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'Fun home' y 'El curioso incidente del perro a medianoche' empatan con cinco Tony cada una

  • La temática homosexual y el autismo convencen al jurado de los premios
  • El musical logra su categoría y mejor actor, dirección, libreto y composición
  • La mejor obra recibe además dirección, actor, iluminación y puesta en escena

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El director Sam Gold recoge el galardón a mejor dirección de musical por 'Fun Home' en la 96 edición de los premios Tony de teatro en Nueva York.
El director Sam Gold recoge el galardón a mejor dirección de musical por 'Fun Home' en la 96 edición de los premios Tony de teatro en Nueva York. REUTERS REUTERS/Lucas Jackson

La modernidad se ha impuesto al clasicismo y Fun Home, el musical de culto basado en un cómic de temática homosexual, se ha impuesto a Un americano en París, mientras la dinámica propuesta de El curioso incidente dle perro a medianoche ha vencido a los corsés de la Royal Shakespeare Company.

Fun Home, en la categoría musical, y El curioso incidente del perro a medianoche, en la de obra no musical, se han alzado como grandes vencedoras de la 69 edición de estos premios con cinco estatuillas cada una, sin aportar sorpresas pero sí definiendo la línea por la que apuestan los máximos premios del teatro.

Un musical de tono independiente y basado en el cómic de Alison Bechdel, Fun Home estaba nominada a doce premios y se ha llevado también los galardones a mejor actor de musical, para Michael Cervaris (que ha ganado su segundo premio), mejor dirección, mejor libreto y mejor composición musical.

Su victoria en el último premio de la noche, en una gala celebrada en el Radio City Music Hall, ha marcado el desempate con Un americano en parís, que había partido con el mismo número de nominaciones y ha conseguido cuatro premios, aunque todos ellos técnicos.

Por su parte, llegada de Londres y basada en la novela sobre el autismo de Mark Haddon, El curioso incidente del perro a medianoche ha ganado cinco premios de seis nominaciones, llevándose los galardones a mejor dirección; mejor actor en obra dramática, para Alex Sharp; mejor iluminación y mejor puesta en escena.

Su batalla se libraba contra Wolf Hall. Parts One & Two, que venía con ocho candidaturas y el crédito de la Royal Shakespeare Companypara contar una historia ambientada en la corte de Enrique VIII. Finalmente solo su pesado vestuario ha sido merecedor de premio.

El triunfo del acento británico

En resumidas cuentas, ha triunfado la Inglaterra del siglo XXI, la de una puesta en escena de rabiosa actualidad y, además, ha rematado una gran noche para el acento británico.

Skylight, dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Carey Mulligan y Bill Nighy, se ha hecho con el premio a la mejor reposición dramática y la ceremonia se ha inaugurado con dos premios para The Audience, uno para Helen Mirren como la reina Isabell II, y otro para Richard McCabe, como el primer ministro Harold Wilson. No se podía ser más british.

Mirren, además, se hqa convertido en la primera actriz que consigue un Tony por un papel que en el cine le dio el Óscar (en The Queen), algo que había sucedido a la inversa en ocho ocasiones con Yul Brynner, Joel Grey o Anne Bancroft, entre otros.

En cuestión de reposición musical, donde no hay opción a lo novedoso, la gran ganadora de la noche ha sido El rey y yo, la famosa historia de Ana y el rey de Siam que también ha ganado otras tres estatuillas más, incluida la mejor actriz en musical, Kelli O'Hara, en su primer premio tras cinco infructuosas nominaciones.

Infructuoso maridaje entre moda y humor

Y así ha quedado sentenciada una edición de los Tony que, por un lado, el de la moda, se ha abierto más al gran público. Y por otro, el de la gala, ha apostado por un tono, un humor y unos presentadores de consumo interno.

En la alfombra roja, efectivamente, los organizadores habían contado con el asesoramiento de Anna Wintour, editora de Vogue Estados Unidos, para dar brillo a un glamour siempre menor.

Jennifer López, Chita Rivera (que no ha conseguido galardón por The Visit) y algunas supermodelos que nada tenían que ver con la cuestión, han intentado que el esfuerzo de producción diera sus frutos, aunque no han conseguido hacer especialmente relevante la llegada a los premios.

Alan Cummings y Kristin Chenoweth, como maestros de ceremonias han tomado el relevo de los estelares anfitriones anteriores, Hugh Jackman y Neil Patrick Harris, y han hecho la gala amena y divertida, pero poco atractiva para ese espectador que persigue desde hace años la retransmisión televisiva de la gala y que se le escapa año a año.

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