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El Senado de Brasil decidirá si destituye definitivamente a Rousseff a partir del 25 agosto

  • La Cámara Alta notifica la fecha de la última sesión del juicio a la presidenta
  • Se espera que el debate dure entre tres y cinco días, antes de la votación final
  • Se requiere que dos tercios de los 81 senadores voten a favor de la destitución

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La presidenta suspendida de Brasil Dilma Rousseff en una imagen de archivo de mayo de 2016 en el Palacio del Planalto.
La presidenta suspendida de Brasil Dilma Rousseff en una imagen de archivo de mayo de 2016 en el Palacio del Planalto.

El Senado de Brasil ha convocado para el próximo 25 de agosto el inicio de la sesión parlamentaria en la que decidirá de forma definitiva si destituye a la presidenta Dilma Rousseff, actualmente suspendida de sus funciones, aunque se espera que las deliberaciones duren entre tres y cinco días antes de que se celebre la votación final.

La Cámara Alta ha notificado oficialmente la fecha al abogado de la defensa, José Eduardo Cardozo, después de presentar sus alegaciones finales, un grueso documento de 673 páginas en las que insiste en los argumentos esgrimidos hasta ahora en favor de Rousseff, que aún no han convencido a la mayoría de los miembros del Senado de su inocencia.

En esencia, la defensa niega que Rousseff haya incurrido en los delitos de carácter fiscal que se le achacan por alterar los presupuestos, algo que considera simples faltas administrativas no constitutivas de delito, y atribuye el proceso a las maniobras de sus adversarios políticos, por lo que reitera que se trata de un "golpe de Estado".

Para esa última sesión del juicio político, la defensa ha confirmado que convocará a seis testigos, incluidos varios funcionarios vinculados a la gestión de los presupuestos en el Gobierno de Rousseff y Nelson Barbosa, que fue ministro de Planificación y de Hacienda con ella.

Sesión del Senado brasileño en Brasilia en la que se ha aprobado continuar el proceso de destitución de la presidenta, Dilma Rousseff. EFE/Cadu Gomes

Sesión del Senado brasileño en Brasilia en la que se ha aprobado continuar el proceso de destitución de la presidenta, Dilma Rousseff. EFE/Cadu Gomes EFE/Cadu Gomes

Entre tres y cinco días de deliberaciones

La acusación tiene derecho al mismo número de testigos, aunque esta semana ha anunciado que solamente presentará tres, entre ellos el fiscal del Ministerio Público de Cuentas Júlio Marcelo de Oliveira, que fue quien detectó las maniobras fiscales en las que se fundamentan los cargos por los que responde Rousseff.

El Tribunal Supremo, que actúa como garante de la constitucionalidad del proceso, estima que esa última sesión durará entre tres y cinco días, al cabo de los cuales el pleno de la Cámara Alta deberá pronunciarse sobre la supuesta responsabilidad de Rousseff: para que se apruebe la destitución, será necesaria una mayoría cualificada de dos tercios (54 votos) de los 81 senadores.

Esta semana, el pleno del Senado ya se pronunció en una primera votación sobre la continuidad del proceso, que resultó aprobada por 59 votos a favor y 21 en contra, por lo que parece que los senadores favorables a la destitución de la todavía presidenta han consolidado la mayoría necesaria.

En caso de que Rousseff sea efectivamente desalojada del poder, el vicepresidente Michel Temer, que la sustituye de manera interina desde el 12 de mayo. Sin embargo, si fuera absuelta, recuperará el cargo y Temer debería volver a ocupar la vicepresidencia, lo que le abocaría a una dimisión casi segura.