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El marcapasos cumple 57 años

  • El 8 de octubre de 1958 se implantaba en Suecia el primer marcapasos interno
  • Desde entonces, este dispositivo ha salvado y normalizado millones de vidas
  • Los avances actuales apuntan hacia marcapasos sin cables y 'biológicos'

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Los actuales marcapasos han disminuido su tamaño y han aumentado su fiabilidad y autonomía.
Los actuales marcapasos han disminuido su tamaño y han aumentado su fiabilidad y autonomía.

El día 8 de octubre de 1958, en el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), el cirujano cardíaco Ake Senning implantaba el primer marcapasos interno de la historia. El paciente receptor fue Arne Larsson, de 43 años, cuya esposa, enterada de los ensayos llevados a cabo con estos dispositivos en perros, contactó con el médico debido a la crítica situación de su marido que sufría una grave dolencia cardíaca.

Este primer mecanismo fue diseñado por Rune Elmqvist, ingeniero de la compañía Elema-Schonander. Tenía forma circular y disponía de dos transistores de silicio y una batería de níquel-cadmio recargable mediante un sistema externo. Se fabricó a mano y sus dimensiones (55 mm de diámetro y 15 mm de ancho) estaban determinadas por el molde donde fue fijado a la resina que lo recubría: una cajita de cera abrillantadora para zapatos de la marca British Kiwi.

Arne Larsson, el primer receptor, murió por un cáncer de piel en 2001, a los 86 años de edad. A lo largo de su vida, le implantaron 26 dispositivos, cada vez más modernos.

El marcapasos dejó de funcionar a las tres horas de la operación, probablemente por haber resultado dañado durante su introducción en el cuerpo del paciente. Aunque fue sustituido por una unidad similar, que también falló a la semana. En noviembre de 1961 Senning tuvo que intervenir al enfermo para insertarle un nuevo modelo que fue reemplazado en enero del año siguiente. Arne Larsson recibió un total de 26 de estos dispositivos a lo largo de su vida. Murió en 2001 debido a un cáncer de piel, a los 86 años de edad.

Desde aquel primer y rudimentario dispositivo implantado en 1958, los marcapasos han evolucionado a pasos agigantados, disminuyendo su tamaño y aumentando su fiabilidad, prestaciones y autonomía. Solo en 2014, se implantaron en España más de 37.500 marcapasos.

Marcapasos inalámbricos

Los últimos avances en estimulación cardíaca apuntan hacia dispositivos inalámbricos, que ya se están empezando a utilizar en varios hospitales españoles. Son de mucho menor tamaño que el marcapasos convencional (hasta diez veces más pequeño), mejoran su batería, y no necesitan de cirujía para su implantación, lo que disminuye el riesgo de infección y de hematomas. Además, al no precisar de cables, evitan por completo la posibilidad de que estos se rompan.

Este tipo de dispositivos se coloca directamente en el corazón mediante un catéter insertado a través de la vena femoral. La principal ventaja de esta tecnología es que el marcapasos está unido al corazón a través de pequeños ganchos y proporciona impulsos eléctricos mediante un electrodo en el extremo del dispositivo.

Marcapasos biológicos

Y un paso más allá, aunque aún se encuentran en una fase temprana de investigación, es lo que pueden suponer los 'marcapasos biológicos'. Este procedimiento, en el que no se implanta ningun dispositivo en el cuerpo del paciente, se basa en una reprogramación de células que permite la recuperación del ritmo normal del corazón.

Investigadores del Instituto Cedars-Sinai de Los Ángeles (Estados Unidos) han conseguido reprogramar las células cardíacas de cerdos que tenían un trastorno grave -concretamente un bloqueo auriculoventricular-, logrando que los animales recuperen el ritmo cardíaco normal. El corazón del cerdo es muy parecido al humano.

Esta técnica podría llegar a ser una alternativa a los marcapasos electrónicos actuales en aproximadamente un 50% de los pacientes que requieren estos dispositivos.

Los investigadores han conseguido reconvertir unas células del corazón del cerdo -que estaban impidiendo que pasaran los estímulos eléctricos que hacen que el corazón funcione con normalidad-, para que hagan una función distinta y así restablecer el ritmo cardíaco.

La intención de este equipo de cardiólogos es poder utilizar esta técnica en personas con trastornos del ritmo cardíaco que no pueden llevar marcapasos a causa de una infección o un bloqueo fetal cardíaco congénito, entre otros. Ahora deben evaluar la eficacia a largo plazo y creen que podrían empezar los ensayos en humanos dentro de unos tres años.

dispositivo se coloca directamente en el corazón mediante un catéter insertado a través de la vena femoral. La principal ventaja de esta tecnología es que no requiere del uso de cables para ofrecer terapia de estimulación; más bien, está unido al corazón a través de pequeñas patas y proporciona impulsos eléctricos a través de un electrodo en el extremo del dispositivo.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2499054/0/diez-hospitales-espana/implantan-marcapasos/sin-cable/#xtor=AD-15&xts=467263

elimina por completo la posibilidad que estos se rompan y disminuye el riesgo de infección y de hematomas

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Qué es y cómo funciona un marcapasos eléctrico

Un marcapasos en un aparato electrónico que envía impulsos eléctricos adicionales al corazón para que pueda restablecer el ritmo cardíaco. Se implanta en el paciente a través de una sencilla cirugía.

Los pacientes que requieren un marcapasos sufren arritmias, que es cualquier cambio en el ritmo normal del corazón y están causadas por problemas en el sistema eléctrico del músculo.

Cuando el corazón late demasiado rápido o demasiado lento, suele disminuir considerablemente la circulación de la sangre a todo el cuerpo, lo que puede desembocar en mareos, desmayos, dolores en el pecho y dificultad para respirar.

Aunque por lo general es posible tratar las arritmias con medicamentos, puede llegar a ser necesaria la implantación de un marcapasos para corregir el ritmo del corazón.

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.