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El Gobierno y los rebeldes tuaregs acuerdan un nuevo alto el fuego en Mali

  • Los enfrentamientos se habían reactivado en los últimos meses
  • Argelia ha ejercido de mediador y ha anunciado el pacto

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Rebeldes tuaregs toman posiciones cerca de Tabankort, norte de Mali, esta semana. REUTERS REUTERS/Souleymane Ag Anara

El Gobierno de Mali y las milicias rebledes tuaregs han acordado un alto el fuego tras los enfrentamientos que se habían reproducido en los últimos meses meses en zonas del norte país, ha anunciado el Gobierno de Argelia, que ha ejercido de mediador.

El pacto alcanzado este viernes, en la quinta ronda de negociación llevada a cabo en Argel bajo el auspicio de la ONU, renueva un alto el fuego alcanzado en 2013 que ambas partes se acusaban de haber incumplido.

La situación política en Mali es de inestabilidad desde que en 2012 fue escenario de un golpe de Estado. El alzamiento permitió que el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) apoyado por rebeldes tuaregs, además de varios grupos islamistas --incluidos afines a Al Qaeda--, se hicieran con el control del norte de Mali, un vasto territorio, en gran parte desértico, que separa el norte de África de la llamada zona subsahariana.

Gran parte de esta extensión fue recuperada por el Gobierno central de Mali a partir de enero de 2013, gracias en buena medida a la intervención de miles de soldados de Francia. Decenas de miles de personas tuvieron que desplazarse por el conflicto armado en el país, que alberga una de las principales reservas de uranio del mundo y es rico en otros minerales.

Proceso de Argel

Desde hace semanas, el independentista MNLA y Gatia, otro grupo armado tuareg aliado al Gobierno de Bamako, se enfrentan por el control del en la región de Tabankort, en el noreste de Mali, sin que el Ejército ni la fuerza de estabilización de la ONU (Minusma) hayan logrado impedirlo. También algunas milicias islamistas se han reagrupado y realizado ataques en los últimos meses.

Según el ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ramtan Lamamra, las dos partes han aceptado cesar las hostilidades "de inmediato", respetar los acuerdos previos y crear un clima de confianza que permita continuar con el denominado Proceso de Argel, un plan de paz que contempla una amplia autonomía para las regiones del norte.

El enviado especial de la ONU para Mali, el tunecino Hamdi Mongi, también ha anunciado el acuerdo, al que se ha llegado solo dos días después de que comenzara esta quinta ronda de negociaciones que estaba ensombrecida por los últimos choques.

Pocas horas antes de comenzar el diálogo, siete personas resultaron heridas en un ataque perpetrado por un suicida contra un cuartel de la Minusma en Tabankort, recuerda Efe.

El Azawad

El Azawad es una enorme porción del territorio maliense de paisaje típicamente saheliano, con muy poca vegetación, donde la población tradicionalmente ha sido nómada tuareg o árabe, aunque en las ciudades (sobre todo Gao y Tombuctú) hay también mucha población negra.

Los tuaregs, que históricamente han tenido una relación de amo a esclavo con la población negra, mantienen una relación conflictiva con el gobierno central de Bamako (dominado por la mayoría negra) prácticamente desde la independencia del país de la metrópoli francesa, en 1960.

Basculando entre el separatismo y las demandas nunca satisfechas de autonomía, los tuaregs dieron un paso considerado fatal en abril de 2012, cuando el MNLA declaró unilateralmente la independencia del Azawad tras un golpe de estado militar en Bamako.

Aquella declaración de independencia abrió la caja de los truenos, porque afluyeron al Azawad grupos yihadistas bien armados con los arsenales robados del extinto régimen de la vecina Libia y pronto se hicieron con el control del Azawad, barriendo a los tuaregs, hasta que una operación militar liderada por Francia con el nombre de Serval derrotó a los yihadistas en enero de 2013.

Como parece cada vez más evidente, los yihadistas no fueron exactamente derrotados, como se contó entonces, sino que se limitaron a replegarse a zonas montañosas, donde de vez en cuando atacan al ejército maliense o a la Minusma, la fuerza de paz creada en abril de 2013 para aportar estabilización en el Azawad.

Los observadores en Mali dudan de que esta estabilización pueda llegar mientras los numerosos grupos tuaregs no sean desarmados, pero el gobierno central no parece dispuesto a hacerlo tanto por incapacidad como por miedo al irredentismo tuareg.

Se cree que entre los separatistas tuaregs, tanto del MNLA como del Movimiento Árabe del Azawad hay infiltrados elementos yihadistas (de hecho, combatieron juntos en 2012 y 2013), que podrían explicar la aparición de terroristas suicidas en Tabankort, un fenómeno ajeno a la cultura de los tuaregs.

Incapaz de derrotar a un enemigo de gran movilidad y con cierto apoyo entre la población tuareg, el gobierno de Bamako parece cada vez más decidido a apoyarse en tuaregs aliados, o dicho de otro modo: se ha valido de una "casta inferior" de tuaregs para crear los Grupos de Autodefensa Tuareg conocidos como Gatia, que son los principales rivales de los separatistas.

Gatia y MNLA, cada uno con sus grupos satélites aliados (pero tal vez mañana enemigos) se han disputado en las últimas semanas el mapa de Mali pueblo a pueblo, tratando de ganar posiciones como en un tablero de cara a las negociaciones de Argel, mientras el ejército maliense asiste impotente a sus combates y en más de una ocasión abandona sus cuarteles con las armas dentro.

Fuente: EFE

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