran depredador de los océanos, aunque protegidos por barrotes de varios centímetros de grosor, la adrenalina se dispara hasta niveles cercanos a la sobredosis.

Osos pardos (Alaska, EEUU)

Un oso pardo pescando salmones en Alaska

Un oso pardo pescando salmones en Alaska. Getty Images

Y de depredadores acuáticos, pasamos a depredadores terrestres (lo que no quita que sean excelentes nadadores). El Parque Nacional de Katmai, que ocupa una superficie de aproximadamente 20.000 kilómetros cuadrados, es un lugar ideal para ver osos pardos. Sito en la península de Alaska, frente a la isla Kodiak, fue declarado Monumento Nacional en 1918 y en 1980 adquirió la categoría de parque nacional y reserva, y se trata de una zona volcánica activa donde el Valle de las diez mil fumarolas atestigua la mayor erupción volcánica del siglo XX. El Servicio de Parques Nacionales de EE.UU. ha documentado más de 2.000 osos pardos en el parque y las cataratas del río Brooks son el mejor lugar para su observación ya que se han llegado a ver simultáneamente 25 ejemplares pescando salmón rojo.

El mes de julio es el más propicio para ello, aunque están presentes en la zona desde mediados de la primavera hasta el otoño, y para hacer más accesible esta actividad, al tiempo que se evita que las personas influyan en el comportamiento de los osos, se han instalado plataformas de observación para disfrutar del espectáculo. La población mundial del oso pardo asciende a 200.000 ejemplares y al no tener predadores naturales el hombre representa su única amenaza.

Perros de tiro -Iditarod- (Alaska, EEUU)

Iditarod es la carrera de trineos tirados por perros más dura del mundo.

Iditarod es la carrera de trineos tirados por perros más dura del mundo. THINK STOCK

No abandonamos Alaska porque allí es posible presenciar una competición en la que los animales son los grandes protagonistas. Estamos en los confines del mundo, un espacio de naturaleza superlativa y salvaje. Es el Gran Norte de Jack London, ese territorio mítico de osos, lobos, buscadores de oro, tramperos, auroras boreales... Y, también, de trineos tirados por perros.

Iditarod, que significa "lugar lejano" en la lengua de los nativos ingalik, es la carrera de trineos tirados por perros más dura del mundo. La prueba se celebra a principios de marzo, y recorre aproximadamente 1.000 millas entre Anchorage y Nome. Un espectáculo en el que mushers y cánidos se funden con la belleza de los paisajes nevados de Alaska. Su poder de fascinación le costó la vida a Félix Rodríguez de la Fuente.

Bueyes almizcleros (Isla de Wrangel, Rusia)

Dos bueyes almizcleros machos, enfrentados.

Dos bueyes almizcleros machos, enfrentados. THINKSTOCK

Nos desplazamos a otra de las fronteras del planeta. No es, ni mucho menos, un destino accesible. Sólo los más intrépidos viajeros deciden visitar la isla de Wrangel, un lugar inhóspito y recóndito como pocos, cuya entrada requiere además de varios permisos por parte del Gobierno ruso. Se encuentra en pleno ártico siberiano, entre el mar de Chukchi y el de Siberia Oriental. Pero este territorio, que fue el último refugio de los mamuts antes de su extinción, constituye un auténtico santuario virgen de biodiversidad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Si bien hay otras colonias de animales mucho más importantes en la isla, como las de osos polares o morsas, uno de sus grandes atractivos son los bueyes almizcleros, introducidos en la década de 1970. Estos mamíferos de apariencia primitiva, que a pesar de su nombre y su aspecto están más emparentados con las cabras que con los bovinos, representan a la perfección la lucha por la supervivencia en las condiciones extremas del Ártico.

Bisontes (Polonia)

Bisontes en el Bosque de Bialowieza, Polonia

Bisontes en el Bosque de Bialowieza, Polonia. Getty Images

Nuestro siguiente objetivo sí es un bovino, y hay que viajar a los bosques septentrionales de Europa para acudir a su encuentro. El bisonte es el mamífero europeo de mayor tamaño y se trata de la especie icónica del Bosque de Bialowieza, cuya parte polaca fue inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial en 1979 y años más tarde, en 1992, la Unesco extendió la declaración a la parte bielorrusa. Finalmente, con la extensión de 2014 la superficie protegida aumentó hasta alcanzar aproximadamente los 1.400 kilómetros cuadrados. Además, el Bosque de Bialowieza es Reserva de la Biosfera.

Pero hubo un tiempo en que el bisonte europeo dejó de pastar en Bialowieza pues según los registros en 1919 fue cazado el último ejemplar. Así, entre los años 1920 y 1928 hubo una completa ausencia de esta especie y no fue hasta el 19 de septiembre de 1929 cuando llegó el primer individuo con el que comenzó la repoblación del bosque. A día de hoy, Bialowieza cuenta con una población de unos 800 ejemplares, 500 de los cuales habitan en Polonia por lo que las posibilidades de encontrarse a un ejemplar son mayores que en Bielorrusia, lo que supone la cuarta parte de la población mundial de esta especie.

La mejor época para avistar bisontes es en invierno. Por regla general, los animales permanecen tranquilos ante la presencia humana siempre que las personas no se aproximen más de la cuenta lo que suele provocar que el bisonte huya hasta lo que determina una distancia de seguridad, ya que rara vez se produce un ataque.

Elefantes (Botsuana)

Una manada de elefantes en el Parque Nacional de Chobe, Botsuana.

Una manada de elefantes en el Parque Nacional de Chobe, Botsuana. Getty Images

Después de tanto frío, decidimos emigrar hacia latitudes más cálidas. Volamos a África, un continente que no podía quedar fuera de esta lista. Con un 38% de su superficie protegida como parque nacional o reserva, Botsuana es un paraíso para el turismo de fauna y naturaleza. Alberga el Delta del Okavango, el mayor delta interior del mundo, y la reserva animal del Kalahari Central, la segunda mayor del planeta. Aunque si lo que va buscando el viajero es admirar el mayor mamífero terrestre del mundo en su hábitat natural, el Parque Nacional de Chobe, al norte del país, cumplirá sus expectativas con creces pues cuenta con una población estimada de 120.000 elefantes.

Establecido en 1968, tiene una superficie de unos 11.700 kilómetros cuadrados que abarca llanuras fluviales, pantanos y bosques. El río Chobe es su límite norte y es precisamente la orilla del río el lugar más accesible para admirar a estos enormes paquidermos. Aquí es posible observar manadas que con frecuencia superan el centenar de ejemplares y la mejor época del año son los meses secos del invierno.

El elefante africano puede llegar a pesar 3,5 toneladas y alcanzar los 4 metros de altura pero no es el único animal que se puede observar en Chobe, donde también habitan jirafas, leones, hienas, leopardos, guepardos, el animal terrestre más veloz, y más de 450 especies de aves. Una opción popular es la de tomar un crucero por el río ya que ofrece la oportunidad de ver cocodrilos e hipopótamos.

Manatíes (Florida, EEUU)

Un manatí en aguas de Florida

Un manatí en aguas de Florida. Getty Images

Regresamos a América pero no nos quitamos la ropa de verano. Estamos en las aguas del Golfo de México, donde iremos a la "caza" del manatí. Esta curiosa criatura tiene una apariencia tan peculiar que el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU. dice de ella que tiene un "rostro que solo una madre podría querer". Pero a pesar de su aspecto, o quizás precisamente por ello, tiene un atractivo indudable para el público, quien no puede resistirse a sus encantos. Se trata un mamífero acuático herbívoro que, aunque puede permanecer sumergido un máximo de 20 minutos durante periodos de poca actividad, tiene que salir a la superficie para respirar cada cinco minutos.

Pueden ser observados en el Parque Nacional Everglades, en Florida, inscrito por la Unesco en la Lista de Patrimonio Mundial en 1979 por "la excepcional variedad de sus hábitats acuáticos" que lo ha convertido en santuario de aves y de reptiles, y también de especies amenazadas como el manatí.

El manatí tiene en las colisiones accidentales con barcas su principal causa de muerte debido a su inhabilidad para captar sonidos de baja frecuencia como el de un bote aproximándose. También habitan en los estados de Georgia y Texas, EE.UU., en México, Puerto Rico y en el resto del Caribe. La población en Florida asciende a 1.865 individuos.

Tortugas (Akumal, México)

Una tortuga en aguas del Caribe

Una tortuga en aguas del Caribe. Getty Images

Y ya que estamos en el Caribe, aprovechamos para visitar a otro ilustre habitante de sus profundidades. El arrecife Mesoamericano, que se extiende a lo largo de más de 1.100 kilómetros desde la punta norte de la península de Yucatán en México hasta Honduras pasando por Belice y Guatemala, contiene la mayor barrera de coral del Hemisferio Occidental y es hogar de cientos de especies marinas, lo que le convierte en un destino de clase mundial para los aficionados y amantes del buceo. Además, los manglares de la costa son hábitat para multitud de peces y aves.

La tortuga es una de las muchas especies que pueblan el Caribe y en Akumal, México, se puede nadar con estos animales sin necesidad de equipo especial, tan solo provistos de unas gafas y un tubo de snorkel. De hecho, Akumal significa “tierra de tortugas” en maya, y el nombre no es gratuito ya que se trata de un lugar propicio para observar estos animales.

Casi la totalidad de las especies de tortugas marinas están en peligro ya que son preciadas por su carne, piel y caparazón. Además, frecuentemente quedan atrapadas de manera accidental en redes de pesca.

Diablos de Tasmania (Tasmania, Australia)

El diablo de Tasmania ha sido universalizado por la serie Looney Tunes de Warner Brothers.

El diablo de Tasmania ha sido universalizado por la serie Looney Tunes de Warner Brothers. THINKSTOCK

Damos un nuevo salto de miles de kilómetros y nos plantamos casi en la otra punta del mundo, en Australia. Allí, la naturaleza es diferente. Y, también, hostil. "Tiene más cosas que pueden matarte que ningún otro lugar", resume Bill Bryson en su genial libro En las antípodas. Pero, más allá de la proliferación de toxinas y de cocodrilos descomunales, este país atesora una fauna extraordinaria, fruto de un aislamiento milenario. El 83% de mamíferos, el 89% de reptiles, el 90% de peces e insectos, y el 93% de anfibios que lo habitan son endémicos.

A su vez, la naturaleza de Tasmania, situada al sur de la isla principal y separada de ella por el Estrecho de Bass, es significativamente diferente de la de otras regiones de Australia. Entre sus reliquias zoológicas existen marsupiales extintos en el resto de Oceanía, como el diablo de Tasmania, un simpático animal con fama de cascarrabias, que se ha convertido en el mayor símbolo de la isla.

En libertad, es posible encontrarlo en los bosques occidentales, aunque también existen varios centros de recuperación. Cazados hace décadas por sus pieles hasta el borde de la extinción, la especie logró reponerse, pero ahora vuelve a estar amenazada debido un tumor facial muy contagioso.

Orangutanes (Borneo)

Una hembra de orangután camina junto a su cría en las selvas de Borneo.

Una hembra de orangután camina junto a su cría en las selvas de Borneo. THINKSTOCK

Ya de vuelta, nos detenemos en la isla asiática de Borneo, cuya biodiversidad es tan fastuosa que la convierte en uno de los principales núcleos de concentración natural del planeta. Allí buscaremos orangutanes. Su nombre proviene de las palabras malayas orang (hombre) y hutan (bosque). Estos particulares "hombres del bosque" también se encuentran en peligro de extinción, y han quedado reducidos a dos islas: Sumatra y Borneo. La caza y, sobre todo, la deforestación (los cultivos de palma de aceite están causando verdaderos estragos) han reducido dramáticamente sus poblaciones. Quedan menos de 70.000 ejemplares, de los que la mayoría vive en la parte indonesia de Borneo. Y es allí donde hay que desplazarse para observar en su hábitat a estos amistosos homínidos.

El Parque Nacional de Tanjung Puting es el mejor lugar para encontrarse con ellos. Solo se puede llegar allí en transporte fluvial, navegando en klotok por el río Sekonyer. Te sentirás como Charlie Marlow en El corazón de las tinieblas, adentrándote en el latido prehistórico de la selva. Solo que al final no te esperará el horror, sino algo mucho más reconfortante. La toma de contacto con los orangutanes será inolvidable. Y el viaje, también.

Águilas imperiales (Doñana, España)

Un ejemplar de águila imperial

Un ejemplar de águila imperial. H. Garrido

Para terminar, volvemos a casa y cerramos la lista de propuestas con uno de los animales más representativos de nuestra fauna, y también de la protección que necesita. El Parque Nacional de Doñana, en la provincia española de Huelva, ocupa la margen derecha del río Guadalquivir y es un lugar privilegiado para el turismo ornitológico. Los eminentes valores ecológicos de los 542 kilómetros cuadrados que configuran el parque lo han hecho acreedor de los títulos de Reserva de la Biosfera desde 1981 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1994.

Los amantes de las aves cuentan con un ecosistema que reúne a 360 especies, de las que 127 se reproducen habitualmente en la zona. Entre todas ellas destaca el águila imperial, endémica de la Península Ibérica, de majestuoso vuelo en virtud de su gran envergadura que puede alcanzar los 2,20 metros. Se alimenta de pequeños mamíferos, de otras aves y también de reptiles y peces y su peso puede superar los tres kilos.

A pesar de que en los últimos años las acciones de conservación han permitido aumentar las parejas en más de un centenar al pasar de las 100 en 1995 a las 230 de 2007, se trata de una especie cuyas principales amenazas están relacionadas con el hombre, pues muchos ejemplares de águila imperial han perecido electrocutados en torres de electricidad o por los cebos envenenados.