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Crisis política en Brasil

Rousseff deja su cargo prometiendo que luchará y pide a sus seguidores que se movilicen contra el "golpe"

  • La presidenta, apartada del cargo para ser juzgada, ha disuelto su gobierno
  • Miles de seguidores la han arropado mientras salía del Palacio de Planalto
  • Rousseff ha asegurado que luchará para cumplir su mandato presidencial

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Dilma Rousseff es apartada del cargo de presidenta de Brasil

Con la notificación de su suspensión como presidenta de Brasil ya en la mano, Dilma Rousseff ha abandonado este jueves el Palacio de Planalto arropada por miles de seguidores, a los que ha reclamado que se movilicen para luchar contra lo que ha vuelto denominar como un golpe. "Jamás imaginé que debería luchar una vez más contra un golpe de Estado", ha señalado la mandataria, que estuvo presa durante la dictadura militar, al tiempo que aseguraba que luchará "con todos los instrumentos legales" para cumplir su mandato.

A los brasileños que se oponen al golpe de Estado, sena del partido que sean, les lanzo un llamamiento: manteneos movilizados, unidos y en paz

"A los brasileños que se oponen al golpe de Estado, sean del partido que sean, les lanzo un llamamiento: manteneos movilizados, unidos y en paz. La lucha por la democracia no tiene fecha final, es una lucha que exige que nos consagremos a ella permanentemente", ha exhortado Rousseff a sus partidarios en su primera intervención pública tras ser apartada del cargo por el Senado, que le ha abierto juicio político por la irregularidades fiscales de su Gobierno.

Rousseff siempre ha defendido que esas maniobras contables no constituyen delito, sino que, a lo sumo, son meras faltas adeministrativas. Por ello, su primera reacción en su cuenta de Facebook tras ser suspendida ha sido la misma que durante todo el proceso: "Es un golpe", ha afirmado. "Cuanto más se aproxima una palabra a la realidad que se quiere esconder, más incómoda se vuelve", ha señalado Rousseff en la red social.

Rousseff es apartada del poder en Brasil y le sustituye el vicepresidente, Michel Temer

Después, a su salida del Palacio de Planalto, Rousseff ha evitado bajar por la rampa por la que generalmente abandonan la sede de la presidencia los mandatarios que entregan el cargo a sus sucesores, un gesto con el que quiere dejar clara su voluntad de pelear por mantenerse en el poder. "Tengo orgullo de ser la primera mujer electa presidenta de Brasil" y "lucharé con todos los instrumentos legales para ejercer mi mandato hasta el fin", ha asegurado.

La presidenta se ha dado un baño de multitudes en la explanada que se extiende ante el Palacio, donde se han congregado cerca de 3.000 militantes del Partido de los Trabajadores y de diversos movimientos sociales que apoyaban su Gobierno, que han coreado: "Dilma, guerrera de la patria brasileña".

Baño de multitudes

Deespués de la votación del Senado que certificaba su suspensión, Rousseff ha disuelto su Gobierno mediante un decreto publicado en el Diario Oficial, en el que destituye a todos sus ministros y asesores. La lista de ministros destituidos la encabeza el expresidente y padrino político de la mandataria, Luiz Inácio Lula da Silva, quien llegó a ser designado titular de la cartera de la Presidencia en abril, y que este jueves no podía esconder su abatimiento, aunque se mantenía en silencio en un discreto segundo plano.

Poco después ha recibido en su despacho, de manos del senador Vicentinho Alves, primer secretario de la Cámara Alta, la notificación de su suspensión; solo entonces ha salido del Palacio de Planalto, donde le esperaban sus seguidores. En su alocución, arropada por quienes fueron sus ministros y colaboradores, Rousseff ha asegurado que sufre "la mayor de las brutalidades que se puede cometer contra un ser humano: castigarlo por un crimen que no cometió".

Rousseff ha pronunciado un emocionado discurso en el que ha sabido mantener el temple para reclamar a sus partidarios que luchen contra el "golpe" durante los 180 días que puede durar el juicio político abierto por el Senadouna decisión que, ha subrayado, abre "un momento decisivo para la democracia" y el "futuro de la nación".

Dilma Rousseff se dirige a sus seguidores ante el Palacio de Planalto, tras ser suspendida como presidenta de Brasil

Dilma Rousseff se dirige a sus seguidores ante el Palacio de Planalto, tras ser suspendida como presidenta de Brasil EFE EFE

Lo que está en juego no es solo mi mandato, es el respeto de las urnas, de la soberanía del pueblo brasileño y de la Constitución

"Lo que está en juego no es solo mi mandato, es el respeto de las urnas, de la soberanía del pueblo brasileño y de la Constitución", ha señalado la mandataria suspendida, aunque ella ha evitado ese calificativo y ha asegurado que se dirigía al país en condición de "presidenta electa" por los 54 millones de votos que recibió en los comicios de 2014, cuando fue reelegida para el cargo.

"La tristeza es por vivir una hora negra para el país. La joven democracia brasileña está siendo objeto de un golpe. Y llamo ese proceso de golpe porque el impeachment sin un crimen de responsabilidad que lo justifique es un golpe", ha reiterado. "Yo no cometí crimen de responsabilidad y estoy siendo víctima de una gran injusticia", apostillaba en su discurso.

Críticas a Temer

Rousseff ha advertido de que, con la decisión del Senado, está en juego la democracia brasileña y las conquistas sociales alcanzadas por Brasil desde que el Partido de los Trabajadores asumió el poder hace 13 años, primero con Lula y después con ella. El Gobierno interino presidido por Michel Temer, ha afirmado, no sólo intentará eliminar o reducir las medidas sociales impulsadas por el PT, sino también reprimir a los movimientos sociales que defienden mejoras para la población.

"Mi Gobierno jamás reprimió movimientos sociales, jamás reprimió manifestaciones políticas, incluso las realizadas contra mí. Ahora corremos el riesgo, con un gobierno ilegítimo, que, como otros gobiernos de ese tipo, caiga en la tentación de reprimir las protestas, de reprimir las reivindicaciones", ha alertado.

El Senado de Brasil destituye temporalmente a la presidenta, Dilma Rousseff

"El mayor riesgo en este momento es que el país sea dirigido por los sin votos, aquellos que no fueron elegidos por la población y que no tienen legitimidad para enfrentar los desafíos" de Brasil, ha señalado, mientras vaticinaba que ese nuevo Gobierno "será la gran razón para la continuidad de la crisis política" en el país.

Rousseff ha recordado que "el destino siempre" le ha reservado desafíos y ha citado, en concreto, "el dolor invisible de la tortura" que sufrió en su juventud en las cárceles de la dictadura y el cáncer que le fue detectado en 2009. "Conseguí vencerlos siempre, pero ahora sufro el dolor de la injusticia y lo que más duele es la injusticia, el percibir que soy víctima de una farsa jurídica y política", ha declarado con la voz a punto de quebrarse y casi con lágrimas en los ojos.

La presidenta, ahora suspendida, se enfrenta durante los seis próximos meses a un juicio político que culminará con una votación en el Senado sobre su destitución: si dos tercios, es decir, 54 de los 81 senadores votan a favor, sería apartada de forma definitiva del poder y Michel Temer completaría su mandato, que acaba el 31 de diciembre de 2018; en caso contrario, Rousseff volvería a su cargo.

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